No hay dudas de que la mayoría de los 66 mil habitantes de la ciudad de Chivilcoy lo conocen. Porque a lo largo de medio siglo el gastroenterólogo Carlos Alberto Menéndez seguramente los atendió, o a algún familiar o amigo.
Por su rica trayectoria en la zona, el Círculo Médico Chivilcoy acaba de distinguirlo con la Medalla de Oro, junto a otros colegas con similar trayectoria, como los doctores Omar Manuel Chemes, José Forte y Edgardo Adalberto Praglia.
El gastroenterólogo de Chivilcoy
En reconocimiento a sus 50 años al servicio de la salud, el periódico La Razón de Chivilcoy entrevistó a Menéndez, repasando su vocación, los cambios en la medicina y su preocupación por el impacto de la tecnología en el vínculo humano dentro del consultorio.
Aunque nació en Carlos Pellegrini, cerca de La Pampa, Menéndez lleva décadas en Chivilcoy. “Muchos años, mucha lucha por la medicina y por los médicos… No creo haber hecho muchas macanas, ni como médico ni como persona”, se definió con una sonrisa.
Menéndez recordó que decidió ser médico a los 13 años, influido por su padrino, un profesional rural de Carlos Pellegrini: “Lo veía trabajar y me identifiqué con él” y con orgullo señaló que su padrino llegó a verlo recibido.
El gastroenterólogo tiene sus críticas sobre cómo la tecnología ha modificado la dinámica del consultorio: “Se ha perdido la relación médico-paciente. Hoy todo es rápido, hay muchos estudios complementarios y poco diálogo. El mundo cambió y eso afectó mucho a la medicina”.
“Tengo terror a la IA. Se está consultando demasiado y no es tan exacta. El factor humano es esencial en nuestra profesión. Cuando un paciente viene con ‘lo leí en Google’, yo les digo: consulte con Yahoo… Y si no, que se atiendan con la vecina”, ironizó.
Menéndez destacó que, además de la tecnología, también los pacientes cambiaron: “Se automedican, son muy demandantes y muy juzgadores. Y hay mucha gente deprimida. Muchas veces el dolor físico tiene origen nervioso, y eso ninguna máquina lo detecta. Hace falta hablar, dedicar tiempo”.
A 50 años de haberse recibido, Menéndez sigue presente en su consultorio de la calle Almirante Brown para bien de los chivilcoyenses. “La vida me dio mucho y yo le di mucho a la vida”, terminó la entrevista.






