Por: José Luis Amado -Periodista Agro- Exclusivo para GRUPO LA VERDAD
El pasado 19 de julio este medio fue el primero en publicar la noticia que la planta de acopio Cargill de la localidad de Arribeños estaba cerrada. En esa oportunidad explicamos que la empresa nada tenía que ver con el conflicto que se está desarrollando entre los trasportistas locales, habida cuenta que la empresa otorgaba las cargas a por lo menos dos centros de trasportistas, los cuales se encargaban de asignar los viajes.
El principal dador de las cargas del acopio Cargill es Sergio Larovere del Centro Unión de Transportistas Arribeños adherido a la CATAC, el otro dador de cargas era el Centro Ruta 65 adherido a FETRA, y hay quienes señalan a un tercero, en este caso un particular que contaba con un puñado de camiones.
Lo cierto es que un grupo de treinta transportistas (cabe destacar que estamos hablando de propietarios de camiones, no de choferes), que trabajaban para Sergio Larovere comenzaron a acusar a este de apropiarse del 3% del valor de la carga que asignaba.
A partir de esta situación se plantean dos posturas totalmente opuestas. Esos trasportistas (hoy nucleados en el Sindicato Único de Fleteros), dicen que “en venganza”, Sergio Larovere los excluyó de la posibilidad de cargar sus camiones y lo acusan de dejarlos sin trabajo. En tanto, Larovere se defiende diciendo que los que se retiraron de las tareas fueron los propios trasportistas alentados por el SIUNFLETRA para conformar otro centro de cargas.
En este marco, la empresa Cargill acaba de dar a conocer un segundo comunicado. En el escrito la empresa reconoce que mantiene suspendidas las operaciones en su planta de Arribeños y aclara que esto será “hasta que se garanticen las condiciones de seguridad para volver a operar con normalidad”.
En un tono formal, pero con dureza, la multinacional señala que “Desde el viernes 3 de junio, Cargill Argentina ha decidido suspender temporalmente las operaciones de su Planta de Arribeños, Partido de Gral. Arenales, provincia de Buenos Aires ante una situación externa a la compañía y de público conocimiento que imposibilitan garantizar el desarrollo seguro de las actividades”.
En una clara referencia al hecho que hay una gran cantidad de camiones y hasta una carpa con presencia de trasportistas a pocos metros de la puerta de entrada al acopio, señalan que “Las operaciones se reanudarán una vez que existan las condiciones de seguridad indispensables para hacerlo».
Luego, el texto destaca que “Las personas que llevan adelante el reclamo, no son ni han sido empleados de Cargill, sino prestadores de servicios independientes. La asignación de cargas responde a criterios comerciales y operativos propios de la actividad en el marco del derecho de libre contratación y no configura una relación laboral con la compañía. En este sentido el conflicto responde a diferencias entre actores del sector del trasporte, ajenas a Cargill y su operación”, especifica la empresa.
Ya sobre el final del comunicado, indican que “La compañía se vio obligada a tomar esta medida porque la seguridad es un Valor fundamental e innegociable en todas sus operaciones. Ante la falta de garantías y condiciones adecuadas para el desarrollo seguro de las actividades y de la circulación en las inmediaciones de la planta”. Luego explican que Cargill está en Arribeños desde hace más de 25 años y tienen relaciones comerciales con más de 130 productores de la zona y con más de 70 proveedores.
Cabe destacar que según fuentes que prefirieron mantener a reguardo sus nombres, señalaron que fueron varios los empleados de Cargill que manifestaron a la empresa temor por la numerosa presencia de transportistas en la calle que da ingreso a la planta de acopio, por lo que es muy probable que esto haya determinado el cierre temporario de la planta.
Finalmente decir que el conflicto entre los trasportistas de la localidad Arribeños ha tomado una dimensión inusitada que ha determinado que desde hace casi 60 días esté inoperante la principal planta de acopio de esta parte del noroeste bonaerense. Y que también esto preocupa a los vecinos de la localidad que ven cómo se afectan distintas actividades laborales y hasta las relaciones interpersonales.
Por su parte, los transportistas nucleados en el SIUNFLETRA, no descartan profundizar las medidas de protesta y extender sus reclamos a las plantas de acopio que la empresa Cargill posee en la zona, cómo pueden ser los acopios de Vedia, Rojas o Colón.







