El crecimiento de las disciplinas amateurs en el interior del país suele ser el resultado de una fórmula imperceptible para el espectador casual: años de trabajo silencioso, dirigencias comprometidas, docentes apasionados y familias dispuestas a sostener el esfuerzo colectivo. En el Club Atlético Sarmiento de Junín, el voleibol se ha transformado en un ejemplo cabal de esta dinámica. Lo que comenzó hace diez años como un proyecto incipiente, hoy se consolida como una estructura de alto rendimiento y contención social que trasciende los límites de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires.
Esa trayectoria tuvo recientemente un hito de proyección internacional. En el marco del Campeonato Sudamericano de Voleibol desarrollado en Cochabamba, Bolivia, el coordinador general del vóley del Verde, Daniel Pueyo, participó de un fructífero intercambio deportivo y metodológico. La actividad incluyó capacitaciones, mesas de trabajo y asesorías dirigidas a técnicos sudamericanos, exponiendo el modelo de gestión e infraestructura que Sarmiento ha desarrollado en la última década.
En diálogo con el programa deportivo de LT20 Radio Junín (D 1470), Pueyo brindó detalles exhaustivos sobre la experiencia en Bolivia, la realidad del voleibol sudamericano, el presente de las categorías masculinas y femeninas de Sarmiento y el incesante trabajo dirigencial y familiar para mantener la competencia al más alto nivel.
La presencia del coordinador de Sarmiento en tierras bolivianas no fue casual. Respondió a una invitación formal efectuada por el Club Olimpic de Cochabamba y por el director técnico Juan Cobucci, un entrenador de dilatada trayectoria en el voleibol argentino, reconocido por su paso al frente de los seleccionados femeninos de base de la FeVA, que actualmente lidera el proceso del seleccionado absoluto de Bolivia.
«Ustedes saben, y lo hemos contado varias veces, que Juan Cobucci es un gran amigo de la casa y ha venido en diversas oportunidades a Sarmiento a darnos capacitaciones y charlas», explicó Pueyo en el inicio de la entrevista. «Él quería que hiciéramos un intercambio con los entrenadores de allá. Recibimos la invitación institucional como club y nos sumamos a una dinámica muy enriquecedora».
El itinerario en Cochabamba combinó el trabajo teórico-práctico con la observación directa del máximo nivel competitivo continental. Por las mañanas, las instalaciones del Club Olimpic albergaban encuentros amistosos entre clubes locales e invitados, marco en el cual se desarrollaban mesas de trabajo interactivas.
«Conversábamos entre entrenadores sobre las diferencias y similitudes del trabajo de formación en Argentina y en Bolivia. Para nosotros también fue un aprendizaje enorme. Por las tardes, la agenda se trasladaba al estadio donde se disputaba el Sudamericano, con cuatro partidos diarios desde las 14 hasta las 22 horas. Para los que apasionadamente amamos este deporte, ver vóley de primer nivel internacional durante todo el día es una satisfacción muy grande», remarcó.

El certamen Sudamericano celebrado en Cochabamba otorgaba cuatro plazas directas para el Preolímpico, lo que garantizó un nivel técnico superlativo. Al ser consultado sobre el cuadro de situación del voleibol en la región, Pueyo ofreció un diagnóstico preciso sobre las brechas históricas y los emergentes procesos de desarrollo: «Como ocurre en la mayoría de las disciplinas en América del Sur, Argentina y Brasil mantienen una preponderancia marcada por encima del resto, sustentada en la cantidad de años de trabajo sistemático, la infraestructura y la competencia interna. Sin embargo, hay selecciones que muestran un crecimiento notable», analizó el especialista.
En ese sentido, destacó el caso de Chile: «El seleccionado chileno cuenta con un entrenador argentino desde hace 16 años. Es un proyecto a largo plazo que hoy los ubica consolidados en el tercer escalón sudamericano». Respecto a otros países, indicó que Colombia y Venezuela continúan en una línea ascendente apoyada en el biotipo físico y el talento natural de sus atletas, en tanto que Perú y Bolivia se encuentran en pleno proceso de estructuración.
Un párrafo aparte mereció el impacto sociocultural que provocó el torneo en la sociedad boliviana, donde la disciplina vivió jornadas históricas: «Bolivia nunca había clasificado a un Preolímpico de forma directa y terminó en la quinta posición. Fue una euforia total, un festejo impresionante de toda la comunidad. Los partidos se jugaban habitualmente a estadio lleno, con siete u ocho mil personas. Pero el día que Bolivia jugó el partido decisivo por la clasificación frente a Perú, hubo doce mil personas en la cancha. Fue algo tremendo, una fiesta inolvidable», recordó con entusiasmo.
