Por Redacción Grupo La Verdad
El rescatista destacó la planificación del operativo de seguridad coordinada con la Comisión Provincial de Guardavidas, con la distribución estratégica de los profesionales en cada uno de los mangrullos de manera de brindar cobertura en el PNLG durante toda la temporada. Igualmente destacó que todas las garitas cuentan con los elementos de trabajo y seguridad correspondientes, con la excepción de desfibriladores por lo que deben contactarse con las fuerzas policiales en caso de precisarse ante una emergencia.
Al comienzo de la entrevista concedida para Grupo La Verdad, Martín Laius afirmó que “actualmente somos 14 guardavidas los que trabajamos en la temporada 2026, divididos en los distintos mangrullos que están distribuidos por el Camino Costero y el PNLG, y consideramos que es una cantidad suficiente como para ofrecer seguridad acuática a todos los vecinos y turistas”. Luego, sostuvo que “llevamos casi 11 años de servicio ya que arrancamos allá por el año 2015 y pudimos sostener el equipo de trabajo con el correr de las temporadas”.
Seguidamente, Laius expresó que “en la época de la pandemia y luego los años de sequía que sobrevinieron tuvimos que atravesar momentos complejos y reducir la cantidad de guardavidas del equipo, sobre todo cuando no había agua en la laguna y hubo que organizarse con horarios específicos para cada uno”. En continuidad, comentó que “siempre buscamos la manera de cuidar estas oportunidades y puestos laborales que se crean, los cuales dependen pura y exclusivamente de la Municipalidad”.
Además, el profesional manifestó que “arrancamos con la temporada desde el 1° de diciembre del año pasado y vamos a brindar servicio hasta el 28 de febrero, con horarios semanales que son de lunes a viernes de 14 a 20hs, y sábado, domingo y feriados de 12 a 20hs”. Posteriormente, expresó que “en temporadas anteriores se cubría también el turno mañana pero no había mucha afluencia de gente, por lo cual se decidió de manera estratégica concentrar los horarios de esta manera”.
Asimismo, el entrevistado subrayó que “utilizamos únicamente el código de banderas de color negro cuando hay tormentas eléctricas, para que la gente sepa que en ese momento no se puede meter al agua”, y completó: “Hacemos hincapié más que nada en la prevención por medio de la situación del agua y el clima, lo cual nos da tiempo de sectorizar y avisar a la gente ante cualquier situación de emergencia que pueda haber”.

“Nuestro operativo de seguridad está supervisado por la Comisión Provincial de Guardavidas con sede en La Plata, todos los años tenemos que elevar un documento en el que se informe la ubicación de cada uno de los puestos, como también el plantel y los materiales de trabajo”, aseguró el guardavidas y amplió: “Contamos con todos los materiales necesarios para llevar a cabo nuestras tareas como tablas, elementos de flotación, cuellos rígidos, botiquines y hamdy, a excepción del DEA (Desfibrilador Externo Automático) en cuyo caso debemos coordinar con la policía para su uso”.
Por otra parte, el jefe del equipo de guardavidas del PNLG brindó detalles sobre la metodología de trabajo y el accionar diario desplegado en cada uno de los mangrullos: “Prestamos mucha atención a la presencia de niños para que no se acerquen hasta la zona de boyado, y sobre todo los focos de riesgo que están en el espigón donde debemos estar atentos a cualquier posible caída”, y profundizó: “Tenemos en cuenta siempre la edad de la persona que se encuentra en el agua, como también su estado físico y las situaciones limítrofes”.
“Nosotros nos dividimos por sectores de manera tal que cada guardavida tiene su sector principal para cuidar, y luego las zonas aledañas que se comparten con los otros puestos de trabajo”, explicó el experto en primeros auxilios y continuó: “Cada sector responde a la planificación del operativo de seguridad, con cuatro zonas que cubren todo el radio de trabajo, con horarios rotativos que nos permiten mantener la concentración y brindar una mejor calidad en el servicio”.
A modo de conclusión, Laius dijo que “los guardavidas todos los años debemos rendir una reválida anual que nos habilita a poder trabajar en cada temporada de verano, por medio de un examen práctico en el que se ponen a prueba las condiciones físicas de cada uno de nosotros”, y ahondó: “Esta es una profesión que exige mucho desde el punto de vista físico, por lo cual uno se puede jubilar en el momento en que se cumplen los 20 años de servicio y más de 50 años de edad, con tope máximo puesto en los 60”.
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