Fabio y su padre inauguraron en 1989 un emprendimiento familiar, que en principio estuvo en un local frente al que luego ocuparían por 32 años, sobre calle General Paz entre Hipólito Yrigoyen y Remedios E. de San Martín. Con el fin de noviembre, ahora cerró sus puertas en forma definitiva.
En sus orígenes había sido solamente verdulería, pero con la mudanza a las instalaciones actuales –que eran más espaciosas- anexaron productos de rotisería y despensa y así se sostuvieron por décadas. Empleados de toda la zona, padres y empleados del colegio cercano, vecinos… todos se fueron transformando en fieles clientes.
“Fueron muchos años y ahora la realidad es que se nos hacía cada vez más complicado mantener el negocio, y se juntó todo, porque hace unos meses falleció mi papá, que quería mantenerlo pero estaba pagando créditos y cobraba la mínima de jubilación, pero era su vida esto. Justo coincidió que se terminaba el contrato de alquiler y se hacía imposible renovarlo”, explicó Fabio.

El único empleado que tenía el negocio hacía 15 años que estaba, fue indemnizado y se llevó mobiliario del local, con lo que abrirá su propio emprendimiento.
Para Fabio y familia arranca una nueva vida, lejos de este negocio que significó tanto. “Los vecinos me hicieron llorar toda la semana, porque se venían a despedir. Me dicen que quieren que los siga atendiendo, porque hace muchos años nos compran hasta por teléfono”, explicó.
“En mi casa no tengo espacio para abrir un local, pero me llevo todo para seguir atendiendo con delivery”, agregó.
Mientras, en toda la zona céntrica, se sentirá la ausencia de este tradicional comercio, atendido por una familia muy apreciada que ofrecía no sólo calidad, sino también un trato ameno y cordial.






