Héctor Azil, secretario general de ATSA Junín, habló sobre la situación actual en el sector al celebrarse hoy el Día de la Sanidad. “Es un momento muy difícil, porque no somos una isla dentro del país sino que estamos atravesando las vicisitudes como todos los sectores y los embates contra las leyes que están sufriendo todos los trabajadores que están registrados”, señaló.
El dirigente apuntó que “esto produce mucha incertidumbre, más allá del malestar por la situación económica que es grave”.
Sobre la actividad, apuntó que “en julio pudimos alcanzar el impacto inflacionario con el que se había perdido mucho entre enero y marzo, pero es una realidad que los índices inflacionarios tienen un impacto absolutamente distinto en el bolsillo de trabajadores y trabajadoras. Las tarifas y las tasas tenían una preponderancia mucho menor y hoy tienen un impacto fundamental dentro de los gastos familiares, así que aún alcanzando los índices de inflación en los salarios, se sigue perdiendo. Esto lo vemos día a día, con la baja del consumo, esta realidad de todos los trabajadores del país, porque sacando algunos sectores muy beneficiados, el resto está todo en el mismo barco”.
SIN REPUNTE
Azil contó que en Junín, “sacando el caso de una empresa de emergencias en la que se dieron once despidos la semana pasada, el resto de las instituciones sanitarias está estable, porque ya vienen funcionando con la cantidad de trabajadores indispensable. No dependen si hay más o menos venta como puede suceder en una fábrica, que es distinto”.
“Si no hay repunte en la actividad, lo peor está por venir”, advirtió, y resaltó: “Hay muchos comercios y empresas que aguantan porque están inyectando recursos que tenían guardados para sostenerse. Si se caen la actividad y las ventas un 50% no hay milagro, de alguna manera se está sosteniendo. Pero si no hay repunte, lo peor todavía no llegó”.
“Hay un límite en el aguante, esto ya lo vivimos en otras crisis. Hay un movimiento muy grande al principio en que los que estaban en dudas cierran o achican; hay otros que optan por sostener y mantener la esperanza, y si la recuperación no llega, lo que hicieron fue postergar la decisión que otros tomaron al principio”, detalló.
En este marco, el dirigente de ATSA Junín remarcó que “es muy difícil ser optimista con el escenario que se está presentando, sobre todo con un presidente que anunció que iba a ser el topo que destruiría al Estado. Y el Estado somos todos, son los servicios, nuestra educación, nuestra salud, nuestra seguridad… es la forma que elegimos para constituirnos como sociedad. Así que vino a destruirnos a todos”.
“Había cosas que dijo en campaña que iba a hacer, por ahí no la dolarización que fue una de las tantas zanahorias que nos puso en el camino para que pensáramos que quien ganaba mil pesos iba a cobrar mil dólares, una trampa engañosa que prendió en la sociedad. Pero lo que es respecto a su formación política, Milei no cree en el Estado y entró para destruirlo”, reflexionó.
TRABAJADORES REGISTRADOS
Finalmente, sobre la situación de trabajadores de la Sanidad, Azil dijo que “en las empresas importantes están todos registrados. Tal vez tenemos débil el lado de los geriátricos, porque también hay un gris legal, donde el municipio tiene una normativa que los habilita como hogares o pensiones, lo cual los deja afuera de nuestra órbita y no podemos acceder al control”.
“Es una cuestión de inteligencia empresarial, porque tener un trabajador no registrado que sufra un accidente, le puede costar la misma empresa”, concluyó.




