Le tocó agarrar un fierro caliente, a punto de romperse pero jamás sacó la mano del fuego y fue en busca de su objetivo: mantener a Argentino en la Liga Nacional. Sí, otra vez Adrián Capelli logró dejar al elenco juninense en la máxima categoría. Su experiencia, su tranquilidad en determinados pasajes del partido, sus clásicos zapateos y sus manos en alto fueron la imagen visible de un entrenador que dejó todo por su ciudad y por su club. Es que en la noche del martes, hubo fiesta en el barrio Las Morochas. El “Turco” había conseguido una épica en el básquet argentino, seguir siendo de primera. Y no fue un año para nada fácil, más bien fue complicado porque perdió en la mayoría de los partidos que les tocó enfrentar, incluso varios con diferencias muy abultadas.
Pero lo fueron a buscar, una vez más, a Adrián y como generalmente sucede, no defraudo. En una serie tremenda con Atenas de Córdoba, se impuso Argentino.
Una vez que la chicharra retumbó en un repleto “Fortín” decretando la victoria local, el entrenador juninense dialogó con la transmisión oficial y entre lágrimas y reconocimientos que recibía a medida que transcurrían los minutos posteriores a la epopeya, Capelli afirmó que “fue un año durísimo, sufrí y sufrimos mucho. No la pasamos para nada bien, pero por suerte pudimos lograr algo que era muy complicado que era dejar otra vez a Argentino en Primera. Estoy agradecido a los dirigentes, a la gente, a Franco (Balbi) que me dio una mano tremenda. Estaba fea la situación, nos tocó nada menos que un club con la historia de Atenas. Tener la chande de dejar al club en primera me llena de orgullo”.






