El fútbol de Junín no sale de su asombro. La clasificación de Ambos Mundos a la gran final del Torneo Nocturno 2026 no fue un trámite más; fue una explosión de fútbol y goles que dejó a propios y extraños con la boca abierta. Sin embargo, en el ojo de la tormenta, donde otros se dejarían llevar por los elogios, Hugo Castro mantiene una calma analítica. El entrenador sabe que los resultados abultados a veces esconden grietas, y su obsesión por estas horas es que el brillo del último partido no encandile a sus jugadores ante el compromiso definitivo frente a Defensa Argentina.
En una charla extensa y sin concesiones, Castro desmenuzó el presente de un equipo que ilusiona a todo el barrio, pero que según sus palabras, debe recuperar el sentido de lo colectivo para alcanzar la gloria máxima.
El partido previo marcó un antes y un después. Tras un primer tiempo dubitativo donde el equipo se fue al descanso perdiendo 2 a 1, la versión que salió a jugar el complemento fue una aplanadora. Castro revela qué fue lo que se habló entre cuatro paredes para lograr semejante metamorfosis.
«Se remarcó que no estábamos jugando en equipo, que habíamos sido muy individualistas. En el 90% de las jugadas cada jugador quería demostrar que era un fenómeno y a veces no es así, a veces hay que tratar de jugar un poco más en equipo. Eso es lo que pasó, lo remarcamos, lo entendieron y jugaron un poco más; ahí llegaron la cantidad de goles que llegaron, fue realmente un hecho particular».
La efectividad mostrada por el «Tricolor» rozó lo cinematográfico, algo que el propio DT califica como fuera de los parámetros normales de una instancia decisiva: «No es fácil en una final convertir tanta cantidad de goles, no parecía que hubiese sido un partido de final, pero bueno, habíamos generado muchas situaciones durante todo el año y a veces habíamos convertido menos de lo que generábamos».
El relato de Castro sobre esos 30 minutos de gloria es casi de incredulidad: «En este partido, si generamos ocho situaciones, convertimos seis, que es un montón. Para el fútbol es un montón porque en 30 minutos habíamos metido cinco goles. Fue ahí cuando pensé en sacar a algunos chicos para cuidarlos por alguna amarilla o por algún dolor, pero era atípico que en 30 minutos se conviertan cinco goles».
Uno de los mayores miedos de Castro es que su plantel crea que la final contra Defensa Argentina será una extensión de la goleada anterior. El trabajo de la semana se centró en bajar los decibeles y recordar los errores cometidos: «Es difícil bajar esa euforia, al jugador hay que marcarle que en el primer tiempo tuvimos muchos errores; hay que llevarlo por ese lado para que no vuelvan a pasar», explica con firmeza. «Le explicamos que es atípico que pase esto en el fútbol. Lo vuelvo a repetir: 30 minutos, cinco goles… es muy atípico. Hay que hacérselo ver al jugador, que eso no fue una realidad».
Para Castro, la clave es entender que el fútbol suele ser mucho más cerrado: «Más allá de que las situaciones de gol las generamos durante todo el año, y tuvimos partidos para terminar con siete goles y terminábamos con menos por la cantidad de situaciones, hay que remarcarle al jugador que esto no es normal en el fútbol, y menos en una final».
El lunes, en el primer duelo de la serie final, Ambos Mundos se verá las caras con Defensa Argentina, un equipo que llega con ventaja deportiva. Castro conoce bien el terreno que pisa y a los protagonistas que tendrá enfrente: «Defensa es un equipo que tiene muchos chicos del club, juegan mucho por la camiseta, son chicos que yo algunos tuve en inferiores cuando estuve por el club y sé lo que se entregan», analiza el DT. «Va a salir campeón uno de los dos y con cualquiera de los dos que salga mucha gente va a estar contenta. Por un lado la gente de Ambos Mundos, que es lo que nosotros queremos, pero para llegar lejos hay que armar buenos planteles, como nosotros le decimos siempre a la gente en todos lados».
Castro reflexiona sobre la delgada línea que separa el éxito del fracaso, recordando el último enfrentamiento contra el conjunto de Cristian Badino: «Después depende mucho de la que pega en el palo, si entra o sale es lo que te cambia la historia. Nosotros el primer partido con Defensa hicimos un primer tiempo como para convertir más de un gol, no lo pudimos hacer y después lo terminamos perdiendo por penales. Por eso el fútbol es caprichoso a veces y te lleva para el lado que quiere».
La intensidad del Torneo Nocturno no fue gratuita para el físico de los jugadores de Ambos Mundos. Castro admite que llega con algunos soldados «averiados», pero confía plenamente en la recuperación de su columna vertebral. «Tenemos muchos golpeados. Es un equipo que siempre propone y obviamente, cuando proponés y tenés buenos jugadores, a veces te hacen sentir la revulsión física. Este equipo lo viene sintiendo, tenemos dos o tres tocados, pero entendemos que vamos a llegar bien al lunes. Ojalá los podamos recuperar porque son jugadores importantes».
Respecto a la obligación de tener que ganar dos veces para ser campeón, Castro es pragmático y prefiere no adelantarse a los hechos: «Nosotros vamos al primer partido, todavía ni se nos cruza un segundo partido por la cabeza porque tenemos que pasar el primero y a eso es a lo que vamos a ir. Intentaremos ganar el primero para ahí sí llevar a la definición de un campeonato en un segundo o posible tercer partido, ¿por qué no? Pero vamos a ir tranquilos al primero a intentar ganarlo para forzar el resto».
Para Hugo Castro, esta final tiene un tinte emocional que trasciende lo profesional. Es el regreso al hogar, la búsqueda de la redención en el club que lo vio nacer futbolísticamente: «Yo tuve un paso por Villa Belgrano en 2016 y pudimos lograr un campeonato, y lo logramos justo contra Ambos Mundos. Yo soy del club desde los 8 años que llegué, y siempre es especial ganar un título en el club donde vos te criaste. Es una espina que uno tiene y por eso volví al club por segunda vez, a buscar una revancha y ojalá se dé».
El técnico no olvida el esfuerzo que hay detrás de cada entrenamiento en un contexto económico complejo: «Estamos trabajando para que se dé, es un esfuerzo enorme de los dirigentes y la gente que acompaña. Como está el país con el tema de que nada alcanza para nada, el esfuerzo que se hace es importante. Ojalá le podamos dar una alegría a la gente que trabaja en pos de un campeonato siempre».
Con la humildad que lo caracteriza, cerró reconociendo a sus pares: «Si no se da, sabemos que en Defensa hay mucha gente querida y conocida, muchos amigos que también lo merecen. El fútbol pondrá lo más alto posible al que seguramente va a ser el mejor».
Para el final, Hugo Castro dejó una invitación y una promesa para los hinchas que, seguramente, coparán su parcialidad el próximo lunes: «Que vayan a ver a Ambos Mundos, que intentaremos ser competitivos y obviamente tratar de hacer lo mejor posible dentro de una cancha de fútbol para que, si no se gana, el hincha se vaya lleno y representado por el equipo. Armamos un plantel para competir y vamos a competir hasta el último segundo. Después el caprichoso del fútbol dirá dónde quedamos parados, pero es un plantel que se va a entregar hasta el último minuto».
El lunes a las 21:30, Ambos Mundos saldrá a la cancha. Con la pizarra de Castro y el corazón de un barrio, el «Tricolor» busca escribir la página más dorada de su historia reciente.






