Por: Arq. Vila María del Pilar – Mat. 24602
Cada Día del Arquitecto nos invita a reconocer una profesión que va mucho más allá del diseño de edificios. La arquitectura es una forma de interpretar necesidades, imaginar posibilidades y transformar ideas en espacios reales, funcionales y habitables. Detrás de cada obra hay escucha, planificación, decisiones técnicas y una mirada sensible sobre la manera en que las personas viven y se apropian de sus lugares.
En mi trabajo, esa mirada se refleja en cada proyecto, ya sea en una obra nueva, una ampliación, una reforma o una intervención sobre una construcción existente. Cada desafío requiere evaluar el espacio, las necesidades, el presupuesto, los tiempos y el sistema constructivo más adecuado. Por eso, además de trabajar con construcción tradicional en ladrillo, incorporo el steel frame como una alternativa muy valiosa para resolver obras con eficiencia, precisión y calidad.
El steel frame permite construir de una manera más planificada, liviana y ordenada. No se trata solamente de levantar una estructura con perfiles de acero galvanizado, sino de pensar la obra desde el inicio como un sistema integral: estructura, aislaciones, cerramientos, instalaciones y terminaciones deben trabajar en conjunto para lograr espacios cómodos, seguros y duraderos.
En obras desde cero, este sistema ofrece la posibilidad de avanzar con mayor previsibilidad, optimizando tiempos y reduciendo imprevistos. Permite proyectar viviendas y espacios funcionales, eficientes y adaptados a las formas actuales de habitar. En ampliaciones, también aporta una ventaja fundamental: su menor peso facilita sumar metros, generar nuevos ambientes o incorporar un segundo nivel sin sobrecargar innecesariamente la estructura existente.
Pero más allá del sistema utilizado, lo importante es la mirada con la que se encara cada obra. Construir no es solamente ejecutar paredes, techos o terminaciones. Es entender qué necesita cada persona, cómo se va a vivir ese espacio y qué decisiones pueden mejorar su uso cotidiano. Una vivienda nueva puede representar el inicio de un proyecto de vida. Una ampliación puede acompañar el crecimiento de una familia. Una reforma puede transformar por completo la manera de habitar una casa.
Por eso, mi forma de trabajar busca combinar técnica, planificación y cercanía. Ya sea en ladrillo, en steel frame o integrando distintos sistemas, cada proyecto requiere compromiso, coordinación y atención al detalle. La calidad de una obra no está solo en lo que se ve al final, sino también en todo lo que se pensó y resolvió durante el proceso.
En este Día del Arquitecto, celebro una profesión que nos desafía a pensar, proyectar y construir mejor. Y reafirmo mi compromiso con una manera de hacer arquitectura que integra experiencia, innovación y responsabilidad. Porque construir no es solo materializar una idea: es darle forma a un lugar donde la vida va a suceder.
Feliz Día del Arquitecto a quienes transforman ideas en espacios, proyectos en realidades y obras en nuevas formas de habitar.







