Por Redacción Grupo La Verdad
Recientemente, la enfermedad de hantavirus cobró una gran relevancia, al punto de considerarse una crisis sanitaria debido al aumento de casos y, sobre todo, fallecimientos por este motivo en la provincia de Buenos Aires.
De hecho, en los últimos días, una niña de 10 años falleció por hantavirus en la ciudad de General Belgrano. De esta manera, ya son cuatro las muertes registradas por esta enfermedad en el último mes en la Provincia: se dieron fallecimientos por hantavirus en Mar del Plata, San Andrés de Giles y el caso de un hombre oriundo de Chacabuco que falleció internado en Junín en diciembre pasado, pero que fue confirmado como positivo de la enfermedad días atrás.
A nivel país, de acuerdo al último Boletín Epidemiológico Nacional, en 2025 se notificaron 86 casos confirmados de hantavirus, de los cuales 28 fallecieron, lo que representa una letalidad del 33,6%. Al mismo tiempo, teniendo en cuenta la temporada actual, los casos notificados ascienden a 43.
La cantidad de casos durante el período julio-diciembre de 2025 alcanzó el umbral de alerta definido por el Ministerio de Salud de la Nación. Según datos oficiales, se notificaron 52 casos en el semestre, una cifra que supera los registros de temporadas previas.
Mientras que, de acuerdo al Boletín Epidemiológico que emite el Ministerio de Salud bonaerense, hasta el 20 de diciembre, la ciudad de La Plata registró a lo largo del año pasado ocho casos confirmados, el número más alto entre todos los municipios, en un contexto de incremento general de la enfermedad y elevada letalidad.
Agustina Cacheiro
Ante esta situación, Grupo La Verdad se comunicó con la doctora Agustina Cacheiro, médica veterinaria de Junín, para conocer más sobre esta enfermedad: formas de contagio, síntomas y recomendaciones de prevención.
El hantavirus “es una enfermedad viral, cuyos reservorios naturales, que son capaces de mantener el virus en la naturaleza, no se enferman y además contagian. Estamos hablando de los roedores, principalmente los que llamamos colilargos. Es una enfermedad zoonótica, porque se transmite de estos animales al ser humano”, declaró la entrevistada.
A su vez, contó que “hay diferentes vías de contagios. La más común se da porque el roedor libera intermitentemente cargas virales, por medio de excreciones y secreciones, es decir orina, materia fecal y saliva. Eso se seca y quedan las partículas virales en al aire. Cuando uno ingresa, por ejemplo, a un campo o a un galpón que hace mucho tiempo que está cerrado, esas partículas ingresan por vía aerógena al ser humano. Pero el virus también puede ingresar por mordedura, lo cual es más raro, y mediante ingestión de agua o algún alimento contaminado”.

Síntomas
“En general, los síntomas comienzan con una gripe, una fiebre inespecífica, dolor de cuerpo y de cabeza, dolor retroocular y malestar general. Si esto se complica, empiezan los síntomas cardiorrespiratorios, tanto pulmonares como cardíacos, que es cuando se agrava la enfermedad”, explicó Cacheiro.
Asimismo, expresó que “el tipo de hantavirus que encontramos en América, genera un síndrome cardiopulmonar. Mientras que los que están en Asia y Europa producen más que nada síndromes hemorrágicos”
“Ante cualquier síntoma, se debe consultar al médico y especificar en el caso de que uno viva o trabaje en zonas rurales”, aconsejó.
Prevención
Cacheiro compartió consejos de cuidados para prevenir esta enfermedad. “Lo primero que se recomienda es la no manipulación de los roedores. Hay que tratar de mantener lo más ventilada posible las áreas de trabajo, desmalezar alrededor teniendo el pasto corto y alejar las maderas, en caso de que haya leña, por ejemplo. Si hay que barrer pisos de tierra, primero hay que mojarlos bien para que no se levante polvo e inhalarlo”, señaló.
“Si es inevitable, lo ideal es entrar con barbijos N95 a galpones que estuvieron mucho tiempo cerrados y se sospecha que hubo roedores. Después de una buena ventilación, ingresar a trabajar. Otra medida de prevención es el consumo de agua y alimentos seguros, que sepamos de dónde provienen”, sostuvo.
Además, indicó que “la gente que vive o trabaja en zonas rurales está más expuesta a este tipo de enfermedades, porque no les queda otra que convivir con estos roedores, que son reservorios naturales del hantavirus”.
La palabra de Mario Cuitiño
Por otra parte, el médico especialista en infectología juninense, Mario Cuitiño, dijo, en declaraciones periodísticas, que “erradicar el hantavirus es imposible, porque los ratones forman parte del ecosistema y la naturaleza. Entonces, hay que hablar de prevención”.
“Hasta ahora no se ha inventado una vacuna para el hantavirus. Tampoco existe un tratamiento específico: no se ha demostrado que haya alguna droga antiviral que funcione”, comentó.
“Argentina tiene tres zonas endémicas: el NOA, la zona central, que es en la que estamos nosotros, y la Patagonia. En los tres casos, el reservorio es el mismo: el ratón. Y es común que la mayoría de los casos se den en verano”, explicó.
En cuanto a la forma de contagio, manifestó que “en la provincia de Buenos Aires o en la zona de La Pampa húmeda, generalmente la forma de transmisión no es a través de personas, sino por partículas que quedan en el aire del virus que expulsan los roedores y uno las inhala. Sin embargo, en la Patagonia se demostró transmisión interhumana por contagio de un enfermo”.
“Un factor de riesgo muy común es barrer cuando entramos a una casa abandonada o un galpón, porque se levanta el polvo de donde pudo haber ratones. Hay que evitar el contacto con lo que es aerosol. En esos casos, hay que limpiar en húmedo”, recomendó.






