Por Redacción Grupo La Verdad
Las panaderías locales están inmersas en una situación difícil a partir de la drástica reducción del consumo que viene notándose desde hace meses. En este marco, el panadero David Soto explicó que se resignan ganancias para mantener las ventas, pero los hábitos de los clientes han variado: ahora sólo compran “lo justo y necesario”.
“Nosotros venimos acarreando una constante suba de precios desde el año pasado a la fecha. El pan no solamente se compone de harina, sino también de personal, otras materias primas como huevos, aceite, manteca, además de servicios como luz y gas”, explicó.
El empresario detalló que “el precio de la harina se ha estabilizado un poco desde hace unos meses, hoy está en alrededor de 10.300 pesos más impuestos, la bolsa de 3 ceros de 25 kilos. Nosotros usamos alrededor de 8 bolsas para la producción total, a lo que debe sumarse los impuestos y otros costos fijos que no pueden eludirse”.
“Hemos resignado margen de ganancias, porque hoy contamos con un costo estructural de lo que cuesta producir. Se trata de mantener los precios y absorber los gastos de materia prima, en pos de seguir manteniendo ventas, y estos se traduce en una menor ganancia”, agregó.
A la vez, Soto indicó que “pensamos en la gente que nos acompaña desde hace muchísimos años, que tienen familias de atrás, así que apostamos a seguir manteniendo la fuente de trabajo, resignando esos márgenes de ganancia, porque no pueden trasladarse los aumentos al precio final al público, para no perder ventas”.
También detalló que “a nivel local, algunas panaderías –por cuestiones personales- debieron cerrar las puertas, pero se hace hincapié en seguir sosteniendo las fuentes de trabajo, algo que se hace difícil”.
Hábitos de consumo
En lo que hace a las costumbres de los clientes en las compras, Soto dijo que “la gente compra lo justo y necesario. Estamos en una época de transición, cuando cambian los hábitos por la llegada del calor, pero en general antes compraban medio kilo de pan, media docena de facturas, un cuarto de bizcochitos, y ahora se remite a llevar lo que le hace falta, estrictamente. Esos productos ‘de lujo’ los llevan en forma esporádica o dejan para el fin de semana”.
“Las facturas siguen siendo accesibles, y en la otra punta, podrían mencionarse postres y masas, que tienen un poco más de costo así que la gente las deja para ocasiones especiales, no es un consumo habitual diario”, concluyó.
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