Por Claudio Eduardo Ringelman Jaquez (*)
¿Cuál es el impacto que la inteligencia artificial está produciendo en el psicoanálisis? Por un lado se escucha en la clínica la oscilación entre la indiferencia y el temor, y por el otro, la aparición de programas que se venden como “Herramientas para el profesional psi”, Programas a los cuales cualquier persona puede preguntarle por su diagnóstico y tratamiento, en base a la comunicación de algunos síntomas.
El psicoanálisis trabaja con los efectos del lenguaje en el psiquismo. La IA en tanto programación lingüística, ¿podría convertirse en generadora de pensamientos?, no lo sabemos, lo que si sabemos que la IA en tanto disponible para el sujeto, produce varias consecuencias, en primer lugar, aparece la dependencia, es muy difícil que alguien se encuentre todo el día disponible respondiendo preguntas. No obstante llama la atención como en las redes sociales, damos consentimiento a que utilicen nuestros datos, y aun así, proseguimos hablando de nuestra intimidad, ¿por qué lo hacemos?.
Claramente el objetivo de las empresas que se encuentran detrás de las redes sociales, y de la IA, intentan generar una dependencia a las mismas, como comer y dormir.
La inseguridad es una constante que genera la inteligencia artificial, ya que nos acostumbramos a chequear una y otra vez nuestras respuestas, nuestros diagnósticos con los sistemas.
La sugestión no deja de ser algo que nos atraviesa, si bien los programadores de la inteligencia artificial, reprograman a la misma, logran crear una especie de empatía artificial, dando cuenta de que “ella sabe”.
Los efectos que produce la IA sobre los vínculos, se expresan en el resquebrajamiento del lazo social, ya que dejamos de confiar en el que tenemos al lado, para empezar a creer en algo que nos ofrece lo mismo a todos (como una religión).
Esta ilusión de saber que ofrece la IA presenta algunas características que van a contrapelo del psicoanálisis. La primera de ella tiene que ver con que se presenta como un saber completo, donde no falta nada, es decir, la IA “no tiene fallas”, es imposible pensar en portar un saber de esas características como seres humanos, ya que si por algo nos caracterizamos los seres humanos es porque siempre nos va a faltar algo, por lo tanto nunca dispondremos de un saber completo.
La segunda característica tiene que ver con que en la IA no hay intervalo, es decir, no hay un tiempo otro que permita vislumbrar los cambios subjetivos que presentamos los seres del lenguaje.
Y por último, la IA “no se equivoca”. El equívoco es una característica fundamental y necesaria de los seres humanos, es decir, sin querer necesitamos equivocarnos (fallar) para poder hacer algo nuevo con ese equívoco, nuestro motor en la vida está dado por la falta de objeto ante el deseo, por lo tanto el lapsus, el acto fallido (equívoco), viene a poner sobre el tapete la existencia de una verdad inconsciente.
Después de todo, más allá de la IA, y más a acá de cada quien, el psicoanálisis, nos enseña a fallar, cada vez mejor…
(*) Psicoanalista
MP: 56783
Integrante de PULSAR
Correo electrónico: cringelman@gmail.com
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
También puede interesarte:
• Todo el Deporte en: La Deportiva
• Escuchar las notas más importantes en: LT20 Radio Junin
• Escuchar LT20 Radio Junín en VIVO: Escuchar ahora






