En este Día del Gastronómico queremos detenernos un momento para agradecer a todas las personas que, de una u otra manera, forman parte de esta historia. A nuestros clientes de siempre, a los amigos, a la familia y a cada vecino que nos acompaña desde hace ya veinte años, cuando abrimos las puertas de este negocio con muchísimo esfuerzo, sacrificio y el sueño de salir adelante trabajando en familia.
Para nosotros es una enorme satisfacción saber que nuestras comidas forman parte de la mesa de tantas familias. Que nos elijan para el almuerzo de todos los días, para compartir un momento especial o simplemente porque confían en nuestra cocina, es el mayor reconocimiento que podemos recibir. Verlos volver una y otra vez nos llena de orgullo y nos impulsa a seguir mejorando.
Desde el primer día nuestro objetivo fue el mismo: mantener la calidad de cada plato, cocinar con ingredientes frescos, respetar las recetas de siempre y brindar una atención cercana y cordial. Esa calidez tiene un nombre propio: Claudia, a quien seguramente muchos conocen porque siempre está detrás del mostrador, con una sonrisa, dispuesta a conversar y a recibir a cada cliente como si estuviera entrando a su propia casa.
Queremos agradecer especialmente a quienes nos eligen todos los días, a quienes esperan con paciencia cuando hay mucha gente, a quienes nos recomiendan a sus amigos y familiares y también a quienes llegan por primera vez y deciden confiar en nosotros. Gracias a ustedes, este pequeño local se convirtió con el paso de los años en un lugar de encuentro y en un verdadero clásico para muchos vecinos, que diariamente pasan a buscar «lo de siempre», porque saben que van a encontrar el mismo sabor y la misma dedicación de siempre.
Hoy nos encontramos en Julio Campos 117, donde seguimos trabajando con el mismo compromiso y la misma pasión que hace dos décadas. Elaboramos comidas simples, caseras y con identidad, convencidos de que los mejores platos son aquellos preparados con dedicación y cariño. Abrimos nuestras puertas de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 horas, y los invitamos a disfrutar de nuestras especialidades: milanesas, papas fritas, tortillas, pollo, ensaladas, guisos y muchas otras opciones preparadas con el sabor de la cocina de hogar.
Pero esta historia no estaría completa sin recordar a quien hizo posible que todo comenzara. El primer cocinero de este emprendimiento fue nuestro papá, Carlos Dana, quien dio el primer paso y sembró las bases de este proyecto familiar. De él aprendimos mucho más que recetas: nos enseñó el valor del trabajo, el compromiso con cada cliente, la importancia de hacer las cosas con amor y, sobre todo, a disfrutar de esta hermosa profesión que es la gastronomía.
Hay personas que nacen con un don especial para cocinar, y él era una de ellas. Cada plato que hoy sale de nuestra cocina lleva un poco de sus enseñanzas, de su pasión y de su dedicación. Aunque ya no esté físicamente con nosotros, sentimos que nos acompaña todos los días, en cada preparación, en cada cliente que vuelve y en cada nuevo desafío que emprendemos. Su legado sigue vivo en cada rincón de este negocio y será siempre el motor que nos impulsa a seguir adelante.
En este Día del Gastronómico renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando con la misma honestidad, la misma calidad y el mismo cariño que nos acompañan desde hace veinte años.
Gracias de corazón a todos por formar parte de esta historia. Los esperamos, como siempre, con las puertas abiertas y el deseo de seguir compartiendo muchos años más junto a ustedes.






