Por Redacción Grupo La Verdad
Grupo La Verdad conversó con dueños y titulares de panaderías de la ciudad para profundizar sobre la actualidad que atraviesa el sector en Junín, los cambios en los hábitos de compra por parte de los clientes y el impacto que tienen las políticas de ajuste implementadas por el gobierno del presidente Javier Milei, que repercuten en atrasos en la cadena de pagos y la práctica cada vez más creciente del fiado en las transacciones.
Uno de los comerciantes entrevistados por Grupo La Verdad fue David Sotto, de la panadería “Pérez con Pan”, indicó que “las ventas de pan vienen en caída libre y hay una retracción importante en el consumo, ya desde el verano se notaba una merma en la producción y comercialización”, y ahondó: “La producción se puede ir adecuando en base a la demanda existente, pero paralelamente los costos fijos van subiendo y hay ajustes permanentes en cuanto a tarifas de luz y gas, como también materias primas y salarios”.
Luego, Sotto afirmó que “estamos resignando márgenes de ganancia con el propósito de mantener las estructuras, las cuales conllevan de un costo fijo con ajustes paulatinos en mayor o menor medida que se complementan con la caída del consumo, y todo esto se traduce finalmente en que haya una menor rentabilidad”.
“Somos una empresa familiar chica con un número acotado de empleados, esta es nuestra única actividad y hacemos todo lo posible por preservar los puestos de trabajo y cuidar a las familias que están alrededor”, aseguró el entrevistado y completó: “Estamos en una etapa muy complicada, es una cadena de situaciones adversas con atrasos en la cobranza por parte de los clientes porque no hay dinero circulante, y eso a su vez nos genera demoras con los proveedores y dificultades para pagar los impuestos”.
Además, el comerciante comentó que “lo que más se vende en Junín y la zona es la flauta porque es el corte más económico y accesible ya que se ubica entre los $700 y $1.000, cuando el kilo de pan en promedio está entre los $5.000 y $7.000, y la docena de facturas está en valores de $12.000 y $1.000 la unidad”. Posteriormente, se refirió al aumento de las materias primas y puntualizó que “el huevo tuvo un incremento de entre 100% y 120% en el último año con valores totalmente desfasados, y son elementos que no se pueden reemplazar por otros”.
Otro de los consultados por este medio respecto a la situación que atraviesa el rubro panaderil fue Pablo Garozzo, dueño de la panadería “La Nueva Petit París”, quien manifestó al respecto: “Si bien los porcentajes pueden variar de una ciudad o provincia a otra, lo cierto es que el consumo promedio de pan cayó a nivel nacional y también hubo cambios respecto a la forma de consumir”, y completó: “La gente ya no consume tanto la docena de facturas o el kilo de pan, sino que la gran mayoría busca reducir la cantidad”.
Seguidamente, Garozzo indicó que “hoy la harina 000 cuesta aproximadamente $18.000 o $19.000 dependiendo el molino en cuestión, mientras que la 0000 que se utiliza para la elaboración de productos finos y variedad está a $20.000”, y amplió: “Este último mes los precios estuvieron bastante estabilizados, aunque el anterior hubo aumentos importantes por problemáticas derivadas de la calidad del trigo que este año no fue la mejor”.
No obstante, el panadero también aseguró que “a la hora de sacar cuentas la harina es uno de los insumos que menos influye en el costo final, y lo que más pesa en este sentido tiene que ver con el pago de los servicios de luz y gas, como la carga relacionada los aportes patronales”.
“El gremio de Panaderos está siempre muy presente y negocian paritarias de carácter cuatrimestral, con aumentos mensuales para los empleados de panaderías que rondan el 2%, pero sabemos que no es suficiente para que puedan llegar a fin de mes”, señaló Garozzo y agregó: “Todos los meses hay que hacer algún ajuste y al tener un consumo promedio tan bajo la situación se complica bastante”. Al mismo tiempo, comentó que “por el tema del clima y la época del año estamos en temporada alta en lo que respecta al consumo de panificados, pero más adelante vamos a estar más complicados”.
Por último, Pablo Garozzo expresó que “en nuestro caso no ponemos a la venta productos que no sean frescos, sino que todo el sobrante lo donamos a los comedores, aunque me consta que hay casos de colegas que las venden un poco más baratas y hay mucha gente que accede a los mismos”.






