Escribe: Fernando Scanavino.
Que el mundo cambió, no es noticia, pero que la noción de cambio se potenció exponencialmente, a tal punto de que la única estabilidad que existirá será el cambio mismo, como estabilidad de un futuro en permanente reconfiguración
Mientras la IA, sigue eliminando oficios y profesiones, los abogados debemos aggiornar una vez más, a los nuevos desafíos y utilizar esta herramienta como complemento del quehacer diario, en defensa del valor Justicia, en la vida de los hombres.
La complejidad no es solo tecnológica, sino más bien socio- política, con regímenes de gobierno, que atentan al estado de derecho y al precario derecho internacional público los ayer cuestionamientos a las estructuras hoy son acciones o ataques, por reemplazos que rozan autoritarismos místicos, carente de toda fundamentación.
A nuestra república, le costó mucho su consolidación y ni hablar de nuestra democracia, que insuficiente y todo, aprendimos que se debe mejorar con más y mejor democracia, nunca con nostalgias de épocas, que jamás debieron existir.
Hoy frente a ciertos avances, que distan de soluciones, los derechos consagrados constitucionalmente luego de la gran reforma de 1994, se están viendo amenazados, por políticas que lejos de elevarla terminaron por detornarlos.
No se corrigen haciendo pagar justos por pecadores, sino fortaleciendo al débil y castigando con la ley al “vivo”, hablar de “discapacitados” “personas especiales” etc., es desconocer la estructura legal vigente, comenzando por su denominación correcta “PERSONA CON DISCAPACIDAD”, de entre lo más básico, se trasluce y exhibe una ignorancia supina, la de funcionarios o dirigentes que no están a la altura de las circunstancias, evidentemente.
Capítulo aparte es el avance sobre conquistas y derechos laborales, cuya defensa, hoy es modelo en los tribunales del fuero, con el dictado de la suspensión de reformas, que atentan directamente al trabajador y su familia, cuando los países más desarrollados, están halando de reducción de horas y días, la argentina discute volver al pasado cuasi esclavista.
La lucha de mujeres y de minorías de diversidad sexual, basada en una falsa dicotomía, se presenta en forma equívoca, como si los abusos de algunos, alcanzarán y mancharan la causa de todos.
Por último y no menor nos tenemos que dar cuenta que entre las banderas innegociables, como sociedad que tenemos son la educación y la salud pública, que ante el mundo nos coloca en situación diferenciadora de su calidad y excelencia.
La educación y en particular a la educación universitaria, nos habla cinco premios nobeles, de reconocimientos internacionales, de una movilidad social inédita en todo América y de una solidez única, pese a los embates históricos, que aún la hace totalmente destacable.
En cuanto a la salud pública, no hay vida sin salud, y el mercado no solo no basta, si la desigualdad no se combate con políticas activas, estaremos hipotecando generaciones enteras, condenándose a la decadencia y falta de futuro.
No se trata del tamaño del estado, se trata de la eficacia del mismo, se trata de la erradicación de la corrupción en la acción de gobierno, de la capacidad de depuración y de la conformación de equipos profesionales, que ejecuten un plan con visión de futuro, y dejar las alianzas meramentes electorales y personalista, para dar paso las reformas políticas y económicas, que aún siguen esperando.
En cada una de esas luchas a título individual, y como colectivo social, hoy es la republica, la que necesita que los abogados seamos guardia pretoriana del orden jurídico.
Dirigentes, funcionarios políticos y judiciales, abogados públicos y privados, tenemos la obligación real y moral, de dejar de pregonar y recitar derechos, para exigir su cumplimiento, sin avasallamiento del poder de turno.
No tengo dudas, que estaremos en la trinchera, con la única arma que debemos usar NUESTRA CONSTITUCIÓN.
A colegas y amigos, lo saludo en este especial día.






