Por Teresa Caliri
Alta Costura
Según la tradición Hispana, es costumbre en diferentes partes del mundo, celebrar la transformación de una adolescente, en que deja de ser niña y comienza otra etapa en su vida. Este momento tan importante es acompañado por su familia, y se festeja de diferentes maneras, según las costumbres de cada lugar. Incluso en algunos países se acostumbra a celebrar los «Dulces 16».

Desde siempre se organiza una gran fiesta, en la cual, parientes y amigos se reúnen para agasajar a la futura mujercita: la gran fiesta de quince años en la que se sentirá especial, por lo tanto, su vestimenta también deberá ser especial.

Antiguamente, el vestido de quince se usaba rosado o blanco con mucho volumen, con diseños muy importantes, hecho a medida, dado que, no existían casas de moda que se dedicaran a vender este tipo de vestidos ya hecho.

Con el tiempo, fue evolucionando y hay más opciones en el mercado. Hay muchos diseñadores que se dedicaron a marcar tendencia, usando el recurso de piezas separadas, proponiendo un vestido más juvenil y práctico a la hora de disfrutar en la fiesta. Otro estilo, también muy elegido en estos momentos, son los vestidos ligeros con telas suaves, lánguidos y con transparencias, muy parecidos a los nupciales.

En este momento, y por causas que todos conocemos, hubo otro cambio no menos importante en la transformación del vestido de quince. Dado que no se pueden hacer grandes fiestas, se ha optado por hacer pequeños festejos, con pocos invitados. Por lo tanto, el vestido elegido por la quinceañera será, en una gran cantidad de mujercitas, cortos, con menos elaboración, pero ¡no menos importante!.

Lo esencial es que esta niña/mujer tenga su gran noche, acompañada de sus seres queridos, que disfrute y le quede el mejor de los recuerdos de su fiesta soñada.






