La vicegobernadora Verónica Magario firmó hoy un decreto que completa el reparto de las presidencias de las comisiones más importantes del Senado, un movimiento que implica un punto de entendimiento entre kicillofistas, massistas y cristinistas que llevaban meses disputando esos espacios, aunque aún resta resolver un cargo en la conducción del cuerpo.
Tal como anticipó DIB, la clave del acuerdo político estuvo en el reparto de lugares entre el Frente Renovador y el camporismo. Los massistas se quedaron con la presidencia de Reforma Política, que será para Malena Galmarini, mientras que La Campora retuvo la presidencia de Asuntos Constitucionales y Acuerdo (ACA) para Emanuel González Santalla.
En un primer esquema de reparto, ACA había quedado para el FR, pero el Instituto Patria puso el grito en el cielo: ceder ese espacio implicaba perder el control de un eslabón importante del proceso de nombramiento de jueces y fiscal, en el cual ya colocó al diputado Facundo Tignanelli como consejero de la Magistratura y al ministro de Justicia, Juan Martín Menna.
En el entendimiento final, el massismo cedió ACA pero se quedó la presidencia de Reforma Política, un espacio que podría ser importante si en la provincia finalmente se discuten la eliminación de las PASO y el fin de las reelecciones de los intendentes, además de la utilización de la Boleta Única Papel para elegir cargos bonaerenses el año que viene.
Se trata de una agenda eventual, ligada en parte al avance de reformas a nivel nacional que en este momento negocia el gobierno de Milei, a través del ministro del Interior, Diego Santilli, con gobernadores “dialoguistas” pero que a la vez exigen una mayoría difícil de alcanzar en la Legislatura provincial.
De todos modos, el massismo se aseguró en la negociación la presidencia de otras dos comisiones: Presupuesto, para la juninense Valeria Arata y Transporte, que quedó para el exintendente de Bolívar, Marcos Pisano, quien trabaja en este frente en tándem con el ministro del área, Martín Marinucci, también un hombre de Sergio Massa.
Kicillof en cierto sentido miró desde afuera el bordado final: su objetivo fue la presidencia de Legislación General, que aseguró en las manos de German Lago, el exintendente de Alberti. Esa comisión es clave para el control de la dinámica parlamentaria y el gobernador no quiere más sorpresas del tipo de las que le dio el oficialista Mario Ishii cuando presentó un proyecto para declarar la emergencia alimentaria en la provincia.