Uno de los aspectos más significativos del viaje fue el reconocimiento que la institución juninense recibió por parte de colegas y dirigentes de diversos países de Sudamérica. La trayectoria del fútbol profesional del club sirve habitualmente como carta de presentación, pero el desarrollo de sus disciplinas amateurs genera curiosidad y respeto en el ambiente técnico.
«Cuando los entrenadores de otros países o los mismos colegas argentinos que estaban allá nos veían, nos preguntaban qué hacíamos ahí y cómo trabajábamos», relató Pueyo. «Muchos ya conocen a Sarmiento por el fútbol y por nuestro modelo de gestión. Les llamaba la atención el crecimiento que tuvo el vóley en estos últimos diez años y nos pedían que les contáramos cuál fue el camino que elegimos».
El coordinador subrayó el valor intrínseco que posee la figura del deportista y del profesional argentino en el exterior: «El solo hecho de ser argentino genera una profunda admiración en Latinoamérica. Nos asocian de inmediato con figuras como Messi, pero sobre todo con una cultura de trabajo incansable, de esfuerzo y de resiliencia. Nos decían: ‘Ustedes los argentinos trabajan muchísimo, están siempre en crisis y siempre salen adelante’. Ese reconocimiento nos llena de orgullo y nos compromete a seguir mejorando».
Esta vinculación internacional ya empezó a dar sus primeros frutos tangibles para la ciudad de Junín. Varios cuerpos técnicos manifestaron su intención de incluir a la ciudad en sus futuras giras preparatorias: «Quedó la puerta abierta para recibir delegaciones internacionales, algunos entrenadores nos expresaron el deseo de venir a Junín a hacer concentraciones o partidos amistosos cuando estén de gira por Argentina. Nos encanta ese desafío porque significaría traer vóley del más alto nivel a nuestro estadio y ante nuestra gente», adelantó.
Más allá de las proyecciones internacionales, el regreso a la cotidianeidad del club exige aplicar lo aprendido en el barro de la gestión diaria. Para Pueyo, la clave del salto cualitativo radica en la profesionalización de las estructuras de contención alrededor del atleta: «De esta experiencia nos traemos la necesidad de fortalecer el trabajo interdisciplinario. En el alto rendimiento observamos una presencia fundamental de psicólogos deportivos, nutricionistas y preparadores físicos trabajando en forma articulada. Queremos transmitir esa vivencia a nuestros profesores para volcarla gradualmente en el día a día de nuestras categorías», afirmó.
Hoy por hoy, la estructura del vóley de Sarmiento es un engranaje que no se detiene. Con una matrícula que supera los 350 deportistas, las instalaciones del club reciben actividad ininterrumpida de lunes a viernes, desde las 15:00 hasta las 22:30 horas. El equipo de trabajo está compuesto por nueve profesores de educación física y entrenadores especializados, quienes se reparten la conducción táctica y la preparación física de las diferentes divisiones, asumiendo en muchos casos roles dobles como directores técnicos y asistentes.
«El recurso humano que tenemos es de excelencia», sostuvo Pueyo. «Siempre destaco el trabajo de los profes porque hacen un esfuerzo inconmensurable. Salir de viaje un fin de semana implica dejar a tu familia durante tres días, ponerle el lomo a la delegación y cuidar a decenas de chicos. Encontrar profesionales con esa vocación no es sencillo y en Sarmiento tenemos un grupo brillante».
El crecimiento institucional no solo se mide en victorias o cantidad de carnets deportivos, sino también en el resguardo de la memoria y el reconocimiento a quienes construyeron las bases del presente. En ese sentido, la subcomisión de vóley llevó a cabo recientemente un acto de profunda carga emotiva: la designación del nombre de uno de sus gimnasios en honor a Javier Schiavi.
Javier, integrante de la Comisión Directiva del club y representante de la subcomisión de vóley en la mesa central, se encuentra atravesando un delicado problema de salud, motivo por el cual la familia sarmientista decidió brindarle un homenaje en vida: «Lo teníamos como algo pendiente y queríamos que supiera lo que significa para todos nosotros» expresó Pueyo con visible emoción. «Javier es el símbolo del laburo silencioso, empezó hace siete u ocho años cuando no éramos nada, cuando teníamos apenas una canchita con piso de tierra o baldosas gastadas. Gracias a su empuje inagotable, hoy Sarmiento cuenta con dos canchas oficiales de primer nivel, iluminación LED con reflectores de última generación y más de 350 chicos practicando el deporte».
