Por Redacción Grupo La Verdad
El escenario que atraviesa el sector porcino es complejo, la realidad es que para muchos productores los números no cierran y la apertura de importaciones generaría mayores inconvenientes.
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa manifestó preocupación la reciente apertura de importaciones de alimentos, en los que se incluye a la carne de cerdo, que implica una serie de beneficios impositivos para los importadores, generando mucha preocupación en todo el sector productivo.
En Junín, al respecto, el productor Pablo Barisich agregó que Brasil, país de donde ingresaría el mayor volumen de cortes, produce con un promotor de crecimiento reconocido a nivel mundial que se llama ractopamina, que en Argentina no se utiliza.

Competencia desleal
“Otra vez estamos lidiando contra esa cuestión, carne siempre se importó ya que no se puede abastecer todo el mercado local. Hay ciertas imposiciones arancelarias que están bien, y también consideramos que Argentina se tiene que abrir al mundo si uno quiere un país que participe a nivel mundial en todas las importaciones y las exportaciones”, dijo ante este medio el productor local.
“No creemos que esto puede hacerse de forma desmedida y generando una competencia desleal. Se le dieron beneficios fiscales, en esta oportunidad, a cadenas de supermercados para que puedan ingresar cortes de cerdo más baratos. Lógicamente eso repercute en un margen de rentabilidad que nunca se ve reflejado en el consumidor porque la carne no baja. Esta carne ya está entrando, y el productor está trabajando a pérdida en Argentina”, agregó asimismo.
“En lo que va del año el cerdo en pie bajó un 35 por ciento, tenemos una carne súper competitiva, muy barata. No necesidad de importan carne más barata ni cortes que en otro lado no se usan. SENASA esto lo sabe, nosotros trabajamos en otra línea”, acentuó el productor.
“Teneos un saldo de IVA entre la compra y la venta, tenemos retenciones, se nos hace imposible exportar. Tenemos todos los papales listos y los protocolos sanitarios para abrir el mercado de vísceras a China, para poder exportar. A Francia y a Uruguay ya les abrieron el mercado y a nosotros no”, señaló por otro lado.
La ractopamina
“Brasil produce con un promotor de crecimiento muy reconocido a nivel mundial que se llama ractopamina, que hace que los cerdos crezcan en menor tiempo con la misma cantidad de alimentos. En Argentina la ractopamina no la usamos, hay una discusión profunda. Este promotor de crecimiento está prohibido en 160 países. Y muchos de ellos son parte de los principales mercados del mundo. Nosotros queremos hacer carne de calidad, sana y amigable a la dieta de los argentinos y del mundo si en algún momento podemos exportar”, ahondó Barisich.
Rechazo anticipado
La Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (CAICHA) y la Federación Porcina Argentina ya habían rechazado «enérgicamente» dos meses atrás la apertura de importaciones de alimentos anunciada por el gobierno de Milei. En línea, además, denunciaron que se trata de una medida «sumamente discriminatoria» para con la industria nacional.
«Nos tomó absolutamente por sorpresa. Es una medida apresurada e inconsulta. Nosotros tenemos muchos insumos importados que componen el costo de producción que están cargados con el Impuesto País y el anticipo de Ganancias, y de golpe van a abrir la importación de carne de cerdo y con beneficios, lo que nos lleva a competir en condiciones desiguales», indicaron entonces desde la Cámara.
La posición de Carbap
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa manifestó que ve con preocupación la reciente apertura de importaciones de alimentos, en los que se incluye a la carne de cerdo, que implica una serie de beneficios impositivos para los importadores, generando mucha preocupación en todo el sector productivo.
Las medidas anunciadas por el Gobierno nacional “están generando un escenario de competencia desleal que puede desencadenar en el ingreso masivo de carne de cerdo importada, principalmente de Brasil, poniendo en riesgo la viabilidad económica de los productores porcinos locales y afectando negativamente a la industria nacional”.
En el marco de la Comisión de Producciones Alternativas, se comparó la producción de Argentina con la de Brasil, y se encontró que su producción está apalancada por la utilización de un promotor del crecimiento, denominado Ractopamina, que mejora la productividad en más del seis por ciento.
El uso de este componente está prohibido en Argentina como también en 160 países más, que incluyen a los principales mercados como la Unión Europea, China y Rusia, enrolados en una tendencia mundial de producción que va en otro sentido a la que por ahora utiliza Brasil.
La Argentina se encuentra en línea con esta tendencia, enfocándonos en prácticas de producción responsables que priorizan no solamente a los animales, sino también a los consumidores, a través del cuidado de la calidad de la carne tanto en el país como en el extranjero, ofreciendo productos de la más alta calidad y cumpliendo con los estándares más exigentes.
Para esto es importante garantizar un mercado justo y equitativo para todos los actores de la cadena porcina, que sea sustentado por políticas serias para la producción, que permitan aliviar el “costo argentino” compuesto por la carga impositiva que recae directamente en la producción primaria, como así también en la cadena.
Desde Carbap se instó a las autoridades a tomar las medidas que nos permitan competir en igualdad de condiciones tanto a nuestros productores locales como a la industria porcina nacional, dejando fuera las prácticas desleales y la competencia injusta.

Y desde ya, estamos dispuestos a colaborar para encontrar soluciones que promuevan un desarrollo sostenible y equilibrado de nuestra industria, beneficiando tanto a los productores como a los consumidores.
“Situación crítica”
En tanto, Juan Luis Uccelli, ingeniero zootecista y consultor del sector porcino, expresó a Grupo La Verdad que “los productores hoy están perdiendo plata, el sector porcino está en una situación crítica, los costos de producción subieron y el precio de venta bajó de forma estrepitosa. Los valores bajaron en la media res porcina notablemente”.
Además, Uccelli advirtió que “debido al menor poder adquisitivo de la gente la carne vacuna ha mermado en su consumo, el cerdo aumentó la oferta de carne al consumidor. El mercado está abastecido totalmente ante un poder adquisitivo flojo. La carne de cerdo es accesible, muy barata. Hubo una transferencia muy grande entre los eslabones de la cadena, un reacomodamiento permitiría al productor no estar perdiendo plata y al consumidor pudiendo seguir comprando carne muy barata en comparación con la carne vacua”.
Mientras la carne vacuna y la de pollo subieron un 40 por ciento, la media res porcina bajó un 28 por ciento.

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