Por Claudia Birello
Para Grupo La Verdad
Mucho se ha escrito sobre cómo se fue forjando el Junín de hoy que a lo largo de la historia reflejó el aporte hecho por ciudadanos comunes.
Una de esas figuras fue la de Don Justo Saavedra, propietario de la Estancia La Oriental, adquirida en 1880 por Don Justo Saavedra.
Esas tierras formaban parte del paraje que había pertenecido a Federico Rauch y Manuel Dorrego, quienes murieron sin dejar descendencia y por ende, pasaron a manos de la provincia de Buenos Aires.
Recién en 1869, el gobernador Adolfo Alsina restituiría las tierras a manos privadas y luego iban a ser adquiridas por Saavedra.
LA ORIENTAL
El Haras se había fundado en 1880. Ubicado a 13 kilómetros de Junín, superaba por entonces las 800 hectáreas, sectorizadas con 40 porteros en los que había yeguas y potrillos pura sangre.
Algunos de esos animales serían internacionalmente conocidos por resultar ganadores de importantes premios en Europa.
Se destacaron entre los capataces y administradores del Haras, Josep Bourke, Don Marcos Pizzolatto.
En 1926, fecha de su muerte, daba trabajo estable a un centenar de hombres, manejando un presupuesto de 120.000 pesos promedio anuales, muchos de los cuales se volcaban en la actividad económica de la ciudad.
La Oriental, uno de los establecimientos más importantes del país, contaba también un stand de tiro –era aficionado al Tiro a la Paloma-, al que concurrían grandes tiradores de la Capital Federal y aficionados de la zona.

También supo construir una cancha de futbol en la que se disputaron reñidos partidos del que participaban figuras domo de Miguel, Vera, García Saavedra a los que se sumaban visitantes tales como Santiago Rocca, Peró, Joaquín Zabaleta.
LA MUERTE DE JUSTO SAAVEDRA
LA VERDAD 11 DE OCTUBRE DE 1926 – La noticia del fallecimiento del Señor Justo Saavedra, ocurrido anteayer en el vapor Almanzora, se propaló inmediatamente por nuestra ciudad, causando hondo pesar.
El señor Saavedra estaba muy vinculado en los círculos sociales y sportivos de la metrópoli, donde se le apreciaba por las excelentes cualidades que adornaban a su persona.
El extinto se dedicó en la Estancia San Justo, ubicada en La Oriental, a la selección de caballos de carrera, logrando poseer un haras que le ha proporcionado grandes triunfos.
Con respecto al fallecimiento del señor Saavedra, la Agencia Austral ha recibido la siguiente información de Río de Janeiro.
“D. Justo Saavedra, que regresaba de Europa en el transatlántico Almanzora, sufrió el día 6 a las a8, un derrame cerebral.
Fue asistido por el médico del vapor, puesto que el Almanzora se hallaba a pocas horas de distancia de Bahía, a donde llegó el 7 del corriente.
El estado del enfermo era satisfactorio ese día y su concuñado, Don Carlos Quintana, telegrafió al embajador argentino en Río de Janeiro, Dr. Mora y Araujo y al presidente del Jockey Club, Dr. Linneu de Paula Machado, dándoles cuenta de que en el Almanzora viajaba enfermo Don Justo Saavedra y rogándoles que llevasen un médico a bordo de dicho buque cuando entrase en esta Capital.
Esa madrugada, a eso de las 4, D. Justo Saavedra volvió a sufrir un nuevo ataque.
El Almanzora entró al mediodía en Río de Janeiro e inmediatamente se trasladaron a bordo los doctores Linneu Machado y Herbert Moses, de la Junta Directiva del Jockey Club, acompañados por el médico, D. Agenor Porto, quien declaró que el estado del enfermo era de suma gravedad.
D. Justo Saavedra falleció ésta tarde, a las 3. El cadáver, embalsamado, será llevado a Buenos Aires, en el Almanzora.
A bordo del buque estuvo el embajador argentino Mora y Araujo.
Además del Dr. Carlos Quintana, velan el cadáver de Justo Saavedra, los señores Emilio Cásares, Federico y Héctor Guerrero, Max Eissler y todos los compañeros de viaje del extinto.

