Por Redacción Grupo La Verdad
En una nota exclusiva con Grupo La Verdad, Pablo Torres expresó: “A nivel residencial no hay ningún tipo de peligro en cuanto al suministro del gas, es algo que nunca pasó porque es siempre la última instancia en caso de interrupción forzada, pero no hay noticias de que en Junín haya pasado una cosa por el estilo desde que está el gas natural”. Luego, explicó que “lo primero que se cortan en caso de necesidad son los interrumpibles, entre los que se incluyen algunas GNC e industrias, como para sobrellevar el momento hasta que se solucione la crisis”.
En el caso de las estaciones de servicios que venden GNC, Torres dijo que las mismas “compran directo a Camuzzi Gas Pampeana, y desde Grupo Junín cobramos una especie de peaje calculado en 29 centavos de peso por metro cúbico por utilizar las redes para llegar a sus respectivas estaciones”, y amplió: “Quien corta el suministro o indica que no puede expender GNC es la propia distribuidora”.
Asimismo, el abogado hizo alusión a las causas que generaron el faltante de gas en estaciones de GNC e industrias de distintas provincias: “Se sucedió lo que se denomina como una ‘tormenta perfecta’ en contra del servicio, porque se adelantaron las bajas temperaturas invernales y el gobierno nacional por algún motivo no previó la llegada de los barcos gasificadores y los que transportan el gas licuado”. Luego, expuso que “cuando llegaron los barcos mencionados hubo un problema con la forma de pago y cartas de crédito por parte de Nación, con lo cual se demoró todo hasta el jueves 30 a las 0 horas que arrancó la inyección”.
Además, al profundizar la argumentación sostuvo también que “el gasoducto ‘Néstor Kirchner’ está terminado en un tramo muy importante, pero todavía no cuenta con dos plantas compresoras para aumentar la presión y por eso está trabajando alrededor del 40% de lo que debería”, y agregó: “A esto se le suma el cambio climático por el cual la naturaleza aumentó 10°C en promedio en los últimos años y eso hizo que bajara la demanda histórica”.
Asimismo, Pablo Torres comentó que “acá hay responsabilidad compartida de los distintos gobiernos que se suceden, porque la realidad indica que una de las plantas compresoras del gasoducto tendría que haberse terminado en septiembre, mientras que el gobierno actual paralizó las obras públicas y es el que maneja la Secretaría de Energía, por lo cual tendría que haber previsto la situación”.
En continuidad, subrayó que “sí o sí hay que terminar las obras y seguir invirtiendo porque gas hay y se debe gestionar correctamente para llevarlo a las hornallas de todos los argentinos y que las industrias puedan trabajar”, y resaltó que “esto depende de la inversión privada, pero también de un Estado que no puede hacer oídos sordos y desentenderse de la cuestión”.
“En Junín nunca estuvimos por debajo de los 35 kg de presión en el punto cero y llegamos a trabajar en algún que otro invierno en 18, con lo cual estamos lejos de una crisis como la que ocurre y tiene un impacto más grande en los grandes centros urbanos, por una cuestión de mayor cantidad de industrias y de consumo”, concluyó.
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