Por Redacción Grupo La Verdad
En diálogo con Grupo La Verdad, la nutricionista Daniela Esturo manifestó que “desde mi perspectiva no veo que el etiquetado frontal haya servido en todo este tiempo que lleva de funcionamiento, considero que la educación tiene que ser más profunda que una simple advertencia con octógonos que digan ‘Exceso de calorías’ o ‘Exceso de grasas saturadas’ porque esta metodología no brinda una información clara y precisa sobre lo que pasa”.
“Hoy en día ya se sabe que las calorías no son un condicionamiento para una dieta balanceada, sino que para eso hay que tener en cuenta cómo impacta cada nutriente metabólicamente en el cuerpo”, dijo Esturo y prosiguió: “Si la idea es la de prevenir enfermedades me parece que la cuestión debe pasar por una educación más profunda y verdadera, dejando intereses económicos de lado”.
Además, la doctora indicó que “una de las claves de la concientización pasa por hacer saber a la gente cuánto se gasta en la mala alimentación, si una persona quisiera modificar su forma de alimentación radicalmente le resultaría mucho más económico porque la comida real es más barata”, y continuó: “Lo ideal sería dejar de ir prácticamente a los supermercados y comprar en verdulerías, dietéticas, pollerías y carnicerías donde no existe el etiquetado frontal”.
Asimismo, la nutricionista consideró que “sí está buena la idea del etiquetado como advertencia para los alimentos ultraprocesados porque ponen un freno para su consumo, pero el problema pasa porque se trata de alimentos que son adictivos a propósito y la cuestión pasa por saber si la gente los dejó de consumir en todo este tiempo por el etiquetado o no”. Luego, explicó que “los alimentos ultraprocesados por lo general no son aconsejables para la salud, no solamente por el exceso de sodio y calorías, sino también porque contienen aditivos que son tóxicos por más que estén permitidos por el Código Alimentario Argentino”.
No obstante, Daniela Esturo también señaló que “tampoco me parece buena idea eliminar de un saque todo y no pensar en algo que reemplace esta metodología por algo que sea superador, porque de esta manera solo se genera una mayor confusión entre la gente”. Al mismo tiempo, afirmó que “todos los gobiernos deberían hacer hincapié en la importancia de una buena alimentación y la educación para el correcto desarrollo de las personas, y así promover también un verdadero ahorro de la economía a través de la prevención”.

EN ALERTA
El Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires manifestó su “preocupación” ante las propuestas orientadas a modificar aspectos centrales de la Ley N° 27.642, de Promoción de la Alimentación Saludable (PAS), particularmente aquellas vinculadas a la eliminación de los sellos octogonales negros de advertencia y a la flexibilización de restricciones sobre las estrategias de marketing dirigidas a los niños.
“Lo que está en riesgo no es sólo el etiquetado frontal sino un conjunto de políticas públicas, entre ellas regulaciones relacionadas con la publicidad dirigida a la niñez, la promoción de productos no saludables y en entornos escolares”, afirmó Laura Salzman, presidenta del colegio que nuclea a los nutricionistas bonaerenses.
Desde la institución expresaron en un comunicado que la ley -conocida como Ley de Etiquetado Frontal- constituye “una política pública construida sobre evidencia científica y respaldada por organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS)”. Aseguran que “representa, además, un avance en el derecho de la población a acceder a información clara, simple y visible sobre la composición de los alimentos”.
Los octógonos negros “permiten identificar rápidamente excesos de azúcares, sodio, grasas y calorías, asociados a enfermedades crónicas no transmisibles que hoy constituyen uno de los principales desafíos sanitarios de nuestro país”, afirman.
En ese sentido, Salzman explicó que “la eliminación de los sellos es un golpe al derecho de la población a conocer qué está consumiendo. Los octógonos traducen rápidamente la información nutricional, convirtiendo tablas complejas en advertencias visibles y simples que se comparan en segundos”.
La presidenta del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires sostuvo que esa etiquetación “nos avisa y previene sobre el exceso de nutrientes críticos antes de consumir un producto”. Según la evidencia técnica, “es el sistema más eficaz para aumentar la percepción de riesgo y disminuir la intención de compra de productos poco saludables”.
Los nutricionistas bonaerenses argumentaron que “retroceder en medidas que fortalecen el acceso a la información implica debilitar herramientas de cuidado colectivo y profundizar desigualdades, especialmente en niños, niñas y adolescentes, quienes se encuentran más expuestos a estrategias de marketing alimentario”.






