Si estás de vacaciones y estás pensando en pasar unos días en la playa, es importante tener en cuenta diversas cuestiones para cuidar tu salud y disfrutarlas de la mejor manera. La exposición prolongada al sol, las temperaturas elevadas y una dieta desbalanceada suelen ser algunos de los factores comunes que alteran nuestro bienestar, aumentando el riesgo de lesiones, afecciones y enfermedades. Por esta razón, te traemos una serie de consejos que deberías seguir para proteger tu salud en este verano.
Hidratación:
Las altas temperaturas provocan que las personas sufran mayores niveles de deshidratación, lo que puede derivar en golpes de calor, desmayos y fatiga, entre otros. Desde Cruz Roja Argentina, recomiendan los siguientes consejos para mantenerse hidratado en verano:
No esperar a tener sed ni la boca seca para hidratarse. Se recomienda tomar diariamente al menos 6 vasos de agua o el equivalente a 2 litros de agua.
Tener siempre a mano una botella limpia con agua segura.
Tomar un vaso de agua al levantarse, en cada comida del día y al acostarse. También antes, durante y después de cualquier actividad física.
Consumir frutas y verduras.
Si en el entorno hay niños, niñas y/o personas adultas mayores, asegurarse de que tomen agua con frecuencia.
Protección solar:
Uno de los aspectos más relevantes a tener en consideración cada vez que vamos a la playa son los cuidados que tomamos frente a la exposición solar. Pasar muchas horas sin protección solar puede causar envejecimiento de la piel, cataratas y cáncer de piel.
Por esta razón, el Ministerio de Salud de la Nación recomienda colocarse protector con factor solar de 30 o más, renovarlo cada 2 horas y después de salir del agua. Por su parte, los bebés menores de 1 año no deben recibir el sol directo. Desde los 6 meses en adelante deben usar protector solar con FPS 50 o mayor, renovado cada 2 horas y al salir del agua.
Asimismo, hay grupos que potencialmente pueden ser más afectados por la exposición solar como los son las personas embarazadas; los bebés y niños; las personas mayores de 65 años; y quienes padecen enfermedades crónicas como, por ejemplo, afecciones respiratorias o cardíacas, hipertensión arterial, obesidad y/o diabetes.
A su vez, se aconseja evitar la exposición entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde y utilizar ciertos elementos para protegerse del solo como sombrilla, gorro y lentes.
Alimentación equilibrada:
Al estar de vacaciones, muchas veces tomamos la decisión de romper con la alimentación que tenemos habitualmente y cometemos ciertos excesos como la ingesta de comidas con mayor cantidad de grasas y azúcares y el consumo desmedido bebidas alcohólicas que desbalancean por completo nuestro bienestar.
Por ello, siempre se recomienda mantenerse hidratado, ingerir una buena cantidad de frutas y verduras; evitar comidas muy pesadas, el exceso de azúcares y alimentos procesados; y beber alcohol de forma moderada, ya que aumenta el riesgo de deshidratación.
Prevención de enfermedades transmitidas por mosquitos
En el verano, es común ver una mayor cantidad de mosquitos en espacios abiertos. Por lo tanto, es importante seguir una serie de recomendaciones para evitar la reproducción de estos insectos como lo es el Aedes aegypti, transmisor de enfermedades como dengue, zika, chikungunya y encefalitis equina del oeste.
Eliminar todos los recipientes en desuso, que puedan contener agua; si los recipientes no pueden eliminarse, se debe evitar la acumulación de agua al interior de los mismos (dar vuelta, vaciar y cepillar frecuentemente y/o resguardar bajo techo).
Utilizar repelentes, ropa de manga larga y colores claros,
Colocar mosquiteros en puertas y ventanas,
Poner redes o tules (sobre cunas o cochecitos)
Usar repelentes ambientales como tabletas (interior) o espirales (exterior)
Los síntomas más comunes de estas enfermedades son: dolor detrás de los ojos, muscular y de articulaciones, náuseas y vómitos, cansancio intenso, aparición de manchas en la piel y/o sangrado de nariz y encías. Ante la aparición de alguno de estos síntomas, el Ministerio de Salud recomienda no automedicarse y acudir a un centro de salud.
Seguridad en actividades acuáticas:
Si realizas actividades acuáticas como nadar en el mar o en la pileta, es importante seguir normas de seguridad para prevenir accidentes.
Evita nadar solo en el mar y mantente consciente de las corrientes y las condiciones del agua. No te alejes mucho de la costa y observá dónde se encuentra el guardavidas.
Si no sabés nada, utilizá material de seguridad como flotadores. Siempre metete acompañado de alguien que sepa nadar.
Si salís en bote a pescar, avisá a alguien sobre tu recorrido, cantidad de personas y el horario de regreso previsto.
Asegurate de que siempre haya una persona mayor de edad y responsable que sepa nadar controlando a los niños y las niñas. Recordá que los y las más pequeños/as pueden ahogarse en poca agua y en pocos minutos.
Toda pileta para natación o recreo necesita cloro para que no transmita enfermedades.
Evitá tragar agua.
Nunca te bañes en agua estancada.
Para evitar infecciones en los oídos, secátelos bien después del baño.






