Los paquetes de azúcar desaparecieron de las góndolas de casi todos los supermercados y comercios locales, y allí donde algún ama de casa afortunada puede conseguir, se trata de productos de segundas marcas y a precios muy elevados. Al parecer, el fenómeno afecta casi todo el país: el desabastecimiento se está sintiendo.
Según opinan desde el mismo mercado, esta situación podría alcanzar a otros productos básicos de la canasta, por lo cual en muchos comercios ya se comenzó a implementar la política de cupos como “Sólo 2 unidades por cliente”. Se aplica por ejemplo para algunas marcas de aceite, derivados de la harina y algunas “ofertas” especiales que están a bajo precio.
Además de la escasez, hay una gran dispersión en los precios: en algunos lugares, el kilo de azúcar llega a venderse hasta a 800 pesos. Y lo peor de todo es que sólo hay incertidumbre cuando se pregunta sobre cuándo se normalizará la oferta.
Marcas líderes como Ledesma han discontinuado las entregas, mientras los precios siguen subiendo. Eventualmente, en algunos comercios locales, pueden encontrarse una segunda marca de azúcar pero a más de 600 pesos.
QUÉ PASA
Este panorama trasciende la ciudad de Junín y afecta a casi todo el país, por lo cual se ha transformado en una cuestión de preocupación para los funcionarios, que en las últimas horas convocaron a los responsables de las cadenas mayoristas, que supuestamente deberían cumplir con los incrementos autorizados en el programa «Precios Justos», que establece un tope del 5% mensual.
“El punto es que comercializan el aceite del fideicomiso (que compran a un precio subsidiado 45% inferior al de mercado) y se los venden a los comercios minoristas a un precio mayor a los valores acordados en «Precios Justos”, explican voces nacionales.
«Me queda clarísimo que todos se están dando cuenta que estuvieron cobrando un precio impropio a los clientes durante un montón de tiempo. Vamos a estar todo el día inspeccionando sin ningún tipo de problema», les dijo Matías Tombolini, titular de Comercio, a los responsables de las cadenas.

ESPECULACIÓN
Un ejecutivo de trayectoria en el mercado del consumo masivo, gerente en una compañía líder de la alimentación, lo resume de forma concreta: «La reposición de mercadería está muy rara».
En los hechos, eso se plasma en que las empresas no reparten todo lo que le piden. Se guardan stock. «Hay un inevitable juego financiero de los stocks, sobre todo con los alimentos «secos», que son los que se pueden guardar en los galpones porque tienen un vencimiento largo», aclara.
Lo concreto es que a las grandes compañías no les conviene «tener demasiados pesos dando vueltas en la calle», como suele decirse en la jerga.
Los empresarios prefieren retener la mercadería, vender lo justo y necesario para hacer frente a los costos y a no perder «market share», pero hoy es más importante el trabajo que hacen los gerentes financieros que los vendedores en las empresas.
Por ese motivo, es cada vez más común apreciar góndolas semi vacías, con agujeros muy notorios en los supermercados, y también en los comercios de barrio. «Entregan mucho menos de lo que se les pide», refunfuña el dueño de un mayorista.
Hay toda una pulseada entre los industriales y los comerciantes por ese stock. Las grandes cadenas cuentan con galpones gigantes para stockear mercadería. Un fenómeno que suele acrecentarse justo antes de la llegada de las nuevas listas de precios.
LA ZAFRA
Por otra parte, para completar el cuadro, en Tucumán –una de las provincias que más azúcar produce- el clima no está jugando a favor de los ingenios y la zafra se desarrolla con altibajos, a raíz de los períodos de lluvia que se están dando. Además, los rendimientos fabriles de caña son muy bajos, mucho más que los del año pasado.
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