TELEGRAMA DEL PRESIDENTE DEL JOCKEY CLUB DE RIO DE JANEIRO
El presidente del jockey Club de Río de Janeiro envió al presidente de la institución similar de Buenos Aires el siguiente telegrama con motivo del fallecimiento del Sr Justo Saavedra.
“Comunícole con gran pesar que acaba de fallecer vuestro distinguido consocio, nuestro grande amigo Justo C. Saavedra. Perduran siempre en nuestra memoria las palabras de estímulo y entusiasmo con que Justo C. Saavedra nos animó cuando construimos el Hipódromo brasileño. El Jockey Club, desde la hora de llegada del Almanzora a las aguas brasileñas, hizo cuanto pudo por aliviar el sufrimiento de su inolvidable amigo.
Presentamos a usted nuestros sinceros pésames y le rogamos quiera depositar en el acto de la inhumación de sus restos, dos coronas. Una como afectuoso de Linneo de Paula Machado y otra de sincero homenaje de éste Jockey Club.
LLEGAN SUS RESTOS
Esta tarde a las 19 llegarán a Buenos Aires en el Almanzora, los restos de Don Justo Saavedra, cuyo lamentado fallecimiento se produjera en su viaje de regreso a Europa.
EL extinto será velado esta noche en la casa del Sr. Horacio Saavedra, debiéndose proceder mañana a sus exequias en el Cementerio del Norte.
Para asistir a la recepción de sus restos y a su sepelio, se ausentó ésta mañana, una delegación de sus amigos en Junín, compuesta por los señores Dr. Benito de Miguel, Rómulo Jordán, José Ortega y otros. En el acto de sus exequias hará uso de la palabra el Sr. Jordán.
EL DISCURSO FUNEBRE PRONUNCIADO EL DIA DE SU VELORIO: «JUNIN PIERDE UNO DE SUS HOMBRES MAS CULTOS, MAS DISTINGUIDOS Y MAS QUERIDO»
Como la mejor demostración de su personalidad, vamos a permitirnos transcribir algunos párrafos de un discurso pronunciado ante su cadáver: «Afable, caballero sin mancha y sin tacha, amigo de sus amigos en la más amplia acepción de la palabra, generoso y caritativo hasta por demás, vivía rodeado de un ambiente de cariño y respeto desde las más altas esferas en que frecuentaba, hasta los menesterosos a quienes atendía.
Junín pierde con la muerte de Saavedra uno de sus hombres más cultos, más distinguidos y más queridos. Su establecimiento «La Oriental» era el punto de reunión de todo lo más selecto de aquella sociedad, sin distinción de colores políticos.

Junín reconoció a Don Justo
Seguramente, como propietario de La Oriental -estancia ubicada a 13 kilómetros de Junín-, caminó sus calles, forjó relaciones y se destacó por gestos de relevancia que aún permiten que su nombre suene en el aniversario de alguna Institución.
Fue quien donó 50 hectáreas que serían destinadas al Campo de Maniobras de las “fuerzas nacionales a la hora de instalarse y que fueran escrituradas a favor del Superior Gobierno de la Nación”.
El edificio en el que iba a continuar su actividad la escuela más cercana a la Estación La Oriental- iba a construirse a partir de su inestimable aporte.
Como recordaba La Verdad en su edición de la semana pasada, cinco hectáreas de campo ubicadas “en los suburbios de Junín, que le eran propias, fueron destinadas a la Escuela de Aviación Civil y Militar que lleva su nombre”.
Cuando su muerte se conoció que a través de su testamento, había destinado la suma de $ 15.000 a favor del Hospital de Caridad.
Son solo algunas de las destacadas contribuciones que llegaron de la mano de Don Justo Saavedra, en pos del crecimiento de la localidad.
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