Por Claudia Birello
Para Grupo La Verdad
La Verdad, 1 de enero de 1942 -Coincidiendo con la llegada del año nuevo a manera de un augurio feliz, mañana será librado al servicio público, la estación de servicio más moderna de la línea del Pacífico.
Ha correspondido tan importante iniciativa a una firma de viejos y arraigados prestigios en nuestra plaza, Buisán Hnos.
De esta manera, la antigua agencia Chevrolet concreta, con carácter que podríamos llamar definitivo, una larga serie de progresos escalonados en el curso de muchos años de permanente labor comercial.
Una síntesis histórica de la firma nos mostrará sus comienzos y evolución hasta llegar al momento actual, en que se ubica entre las primeras estaciones de servicio, no sólo de la línea del Pacífico, sino de la provincia.
FUNDAN LA FIRMA
Los hermanos Alejandro, Miguel (fallecido), Ramón, Benito y Antonio Buisán, se iniciaron en el comercio fundado en 1910, justamente en el mismo local que perteneciera al padre, un negocio que se dedicaba a la representación de maquinaria agrícola, actividad que conocían perfectamente por haber trabajado todos los hermanos con máquinas trilladoras y desgranadoras, durante muchos años en la zona.
En 1922 anexaron a la representación señalada, la de los automóviles Chevrolet, que hasta ese entonces carecía de una agencia oficial.
En aquella época era concesionario general en el país, la firma Haupton Watson, quien, precisamente, designó a Buisán Hermanos, en calidad de agentes. Más adelante, al fundarse la General Motors, ésta iba a confirmar la confianza depositada en el primer agente oficial de Chevrolet.

EL TALLER
El primer coche que llegó para la venta, un modelo 22, justamente fue adquirido por los Buisán y les sirvió como base publicitaria para la conquista del mercado, ya que se trataba de la última palabra de la ciencia mecánica: hasta tenia arranque eléctrico y silenciador…El comprador fue el señor Pedro Ricchini.
Los años fueron sucediéndose y a medida que transcurrían, nuevas exigencias se hacían notar en el local de la firma, cuya expansión comercial acusaba paulatino progreso.
En 1925 se construyó el salón de exposición, donde se exhibieron numerosas representaciones afines recién obtenidas y en el 27 se efectuó la primera exposición de los automóviles Chevrolet, iniciativa llamada a constituirse en una norma tradicional, con el tiempo.
EL GRAN PROGRESO
Desde aquella época del 25 hasta 1939, el adelanto de la firma fue extraordinario. El taller de reparación anexado debió duplicar su personal. Fue preciso incorporar estación de servicio y dotar a la casa de otros anexos vinculados con la mecánica automovilística.
Pero ya en 1939, Buisán Hnos., debió admitir que pese a las sucesivas refacciones y ampliaciones, el local no estaba de acuerdo con las exigencias de la creciente clientela.
Fue entonces cuando nació el proyecto: Construir una estación de servicio acorde con el trabajo que debía soportar, dotándolo a la vez, de todos los adelantos más modernos para un servicio rápido y eficiente.
Los acontecimientos internacionales, que tantas perturbaciones de consideración acarrearon para el comercio y la industria, motivaron la postergación del proyecto, ya que la firma no escapó a ese fenómeno perturbador.
La importación de automóviles era, efectivamente, casi nula, hasta llegar a disminuir un porcentaje del 70 % sobre las ventas comunes. Los repuestos eran de difícil obtención.
Tales dificultades provocaron, como decimos, no la anulación sino la postergación de la magnífica obra ideada.
Se esperaba llevarla a la realidad, más adelante, en una época más propicia, pero la firma no pudo dilatar más el plazo por razones de mejor atención, motivo al cual se unió el muy plausible de crear trabajo en un tiempo de aguda crisis económica.