El dirigente definió a Javier como un «laburante incansable que ama a Sarmiento y dio todo por el club a cambio de nada». Y concluyó: «Creímos que era el reconocimiento más justo y necesario que podíamos hacerle. Él estuvo presente y fue un momento hermoso para toda la familia del vóley».

El presente deportivo de la institución refleja una hiperactividad que abarca todas las franjas etarias y ambos géneros. A pesar del notable volumen de jugadores, Pueyo remarcó una necesidad estructural que atraviesa a casi todas las instituciones del país: la incorporación de más varones a las etapas formativas: «Recibimos entre cinco y seis consultas semanales de familias que quieren sumar a sus hijos a la actividad. En el sector femenino la convocatoria es masiva y constante. Sin embargo, en el vóley masculino nuestra constante necesidad es captar más chicos. Hoy tenemos cubiertas todas las categorías desde Sub-12 hasta Primera División, pero los planteles son reducidos, de entre 7 y 10 jugadores. Hace dos años teníamos una sola categoría masculina y hoy logramos completar la tira entera, pero queremos seguir convocando varones para jerarquizar el nivel de competencia», detalló.
Competir al máximo nivel provincial y nacional exige un despliegue financiero superlativo. En un contexto económico complejo, la sustentabilidad de los viajes y la compra de materiales deportivos depende casi exclusivamente del trabajo mancomunado entre la subcomisión, los entrenadores y los padres de los deportistas.
Para ilustrar la magnitud de las erogaciones, Daniel citó el ejemplo del viaje inmediato a la ciudad del sur bonaerense: «Para que se tenga una idea de los costos actuales, el viaje a Bahía Blanca le cuesta a cada chico un estimado de 200.000 pesos entre transporte, alojamiento y alimentación. Es un número altísimo para cualquier economía familiar. Por eso, nuestro objetivo permanente desde la subcomisión es generar recursos para bajar esa cifra a la mitad o lo más que se pueda».
El engranaje de recaudación no descansa. Durante la semana previa al viaje, el grupo de trabajo realizó una masiva entrega de fideos caseros vendidos previamente por los alumnos. Asimismo, se organizan rifas, polladas y ventas de pastelitos de manera constante.
Una de las fuentes de ingreso más consolidadas es la explotación de la cantina oficial del Estadio Eva Perón durante los partidos de Sarmiento: «Nosotros tenemos a cargo la cantina de la tribuna Platea, un espacio que compartimos fraternalmente con el fútbol femenino del club» explicó Pueyo. «Este domingo, cuando Sarmiento juegue de local, estaremos ahí con un grupo de padres atendiendo a los hinchas. Todo lo que se recauda va directamente a un fondo común para abaratar los viajes de las categorías menores. Hay una realidad insoslayable: si no competís, no existís. Podés tener 300 chicos entrenando en el gimnasio, pero si no salen a medirse a la provincia, el crecimiento se estanca».
La jornada dominical tendrá un condimento emotivo adicional para la disciplina. Durante el entretiempo del partido oficial de fútbol profesional, la comisión directiva del club homenajeará en el campo de juego al plantel superior masculino de vóley, que recientemente se coronó campeón del Torneo Apertura de la Liga de Chivilcoy: «Sarmiento tiene la hermosa costumbre institucional de reconocer en los entretiempos de la Primera División a los deportistas de las disciplinas amateurs que obtienen logros o representan con orgullo los colores del club. Este domingo será el turno de nuestros chicos de Primera, lo cual es una caricia al alma y un estímulo enorme para las canteras», señaló.
Al cierre de la entrevista, Daniel Pueyo sintetizó la filosofía de trabajo que transformó al vóley de Sarmiento en un modelo a seguir dentro y fuera de los límites de la ciudad de Junín: «El éxito de un proyecto deportivo no se mide únicamente por ganar o perder un partido un fin de semana, el resultado es circunstancial. Nosotros nos desvelamos todos los días por sostener los cuatro pilares fundamentales del desarrollo deportivo: la infraestructura, la calidad del entrenamiento, la continuidad en la competencia y el talento de los jugadores y profesores. Con la colaboración de las familias, el apoyo del club y la pasión de este equipo de trabajo, estamos convencidos de que el vóley de Sarmiento no tiene techo».






