Por Agustina Decarre, Presidente de FAPASA y Presidente de COPAPROSE
El Día Internacional de la Mujer es una oportunidad para reflexionar sobre el camino recorrido y sobre los desafíos que aún tenemos por delante en la construcción de ámbitos profesionales cada vez más diversos, colaborativos y comprometidos con el desarrollo de nuestras comunidades.
En lo personal, tengo el honor de presidir la Federación de Asociaciones de Productores Asesores de Seguros de la Argentina (FAPASA) y también la Confederación Panamericana de Productores de Seguros (COPAPROSE), dos instituciones que representan a miles de profesionales del seguro en Argentina y en toda América Latina. Como mujer, ejercer estos roles de conducción es una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, un motivo de profundo orgullo.
Nuestro sector atraviesa una etapa de transformación, en la que la profesionalización, la capacitación permanente y el trabajo institucional son claves para fortalecer el rol del Productor Asesor de Seguros como un verdadero profesional del asesoramiento en riesgos y protección patrimonial.
En este camino, el trabajo en equipo es fundamental. Comparto diariamente la tarea con colegas hombres y mujeres que creen en la importancia de jerarquizar nuestra actividad y de consolidar un modelo de asesoramiento basado en la ética, la cercanía con el cliente y la formación permanente.
Mi vocación también está vinculada a la formación de nuevos profesionales. Como docente formadora de Productores Asesores de Seguros, considero que la capacitación es una herramienta central para construir una actividad cada vez más sólida. En mi práctica profesional me especializo en seguros para empresas —con especial foco en las PyMEs— y en el asesoramiento financiero para familias y organizaciones, convencida de que la protección y la planificación son pilares fundamentales para el desarrollo económico y social.
Este recorrido profesional tiene además una raíz muy personal. Soy una mujer nacida y criada en Junín, donde desarrollo mi actividad junto a mi hermano continuando la empresa familiar fundada por nuestro padre. Allí también está una de mis mayores motivaciones: soy mamá de María. Deseo que ella crezca viendo en el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso valores que guíen su camino, y que en su futuro personal y profesional pueda encontrar una vocación que la apasione tanto como a mí me apasiona la mía. Ese mismo deseo lo extiendo a cada mujer: que tenga la oportunidad de proyectar sus sueños y transformarlos en realidad.
En la actividad aseguradora encuentro cada día a muchas mujeres talentosas que aportan mirada estratégica, sensibilidad social y capacidad de gestión: colegas Productoras Asesoras de Seguros, profesionales en compañías aseguradoras, dirigentes empresarias y autoridades del sistema asegurador. Con muchas de ellas compartimos la convicción de que el crecimiento de nuestra actividad debe estar acompañado por una mirada de cooperación, respeto y construcción colectiva.
El 8 de marzo es, entonces, un momento para reconocer esos aportes y para reafirmar un compromiso: seguir trabajando juntos, hombres y mujeres, para fortalecer la cultura del seguro, proteger a las personas y acompañar el desarrollo de nuestras empresas y de nuestras sociedades en toda la región.






