Por: José Luis Amado -Periodista-
Según un informe de la Universidad Católica Argentina, “La opinión pública en Argentina sobre los periodistas está fuertemente polarizada y atraviesa un momento de notable desconfianza. Las encuestas y el debate en redes sociales muestran una caída histórica en el interés y credibilidad de los medios tradicionales, sumado a un clima de fuerte tensión política e institucional”.
Esta conclusión tiene que ver con que existe una percepción generalizada de que la línea editorial de la gran mayoría de los medios está subordinada a intereses políticos y/o económicos. Tal situación, ha generado que muchos sectores vean a la prensa no como un contrapeso independiente del poder, sino todo lo contrario; como un actor partidario con intereses puestos en el poder.
Por su parte, Reuters Institute Digital News Report 2025 de la Universidad de Oxford, describe que sólo el 32% de los argentinos dice que confía en “la mayoría de las noticias” y explica que entre 48 países ordenados de mayor a menor confianza en las noticias, Argentina ocupa el puesto 35.
Pero hay más datos duros. En 2017, el 77% de los argentinos decían estar “muy interesados” en las noticias; pero en 2025 ese número bajó a sólo 42%. Esto representa una de las caídas más fuertes registradas en todo el mundo. Dicho esto, es cierto e innegable que gran parte del periodismo local hizo mucho para merecer tal opinión por parte de la sociedad.
Vergüenza ajena
En abril de 2026, un consorcio de siete medios internacionales publicó el resultado de meses de análisis sobre 76 documentos internos de la inteligencia rusa. Los documentos acreditaron la existencia de una red denominada «La Compañía»: continuación del Grupo Wagner, integrada al Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR), que operó en Argentina durante 2024.
El objetivo declarado en los propios archivos internos era la de desacreditar al actual gobierno argentino por su posicionamiento en el tablero occidental.
Entre los medios mencionados en los documentos como receptores de artículos figuran: Diario Con Vos (37 notas), El Destape (27), Diario Registrado (26), Realpolitik (20), Dos Bases (19), C5N (17), Big Bang News (16), Política Argentina (12), En Orsai (11), A24 (10), La Patriada Web (9), Ámbito (8), Tiempo Argentino (6), Grito del Sur (6) y otros ocho medios digitales. Total: más de 250 artículos. Presupuesto documentado: 283.100 dólares. Tarifa por artículo publicado: entre 350 y 3.100 dólares según el medio.
El caso El Destape merece atención específica porque es el más documentado. En agosto de 2024 publicó una historia sobre supuestos tres terroristas argentinos detenidos en Chile con planes para volar un gasoducto e interrumpir el suministro de gas, con participación del gobierno de Milei y respaldo de Estados Unidos. La investigación determinó que no existió ninguna detención ni ningún desplazamiento de funcionarios chilenos. El medio eliminó posteriormente los 27 artículos vinculados a la operación.
El periodista que firmó varios de esos artículos se llamaba Gabriel Di Taranto. Firmó 20 artículos en Diario Registrado, C5N y Ámbito, y decía tener una maestría en comunicación política por la Universidad Nacional de Avellaneda. La universidad negó que existiera ese título y que Di Taranto figurara como estudiante. El rostro del supuesto periodista fue generado con inteligencia artificial. Es decir, un periodista sin existencia real publicó noticias falsas en medios con existencia real. Los editores no verificaron y las noticias circularon durante semanas.
La pregunta sin respuesta
La mayoría de los medios contactados por el consorcio ruso explicaron que los artículos habían sido ofrecidos gratuitamente por un tercero, descrito como una «agencia de prensa», «consultora» o «intermediario». Varios admitieron que se publicaron sin control editorial.
La pregunta que ningún medio involucrado respondió, no es si recibieron dinero; es más simple: ¿quién les ofreció esas notas?, ¿quién se presentó como «agencia de prensa»? y por qué ningún editor verificó la identidad de los firmantes antes de publicar? El silencio sobre estas preguntas es en sí mismo un dato analítico que interroga a los periodistas, pero también interroga a toda la sociedad.
Finalmente decir que si los argentinos tienen una mala valoración de este oficio, es producto de la gran cantidad de periodistas inescrupulosos que no merecen ser llamados como tal. Son esos inescrupulosos los que ponen en juego la credibilidad de este noble oficio. Por un mejor Periodismo, Feliz Día.






