Cada 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre el lugar que las mujeres ocupan en nuestra sociedad, sobre los avances logrados y sobre los desafíos que todavía quedan por delante.
La historia demuestra que muchas de las conquistas alcanzadas por las mujeres fueron fruto del coraje, el esfuerzo y la decisión de no aceptar límites impuestos. Mujeres que desafiaron prejuicios, que se animaron a ocupar espacios que antes les eran negados y que demostraron, con trabajo y talento, que la capacidad no tiene género.
Desde una mirada liberal, creemos profundamente en la libertad individual y en la igualdad ante la ley como pilares de una sociedad verdaderamente justa. Cada mujer debe tener la posibilidad de elegir su propio camino, desarrollar su proyecto de vida y perseguir sus sueños sin obstáculos impuestos por el Estado ni por prejuicios culturales.
El verdadero progreso se construye cuando existen reglas claras, oportunidades abiertas y cuando el mérito, el esfuerzo y la capacidad son los factores que permiten crecer. Cuando se garantiza ese marco de libertad, las mujeres —al igual que los hombres— pueden desplegar todo su potencial en la educación, el trabajo, el emprendimiento, la ciencia, la política y cada ámbito de la vida.
El desafío que tenemos como sociedad es seguir construyendo condiciones donde nadie sea limitado por su origen, su género o sus circunstancias, y donde cada persona sea valorada por lo que hace y por lo que aporta.
En este 8 de marzo, reconozcamos el enorme aporte de las mujeres en nuestras familias, en nuestras comunidades y en el desarrollo del país. Pero también reafirmemos una convicción fundamental: una sociedad más libre es también una sociedad con más oportunidades para las mujeres.
Porque cuando la libertad avanza, avanzan también las mujeres y avanza toda la sociedad.
Belén Veronelli
Concejal LLA






