Por Redacción Grupo La Verdad
La masiva movilización que se desarrolló en distintos puntos del país en el marco de la nueva Marcha Federal Universitaria dejó múltiples lecturas dentro del ámbito académico. En Junín, una de las voces que se expresó sobre el tema fue la de Déborat Gallinari, contadora pública, miembro de la Unidad de Auditoría Interna de la UNNOBA e integrante del equipo de gestión del Rectorado.
En diálogo con Grupo La Verdad, Gallinari consideró que la magnitud de la movilización dejó en evidencia el fuerte respaldo social que conserva la universidad pública.
“Quedó a la vista de todos lo que ocurrió ayer, esta masiva cantidad de gente que se movilizó a lo largo y a lo ancho del país. En Junín también quedó demostrado que la UNNOBA es un referente regional muy importante”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó las interpretaciones políticas que intentaron reducir el sentido de la convocatoria.
“Calificar a la marcha como opositora es una manera de quitarle importancia a una expresión contundente de la sociedad y al apoyo que le da a la universidad pública y a todo lo que hace la universidad en sus distintos ámbitos”, sostuvo.
Incluso, remarcó que ninguna fuerza política logra hoy generar una movilización semejante.
“Ningún partido político, oficialista u opositor, es capaz de juntar semejante cantidad de gente a lo largo y a lo ancho del país”, expresó.

“No es solamente una cuestión presupuestaria”
Para Gallinari, el conflicto universitario ya superó el plano económico y presupuestario y pasó a convertirse en un debate institucional y democrático.
“Lo que se está exigiendo es el cumplimiento de una ley en un Estado de Derecho”, afirmó en referencia a la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso y aún sin aplicación efectiva por parte del Gobierno nacional.
“Es bastante ilógico que tengamos que salir a la calle para exigir que se cumpla una ley”, agregó.
La integrante del equipo de gestión de la UNNOBA reconoció además que el escenario financiero de las universidades nacionales es cada vez más complejo y advirtió que sostener el funcionamiento cotidiano demanda esfuerzos permanentes de reorganización y ajuste interno.
“Estamos trabajando todos los días para optimizar y eficientizar los pocos fondos que tenemos, que se asemejan a los del 2023 y nada tienen que ver con los recursos que realmente necesita la universidad”, señaló.
En ese marco, detalló que el fuerte incremento de costos en servicios básicos comenzó a impactar de lleno sobre el funcionamiento institucional.
“Tuvimos aumentos del 800% en la luz y del 600% en internet. Estamos hablando de cuestiones básicas para poder seguir funcionando”, explicó.
Y agregó: “Hoy tenemos que elegir entre arreglar un techo que se llueve o reparar un baño”.
Investigación, becas y docentes
Gallinari también alertó sobre las consecuencias que la crisis presupuestaria genera sobre áreas sensibles como la investigación científica, las becas estudiantiles y la permanencia de docentes e investigadores dentro del sistema universitario.
“La ciencia ha sido de las áreas más recortadas desde el inicio de este gobierno”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó el esfuerzo que realiza la universidad para sostener programas de investigación y evitar la salida de profesionales altamente capacitados.
“Hace más de 20 años que formamos investigadores y hoy tratamos de que se queden con nosotros para seguir investigando en nuestros laboratorios”, señaló.
La contadora también hizo referencia a la situación salarial de los docentes universitarios y reconoció que ya comienza a percibirse un impacto concreto en la continuidad de muchos profesionales.
“Hoy no es un trabajo rentable y eso genera un problema. Tenemos docentes maravillosos, que trabajan por convicción y con muchísimo compromiso, pero obviamente las necesidades económicas existen”, explicó.
Asimismo, remarcó que formar un docente universitario demanda años de preparación y capacitación constante.
“La universidad exige actualización permanente, investigación, concursos y mucha formación. Todo eso lleva muchísimo tiempo”, indicó.
El rol social de la UNNOBA
Más allá de la cuestión académica, Gallinari puso especial énfasis en el rol social que cumple la UNNOBA dentro de la región.
“No es solamente dar clases. Hay adultos mayores que encuentran en la universidad un espacio de socialización, empresas que nos convocan para desarrollar servicios y programas de extensión que impactan directamente en la comunidad”, describió.
También recordó el impacto que la universidad pública tiene sobre las posibilidades de desarrollo individual y movilidad social.
“Mucha gente, como en mi caso, tuvo familiares que pudieron estudiar gracias a tener una universidad en su ciudad. Eso cambia completamente las oportunidades de vida”, afirmó.
Finalmente, aseguró que la situación actual no tiene antecedentes en la historia de la institución.
“La UNNOBA nunca vivió algo así. Jamás atravesamos una situación de estas características”, concluyó.
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