Dentro del sistema de salud, y muchas veces lejos de la vista de los pacientes, estamos los bioquímicos ejerciendo un aporte esencial. Detrás de cada análisis de sangre, orina o cualquier otra muestra biológica, existe un profesional altamente capacitado para brindar información fundamental en la prevención, el diagnóstico y el seguimiento de las enfermedades.
Cada muestra que llega al laboratorio representa mucho más que un número o un resultado. Detrás de ella hay una historia, una preocupación, una familia esperando respuestas o un paciente que deposita su confianza en el sistema sanitario. Un resultado correcto y oportuno puede marcar la diferencia en la vida de una persona permitiendo detectar una enfermedad de manera temprana, controlar una patología crónica o acompañar una recuperación. Por eso mismo, la labor del bioquímico requiere compromiso, precisión, exactitud y sensibilidad humana.
Nuestro trabajo abarca una etapa pre-analítica, donde interaccionamos con el paciente, lo interrogamos, le damos indicaciones según las determinaciones que debe realizar y se toma la muestra. En esta etapa escuchamos al paciente, compartimos sus miedos, preocupaciones y le resolvemos las dudas que se presenten brindándole muchas veces contención.
En la etapa analítica realizamos las determinaciones requeridas e interpretamos los resultados, garantizando la calidad de los procesos y colaborando activamente para brindar respuestas confiables que contribuyan al bienestar de las personas.
Por último, en la etapa post-analítica, le entregamos el resultado al paciente, dialogamos para resolver sus dudas y se da aviso al profesional correspondiente de caso de urgencias.
La constante evolución de la ciencia y la tecnología exige a los bioquímicos una formación continua. Nuevas técnicas diagnósticas, avances en biología molecular, genética y medicina amplían cada día las posibilidades del laboratorio clínico. Sin embargo, mas allá de la innovación tecnológica, el objetivo sigue siendo el mismo: Contribuir al cuidado de la salud y mejorar la calidad de vida de las personas.
Ser bioquímico clínico es asumir la responsabilidad de trabajar con aquello que más valor tiene: la salud humana. Es comprender que, aún desde un lugar muchas veces silencioso, se puede acompañar, ayudar y generar un impacto positivo en la vida de otros. Cada análisis clínico realizado es una forma de cuidado; cada resultado entregado con responsabilidad es un aporte a la tranquilidad, al diagnóstico oportuno y a la esperanza.
Que éste día sea una oportunidad para valorar una profesión que, desde la dedicación y el conocimiento, contribuye cada día a construir una sociedad más saludable.
María G. Balbi Vaccarezza
Bioquímica
MP 5865






