A los 80 años, este martes murió Luis Puenzo, el director que llevó por primera vez al Oscar a una película argentina, “La historia oficial”, a muy pocos días de cumplirse las cuatro décadas de aquel hecho trascendental para el cine nacional.
Puenzo, nacido el 19 de febrero de 1946 en el barrio porteño de Floresta, hacía varios años que estaba retirado de la actividad artística y profesional como publicista. Sin embargo su nombre estará por siempre ligado a aquella ceremonia de la noche del 24 de marzo de 1986 -en realidad, la madrugada del 25 en nuestro país-, la noche de su consagración.
No la tenía fácil “La historia oficial”. En la competencia por la estatuillas a la Mejor Película en lengua no inglesa se enfrentaba a grandes rivales: la comedia francesa “Tres solteros y un biberón”; el filme del húngaro István Szabó, “Coronel Redl”; “Amarga cosecha”, de la directora alemana occidental Agnieszka Holland; y la candidata para muchos “Papá está en viaje de negocios”, de Emir Kusturica, que entonces representaba a Yugoslavia y venía de llevarse la Palma de Oro en Cannes.
De todos modos, la película de Luis Puenzo también se vislumbraba ganadora por varios factores. A cuatro meses de la condena a los integrantes de la última dictadura militar, imposible no conmoverse con el argumento del filme: los secuestros, los desaparecidos, el robo de bebés, el rol de las Abuelas de Plaza de Mayo. Norma Aleandro, su protagonista, había sido elegida Mejor Actriz en Cannes. Y finalmente, la ceremonia del Oscar se estaba llevando a cabo exactamente a los diez años del golpe militar.
Después de leer las películas candidatas, y del mítico “…and the winner is…”, Norma Aleandro abrió el sobre y no pudo contener la emoción: «¡God bless you! ‘The Official Story!’», exclamó.
De inmediato, un tímido Luis Puenzo subió al escenario. Todavía conmovido, expresó brevemente:
«Mientras estoy aquí aceptando este honor, no puedo olvidar que en otro 24 de marzo, hace diez años como el día de hoy, sufrimos el último golpe militar en mi país. Nunca olvidaremos esta pesadilla, pero estamos empezando ahora a dar comienzo a nuestros nuevos sueños. Gracias».






