El presidente Javier Milei compartió hoy un almuerzo con los granaderos del Escuadrón Ayacucho, en el marco del Bicentenario de la Batalla de Ayacucho.
La comida estuvo presidida por el jefe de Estado, los granaderos y la secretaria de la Presidencia, Karina Milei.
Previo al mismo, Milei y su hermana posaron en las escaleras de la Casa Rosada, junto al Escuadrón.
El mandatario nacional compartió un abrazo con los granaderos, donde se lo vio muy contento y emocionado.
Ayacucho es uno de los escuadrones del Regimiento de Granaderos a Caballo, una unidad militar emblemática de Argentina.
El primer mandatario tiene asignados dos granaderos que lo escoltan desde su entrada a la Casa Rosada hasta el ascensor presidencial, y desde allí, en el primer piso, hasta la puerta de su oficina.
Después de almorzar, los dos funcionarios se trasladaron al Campo Argentino de Polo, ubicado en la intersección de la Avenida Del Libertador y Dorrego, para observar la final del 131° Abierto, que enfrentó a La Dolfina y a la Natividad.
Después de almorzar, los dos funcionarios se trasladaron al Campo Argentino de Polo, ubicado en la intersección de la Avenida Del Libertador y Dorrego, para observar la final del 131° Abierto, que enfrentó a La Dolfina y a la Natividad.
En tanto, el almuerzo con Escuadrón de Granaderos a Caballo General San Martín fue en honor al Bicentenario que cumplirá este lunes la histórica y emblemática unidad de las Fuerzas Armadas de Argentina.
El Presidente fue ampliamente ovacionado por el público presente en la mítica cancha 1 de Palermo, a la que llegó poco antes de que iniciara el partido, que comenzó a las 16:00.
Fundado por el general José de San Martín, el escuadrón desempeñó un papel crucial en las guerras de independencia no solo de Argentina, sino también en las campañas de liberación en Chile y Perú, y desde hace 117 años presta servicios de seguridad en la Casa Rosada.
Su data del 16 de marzo de 1812, cuando San Martín presentó una propuesta para su formación, con el fin de crear un cuerpo de caballería que tuviera las capacidades necesarias para enfrentar a las fuerzas realistas en las batallas por la independencia del Virreinato del Río de la Plata.






