Con gol de Nicolás Pasquini, el «Verde» se impuso por 1 a 0 en Junín. El triunfo es determinante porque le permite tomar aire en la tabla de los promedios.
En una tarde donde se jugaba mucho más que un partido de fútbol, Sarmiento de Junín cumplió con creces. Al vencer a Tigre por la mínima diferencia, el conjunto local no solo estiró su ventaja en el historial —con 26 triunfos sobre 68 encuentros—, sino que logró un colchón de puntos fundamental para su gran objetivo: la permanencia.
El único grito de la tarde llegó de manera temprana. A los 10 minutos del primer tiempo, Nicolás Pasquini capturó una pelota en el área y, con una definición certera, puso el 1 a 0. Este gol madrugador fue el combustible ideal para un Sarmiento que venía con la presión de sumar de a tres.
El valor de este triunfo se mira con la calculadora en la mano. Cada unidad sumada en el Eva Perón es vital para la tabla de los promedios, donde Sarmiento busca despegarse definitivamente de la zona de riesgo. Ganar de local ante un rival directo en los registros históricos le da al plantel la confianza necesaria para afrontar la recta final del torneo con otra perspectiva.
Sin embargo, el festejo tuvo su cuota de sufrimiento. A los 82 minutos, Juan Manuel «Chaco» Insaurralde vio la tarjeta roja, obligando al local a resistir los embates finales de Tigre con diez hombres. Con el corazón en la mano y el empuje de su gente, Sarmiento aguantó el resultado y desató la euforia en Junín al sonar el silbato final.






