El verde césped de La Cumbre Golf Club, en el corazón de las sierras cordobesas, fue testigo de una gesta que quedará grabada en las páginas doradas del deporte regional. La Federación de Golf del Noroeste de Buenos Aires (FENOBA) alcanzó un resultado histórico al consagrarse campeona por equipos en la 41° edición de este prestigioso torneo junior, una cita que año tras año reúne a la elite del semillero nacional. Sin embargo, los flashes individuales apuntaron con fuerza hacia nuestra ciudad: Celina Zuchiatti se alzó con el trofeo en su categoría, demostrando que su nombre ya es sinónimo de vigencia, esfuerzo y una proyección sin techo.
El torneo no fue un evento más en el calendario. Su relevancia se mide en números y en exigencia: reunió a los mejores jugadores junior del país, con cerca de 40 competidores por categoría, consolidándose como uno de los eventos más difíciles de sortear. Para Celina, esta victoria significó un bicampeonato épico, reafirmando lo conseguido en 2024 y dejando en claro que su juego se adapta a los escenarios más complejos.
La delegación del Junín Golf Club dejó una huella imborrable en suelo cordobés. Además de la coronación de Celina, el club celebró actuaciones que hablan del excelente nivel que se está gestando en la «escuelita» local. Estanislao Maradei Vaudagna (de 25 de Mayo, pero representando al club local) también se consagró campeón en su categoría individual, sumando otro trofeo a las vitrinas de la institución.
El podio y los puestos de vanguardia estuvieron teñidos de los colores locales: Vicente Scevola brilló con luz propia al consagrarse ganador en la categoría infantiles, logrando además un meritorio octavo puesto (T8) en la categoría prejuveniles (hasta 15 años). Por su parte, Pedro Silveira mostró su solidez al finalizar en el puesto 11 (T11) también en prejuveniles, mientras que Renzo Parodi cerró una gran participación ubicándose en el puesto 16 (T16) en la competitiva categoría juveniles (hasta 18 años).
Este éxito colectivo es, en gran parte, fruto del compromiso de los formadores. Celina no duda en señalar un nombre clave: “Con el profe, bueno, estoy con Pablo “La Loba” Martínez, entreno en la escuelita con él los dos días a la semana y después él es el que nos acompaña a los torneos, eso nos da más seguridad”. El reconocimiento para «La Loba» Martínez se hizo sentir en todo el club, valorando su acompañamiento constante en el desarrollo de estos jóvenes atletas.
A diferencia de muchos deportistas que heredan la pasión por el golf de sus padres o abuelos, la historia de Celina nació de la pura observación y el instinto. “Arranqué a los 7 porque iba para el Club Los Miuras y cuando pasaba por enfrente del Golf me daba mucha curiosidad ver a la gente jugar”, recuerda con nitidez. En su familia nadie practicaba el deporte; fue ese impulso de niña lo que la llevó a cruzar la calle y animarse a probar algo nuevo.
El flechazo fue inmediato: “Me gustó enseguida y me enganché re rápido”, confiesa. Desde esos primeros pasos, el golf dejó de ser un pasatiempo para convertirse en el eje de su rutina diaria. Hoy, con 17 años, describe su relación con la disciplina con una madurez inusual: “Ya es como una costumbre el ir a entrenar todas las semanas y todo es como una rutina y es como que a la vez también me genera como una satisfacción el poder hacerlo”.
Ganar en Córdoba tiene un sabor especial. No solo por la calidad de los rivales, sino por lo que representa el campo. Para Celina, este bicampeonato fue una prueba de carácter, especialmente en un deporte donde la cabeza suele jugar más que el cuerpo.
“Fue el segundo título del mismo torneo que gané, el primero lo gané en 2024 y este fue el segundo y me sorprendió porque no jugué muy bien, no le pegué muy bien cómo me hubiese gustado, pero la suerte nos acompañó y lo pude conseguir”, analiza con humildad. Esa capacidad para sacar adelante un torneo incluso cuando el swing no está en su punto máximo es lo que distingue a los campeones de los buenos jugadores.
Al ser consultada sobre la soledad del golfista y cómo lidiar con la presión, Celina explica su evolución: “Eso lo aprendí a manejar más o menos ahora porque la verdad, siendo más chiquita uno va viendo las cosas de cierta manera, pero cuando vas creciendo la cabeza te empieza a jugar un poco en contra”. A pesar de las dudas internas durante la competencia, el final fue de pura alegría: “No me lo esperaba por eso es que me puse muy feliz”.
Si bien el título en Córdoba es un hito reciente, la carrera de Zuchiatti ya conoce de vuelos internacionales y presiones de selección. Su «logro máximo» hasta la fecha se remonta a 2023, cuando su desempeño en un Nacional de Menores la catapultó a representar al país.
“Un nacional de menores fue mi logro máximo, fue en 2023, se jugó en Chaco y eso me dio la oportunidad para jugar un Sudamericano”, relata. Aquella experiencia en Chile, vistiendo la camiseta argentina, marcó un antes y un después: “Fue muy lindo, una experiencia la verdad inolvidable, estuvo muy bueno, los equipos sudamericanos son tres chicas y tres chicos y vamos con los coach”.
Ser una deportista de élite a los 17 años implica sacrificios que a menudo son invisibles. La convivencia entre las exigencias del colegio secundario y el calendario de torneos nacionales es una zona de constante negociación.
“Yo siempre falto los jueves y viernes y eso a veces es medio complicado porque capaz que tenés un profe que se lo toma mal y es como que te agarran como una bronca y se la agarran con vos, son contados con los dedos, pero después la mayoría de los profes se lo toman bien, presento los certificados y con eso ya estoy”, revela sobre la realidad de estudiar y competir.
Sin embargo, el esfuerzo tiene un norte claro. Celina no se conforma con los trofeos juveniles; ella visualiza su vida ligada profesionalmente al deporte que ama. “Tengo muchas ganas de ser jugadora profesional de golf y dedicarme a eso”, afirma con determinación.
Para cerrar, la campeona deja un mensaje integrador para todos los chicos de Junín que, al igual que ella a los 7 años, miran el deporte con curiosidad desde afuera: “Les quiero decir que se animen, que prueben, que es un deporte muy lindo y que hay oportunidades para todos, capaz la gente puede pensar que es un deporte muy cerrado para ciertas personas, pero no, todo lo contrario, esta abierto para todo el mundo”.
El próximo desafío ya está en la mira: en apenas dos semanas, Celina partirá hacia Costa Esmeralda para un nuevo Torneo Nacional. Allí, entre el viento y los desafíos de la costa bonaerense, buscará seguir escribiendo una historia que empezó por curiosidad y hoy es el orgullo de toda una ciudad.






