En declaraciones a LT20 Radio Junín, Vanina Ferrero, jefa de la Estación Meteorológica en Junín del SMN, manifestó: “Si bien la semana pasada las temperaturas fueron superiores, la humedad fue muy baja a diferencia de estos días que fueron muy húmedos y, por lo tanto, la sensación térmica fue mucho mayor”, y resaltó que “el pico de esta semana lo tuvimos el martes 6 donde la sensación térmica llegó a casi 43°, con una temperatura de 38°C y una humedad relativa del 40% aproximadamente”.
“En lo que va del mes de febrero la temperatura más alta que se registró fue el día jueves 1° con 38.7°C”, informó, aunque también aclaró que “el año pasado tuvimos temperaturas más elevadas que estas para esta época del año”. Seguidamente, afirmó que “estamos esperando las lluvias, ya llevamos más de 20 días sin precipitaciones en Junín, siendo las últimas las ocurridas el 16 de enero con 4 milímetros”.
Asimismo, Ferrero señaló que “a partir del jueves 8 se prevé que empiecen a descender un poco las temperaturas, aunque no mucho porque se esperan niveles de 33°C”, y subrayó que “empezarían a generalizarse lluvias y tormentas en toda la región, por ahí de forma aislada en algún caso, pero con continuidad tanto jueves, como viernes y sábado”.
“El cambio en las temperaturas se estaría notando recién entre viernes y sábado, donde las mismas se ubicarán por debajo de los 30°C”, anunció la experta y evaluó que “no fue un verano con temperaturas muy elevadas, salvo lo sucedido en estos últimos 10 días”.
En referencia a las precipitaciones abundantes que se anunciaron con la llegada del fenómeno de “El Niño”, la meteoróloga comentó que “Junín no ha tenido la cantidad de lluvias esperadas que traigan alivio, si bien llovió bastante en diciembre donde se repuntó un poco, pero ya en enero las mismas estuvieron por debajo de la normalidad. En este sentido, se vislumbra que ‘El Niño’ va a ir bajando su intensidad a neutral en los próximos meses y se percibe una ‘Niña’ para la primavera”.
En cuanto a la situación de Junín respecto al desarrollo de las alertas meteorológicas, Ferrero declaró que “se fue evolucionando ya que empezamos la semana pasada con alerta amarilla, después subimos a naranja y desde hace dos o tres días atravesamos nivel rojo, como sucedió en gran parte de la provincia de Buenos Aires y de otras provincias que todavía están en esta situación”.
“Respecto al pronóstico trimestral para febrero, marzo y abril se habla de temperaturas y precipitaciones normales, los marzo suelen ser calurosos como lo fue el del año pasado con récord de temperaturas con 39°C, justo cuando comenzaba el ciclo escolar”, concluyó la profesional.
Junín en el ranking de mayor Sensación Térmica
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) dio a conocer un ranking de las ciudades donde se percibió este martes al mediodía mayor sensación térmica, más allá de las elevadas temperaturas que se registran por estos días en gran parte del país.
En la lista, varias localidades bonaerenses tuvieron marcas de sensación térmica agobiantes, de más de 40 grados: Morón 43,5; Ituzaingó 43,2; San Fernando 42,7; Rivadavia 42; Trenque Lauquen 42; Junín 43 ; y Bahía Blanca 41,6.
Si bien el concepto de sensación térmica ya está incorporado al vocabulario coloquial referido al clima, a ciencia cierta, no toda la población conoce cómo se mide y qué factores la determinan.
La sensación térmica “existe y no es un invento”, según indica el meteorólogo Eduardo Agosta Scarel, Doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP en su página web.
Así, “la sensación térmica existe es una variable que se calcula y, según sea invierno o verano, se dará por efecto combinado de temperatura y viento o por temperatura y humedad, respectivamente”.
En definitiva, casi como indica el sentido común, “es la temperatura que realmente siente el cuerpo”.
Durante el verano “hay vientos más suaves y la humedad hace que el cuerpo no pueda evaporar la transpiración y da esa sensación de pegajosidad” y de más calor o agobio.
En el invierno, la velocidad del viento interviene en la pérdida de calor del cuerpo.
No obstante, también hay en la superficie de la piel cuestiones que tienen que ver con la percepción térmica por los receptores corporales, tal como explica el Servicio Meteorológico Nacional en el video “La ciencia de la sensación térmica”.






