Pese a la derrota 1-0 frente a España en la final del Mundial, la gente de Junín se acercó en buena medida a las calles para reconocer a la Selección Argentina con un sentimiento distinto: gratitud.
Con banderas, camisetas y bocinazos, vecinos de todas las edades se reunieron en el centro de la ciudad. No era para celebrar un título, sino para agradecer. Agradecer un plantel que llegó al límite, que se sobrepuso a un Mundial durísimo y que dejó todo hasta el último minuto. “Perdimos la final, pero ganamos equipo”, se leía en una pancarta. El mensaje se repitió en charlas, redes y reuniones familiares: orgullo antes que tristeza. El equipo nacional atravesó un torneo complejo, con lesiones, partidos al límite desde lo físico y escenarios adversos. Aun así llegó a la definición. Y eso, en Junín, pesó más que el resultado. No hubo caravana con copa, pero sí aplausos. No hubo euforia, pero sí respeto. Porque la ciudad entendió que este grupo representó valores que van más allá del marcador: entrega, resiliencia y amor por la celeste y blanca. En una noche sin título, Junín eligió reconocer a sus jugadores como se despide a los que no bajan los brazos: con la frente alta.
Al respecto de la manifestación popular, se expresó Lionel Scaloni en TyC Sports: «Me llena de orgullo que la gente aún no ganando salga a la calle, es una señal muy buena que nos va a hacer mejor. La idea de que solo vale ganar se destierra, hemos competido hasta el último minuto en las condiciones que fueran necesarias. Creo que es valorable, el rival hay que reconocer que ha sido mejor pero no tengo nada que reprocharles a mis jugadores y al contrario, estoy súper orgulloso».
«Es difícil hacerle entender a la gente la tristeza que siente, que forma parte de la vida y el fútbol. También se puede perder, lo lógico es perder. Hemos tenido un proceso que es difícil que se vuelva a repetir, con la conexión con la gente que todos sentimos. Me encantaría que esa conexión siga, somos lo que somos por esa conexión entre la gente y el pueblo. Todos los futbolistas quieren que esté la gente en la calle orgullosa de ellos y nos duele en el alma no haberle podido llevar la copa», cerró.