LA ESTACION DE SERVICIO
Una nube de obreros de andar agitado dieron en la semana los últimos toques al enorme local. La impresión que se recibe es francamente de elogio. Al frente, acusando el moderno sentido de la arquitectura, se levanta un altísimo frente de líneas estilizadas donde luce el nombre familiar de Chevrolet y el de la firma Buisán Hnos.,
Un moderno surtidor instalado en la acera quiebra color rojo, el tono uniformemente blanco del frente.
El local tiene dos grandes aperturas: una para entrada y la otra para salida de los vehículos.
En el amplio interior se ha construido una salita de espera con baño, para que los automovilistas de paso tengan un lugar donde esperar con comodidad la terminación del arreglo del coche.
Sobre el costado derecho, el lavadero. Moderno lavadero que posee un aparato automático mediante el cual el automóvil es elevado verticalmente, a dos metros o más del piso, para una limpieza perfecta. El sistema que se usa generalmente es el de levantar primero la parte delantera y luego la trasera. En eso estriba la diferencia. El trabajao es más rápido, más práctico y más efectivo.
Al lado del lavadero se halla una sección interesante: la del engrase concentrado. Se trata de un aparato que ahorra tiempo y tiene mayor eficiencia sobre los sistemas comunes de engrase. Hay, además, cuatro máquinas auxiliares para el engrase de tidstintas marcas de automóviles.
En el mismo espacio, que es subterráneo por motivos de estética y comodidad, encuéntrase la máquina para lavar motores. Mediante un inyector y con la aplicación de aceites especiales mezclados, lava rápidamente el motor, eliminando la antigua tarea, que aparte de ser larga acusaba deficiencias.
Además, entre las modernas máquinas y aparatos que agilizan el trabajo de la estación de servicios, hay un cargador eléctrico de baterías, la última palabra de la técnica mecánica y fruto de la extraordinaria inventiva de ingenieros norteamericanos. Se trata de un aparato que carga las baterías de los automóviles en el tiempo singular de media hora. Para tener una idea exacta de su rendimiento basta consignar que por los otros métodos conocidos, una batería tarda 24 horas en cargarse.
La firma Buisán Hnos. es una de las únicas seis del país que poseen el inyector eléctrico. Más adelante, quizás se generalice su uso, mientras tanto, cabe el justo honor profesional de haber dotado así, de otro elemento modernísimo a su taller.

TALLER COMPLETO
La agencia y taller mecánico de esta prestigiosa firma, hoy colocada a la vanguardia del comercio del ramo, en Junín, es perfectamente completo.
La casa tiene, efectivamente: estación de servicio, lavado y engrase mecánico, pinturería, tapicería y taller mecánico. Es decir, todo lo necesario para que un automóvil pase por los distintos procesos de un arreglo general, hasta salir en correctas condiciones.
Aunque no se ha calculado detenidamente, la capacidad de trabajo que puede rendir, tomando como base las unidades que pasan por el taller, se puede suponer que se trata de un servicio amplio, capaz de soportar un trabajo intenso.
Basta indicar las dimensiones del nuevo local, ya virtualmente terminado, 43×42 metros, dando una superficie cubierta total de 1.800 metros, habiéndose sido necesario utilizar 13 cabreadas de acero.
El techo, con amplias banderolas es de fibrocemento, aislante del calor, lo que da una temperatura benigna dentro del local.
Para comodidad de los operarios, se encuentran en el taller, departamentos para guardar la ropa, baños y lavaderos.
A un costado del local están las puertas que dan a distintas secciones: accesorios, exposición, oficinas, etc.
En el salón de ventas se encuentran las distintas representaciones de la casa: Heladeras Frigidaire, incubadoras y criadoras Cooper, neumáticos Michelin y los famosos productos Mobiloil.
La firma Buisán Hnos., emplea exclusivamente productos Mobiloil con lo que asegura la eficiencia de sus distintos servicios mecánicos.
Actualmente, el taller tiene un personal compuesto por treinta hombres, pero en virtud de las reformas impuestas como una necesidad urgente y atinada, deberá aumentarlo a cuarenta.
Desde luego que el esfuerzo de la firma Buisán Hnos., merece dos palabras al margen de la descripción objetiva de la obra emprendida. Justamente en una época de notoria cautela para emprender acciones de gran aliento financiero, una antigua firma juninense quiebra la reserva general e inicia la construcción de un edificio monumental, como pocos de la provincia, dando trabajo a muchos obreros y dotando a la ciudad de una estación de servicio y talleres a la altura de las urbes más populosas del país.
Cuando esta noche sea celebrado el acontecimiento, será una íntima satisfacción, un íntimo halago emocionado para los hermanos Buisán, ver cómo ha marchado la casa por ellos fundada, con ritmo de creciente progreso a través de treinta años de magnífica lucha sin claudicaciones.

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