Por Redacción Grupo La Verdad
El 24 de junio, la comunidad del Colegio La Santa Unión celebró los 117 años de tarea fecunda en la ciudad. Una historia ligada a un trabajo permanente y arduo, fruto del cual generaciones representan el testimonio vivo de los objetivos académicos y de formación en la fe que se persiguen.
Silvia Giménez, directora del nivel Inicial; Bárbara Lucci, vicedirectora del nivel Primario y los alumnos de 6º año del Secundario, Mora y Benjamín, fueron los portavoces en este nuevo aniversario y contaron ante los micrófonos de LT 20 Radio Junín cómo es el día a día en el Colegio.
“La actualidad tiene muchos cambios, pero seguimos siempre en el mismo camino que nos marca el Ideario, con principios relacionados con la excelencia en la formación académica, pero también con la formación en la fe. En la propuesta de enseñanza van juntos”, comenzó diciendo Silvia.
En este marco, recordó que “en el nivel Inicial tenemos la posibilidad de recibir nuevos alumnos que comienzan este recorrido, generalmente en maternal, salita de 2 años, y hay muchos que son hijos de exalumnos, que vuelven a elegir la institución”.
CONEXIÓN Y FAMILIARIDAD
Por su parte, Bárbara es parte del equipo docente del Colegio desde hace 15 años y con un sentido de pertenencia desarrollado. “Estoy bien, cómoda, con un grupo de trabajo sensacional. Nos encontramos con alumnos con quienes compartimos su trayectoria escolar”, remarcó.
“Trabajamos comunidad académica, estamos conectados el nivel inicial, primario y secundario, con varios proyectos de articulación que desarrollamos para que el pasaje de los alumnos entre uno y otro nivel sea mucho más ameno. Siempre son nuestros alumnos, por esta familiaridad y conexión que tenemos entre todos”, explicó.
En este marco, subrayó que “tenemos un trabajo común desarrollado con el Equipo de Orientación Escolar, conformado por dos psicólogas y dos psicopedagogas, que nos ayudan a ver distintas cuestiones de los alumnos que pueden ser dificultades o diferentes formas de aprender, a partir de lo cual hacemos adaptaciones curriculares en función de las necesidades de cada alumno”.

PROYECTO INSTITUCIONAL
Entre los tres niveles, se trabaja en conjunto en un proyecto institucional relacionado con el cuidado del medio ambiente y la casa común. Al respecto, Silvia –presente en el Colegio desde hace 20 años- detalló que “son diferentes acciones puntuales que se dan en las distintas salas del jardín y grados del primario y secundario, que llevamos adelante en la Villa San Ignacio”.
“Es nuestro proyecto más motivador, porque es algo específico para nuestros alumnos y basado en las necesidades que ellos manifiestan”, agregó.
La tarea diaria incluye también la presencia de los padres, que más allá del acompañamiento permanente a sus hijos, forman parte de otro proyecto institucional denominado “Educar en la afectividad”. En este marco, Silvia contó que “hicimos hace poco un taller sobre temas de crianza y entre todos cómo podemos colaborar con estrategias que pueden ser útiles en estos momentos del crecimiento, como así también los temas que preocupan”.
En lo que hace al nivel primario, Bárbara dijo que “se dan reuniones trimestrales con los padres para dar devoluciones sobre los informes o reuniones personales para tratar temas particulares”. Pero en general, lo importante es que Santa Unión tiene siempre las puertas abiertas para todos.

EXPERIENCIA DE ALUMNOS
Por su parte, Mora y Benjamín –a punto de concluir su paso por el establecimiento, donde transcurrieron toda su escolaridad- resaltaron “el recorrido que hemos hecho durante todos estos años en la institución, de los que quedan recuerdos, gente que conociste, amigos…”.
“El Colegio tiene su nivel de exigencia, pero forma para lo que viene después, la Universidad o buscar trabajo. Yo creo que aprendí y obtuve buenos resultados”, dijo Mora, mientras que Benjamín aportó que “siempre nos sentimos acompañados por los profesores que están dispuestos a brindar explicaciones. Además, se nota mucho en el CBC o cursos de ingresos que tuvimos una buena formación”.
HISTORIA
Corría el año 1839 allá en Francia cuando el Padre Juan Bautista Debrabant, con su espíritu de fe y confianza en Dios, comenzó a sembrar las primeras semillas de enseñanza católica entre los jóvenes, que luego se fueron extendiendo por Europa.
Le dio al Instituto el nombre que aún hoy conserva: La Santa Unión de los Sagrados Corazones, cuyo significado convoca a formar todos juntos la unión de corazón y de sentimientos en Jesús y María. Pero el mayor deseo de sus últimos años era que las hermanas vinieran a América. Ellas recogieron con amor ese anhelo de su fundador y en agosto de 1882 partieron desde Liverpool, estableciendo Noviciados y Colegios en Buenos Aires, Rosario, Mendoza y en la ciudad de Junín en el año 1908.Para cumplir su misión, las cuatro hermanas que llegaron a Junín alquilaron una casita de calle Catamarca (hoy Pedro Aparicio) y el 12 de junio de 1908 comenzaron las clases con siete alumnos, varones y mujeres.
Al año siguiente ese edificio resultó insuficiente, por lo que se adquirió el inmueble de General Paz y San Luis (actual Remedios Escalada), que fue inaugurado en 1929, y con el transcurso del tiempo, el incremento de la matrícula y los servicios educativos, fue añadiendo espacios y construcciones para cumplir con el objetivo central de educar a los niños. Luego de noventa años transcurridos de fecunda historia dedicada a la enseñanza por parte de la Congregación de las Hermanas de Santa Unión, el Colegio pasó a depender desde el inicio del ciclo lectivo 1998 del Arzobispado de Mercedes-Luján, bajo la acción directa de la Parroquia San Ignacio de Loyola.
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