El acoso escolar es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal, físico y hasta social producido entre estudiantes de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el nombre específico de ciberacoso. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en la clase y en los patios escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia, siendo mayor el porcentaje de niños que sufren violencia física, mientras que las niñas suelen ser más víctimas de violencia psicológica.
El acoso escolar o bullying afecta a cerca de uno cada tres niños en el mundo, y a uno de cada cinco en países como Argentina.
Este tipo de violencia escolar se caracteriza por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto que lo maltrata, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre atentar contra su vida e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin límite de edad.
++Acoso escolar homofóbico
El acoso escolar homofóbico se refiere a cualquier clase de daños hacia las personas, tanto psicológico como físico y moral, por tener o aparentar tener una orientación sexual diferente a la que debería tener por su sexo. La violencia escolar está definida por obstáculos y aislamientos, como recoge Ángela Gabàs Gasa en El fenómeno de la exclusión social, indicando que «los obstáculos que encuentran determinadas personas para participar plenamente en la vida social, viéndose privadas de alguna o varias de las opciones consideradas como fundamentales para su desarrollo humano».
Las microviolencias son más ocultas, más difícil de identificar. Hablamos de algunas de sus formas que parecen venir en combo con la adolescencia. La violencia es violencia, no hace falta ocultarlo. Macro, micro, sigue siendo violencia. Pero cuando hablamos de “microviolencia”, nos referimos a esas formas agresivas que aparentan ser más pequeñas y que pasan desapercibidas muchas veces, al punto de que muchas de las partes involucradas no las ven como actos que vulneran a otros..
++Tipos de microviolencia
*El sarcasmo y la ironía
Difícil de identificar y de manera sutil, el sarcasmo se cuela en los comentarios casi al pasar, dejando pequeñas estocadas hirientes a quien lo recibe.
*Invisibilización
Invisibilizar a otro también es una forma de violencia. Consiste básicamente en “desaparecer” a la otra persona. Hacer de cuenta que el otro no está ahí cuando en realidad lo está y es muy real.
*Requisitos de la pertenencia
La pertenencia cobra un peso aún más grande durante la etapa adolescente, y es por eso que se convierte en la meta inconsciente de muchos, por no decir de todos. Una meta natural y propia del ser humano, pero una que muchos llevan hasta extremos insospechados.
*Opiniones extremas
Sabemos que la empatía no es el fuerte de la mayoría de los adolescentes, por una cuestión de desarrollo de la personalidad. Las opiniones extremas, que no tienen miramientos ni contemplaciones de las de los demás, pueden herir rápidamente. Cuesta mucho el “yo creo”, “a mí me parece”, “para mí”, y prima más el “esto es así”.
*Juego rudo
Los chicos de esas edades aún expresan el “estábamos jugando” o “era un chiste” en la diaria, claro que sí. Pero muchas veces esos “chistes” tienen que ver con referirse a otros con palabras fuertes, con calificativos negativos, con tocar partes del cuerpo del otro, con manifestarse físicamente, con tocarles los objetos personales a los demás o incluso con comentarios que rozan la discriminación. Puede ocurrir también entre pares, de forma recíproca y sin mucho reparo, realmente como un modus operandi de relacionarse e interactuar.
*Difamación
En ambientes tan cerrados como las escuelas o los grupos de pares reducidos, el chisme, la calumnia y la difamación se convierten en un arma aún más letal. Sumado a la preocupación lógica del adolescente por el “qué dirán” y su construcción de la personalidad, la pérdida de reputación a manos de la palabra de otro puede ser devastadora.
*Prevención
Se estima que la intervención simultánea sobre factores individuales, familiares y socioculturales, es la única vía posible de prevención del acoso escolar. La prevención se puede realizar en distintos niveles.
La prevención es la responsabilidad de los padres, de la sociedad en conjunto y de los medios de comunicación (en forma de autorregulación respecto de determinados contenidos). Dentro de la institución, se considera prevención primaria a todas las acciones que buscan mejorar la convivencia y el clima del centro como el empleo de la mediación, y el uso de un código de disciplina positiva para la resolución de conflictos.
(*) MP 10246
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