Por Redacción Grupo La Verdad
Días atrás, el diputado bonaerense Gustavo Cuervo presentó un proyecto para prohibir el uso de redes sociales en menores de 13 años, con el objetivo de “proteger la salud mental y el desarrollo integral de niños y adolescentes”. Se busca prohibir el registro o mantenimiento de cuentas en las distintas plataformas.
Esta iniciativa ayudaría ante los posibles riesgos que puede traer esta conducta en los menores, como casos de grooming y estafas, además de los daños físicos y mentales como consecuencia del exceso de tiempo ante pantallas. Sería una herramienta más, que complementaría a la tarea de los padres en ese sentido.
Recientemente, en España se anunció esta misma medida, pero desde los 16 años para abajo; es decir, se prohibió el acceso a redes sociales a menores de 16. El presidente Pedro Sánchez exigió a las plataformas que implementen sistemas de verificación de edad. Francia también hizo lo propio en menores de 15 años, siguiendo los pasos de Australia, el primer país que en el mes de diciembre prohibió las redes sociales para menores de 16 años. Países como Reino Unido están considerando medidas similares.
En este contexto, Grupo La Verdad se comunicó con la psiquiatra Gabriela Martínez, quien analizó la situación desde un punto de vista profesional.
“Hace mucho tiempo que hay varios países que están en esta lucha en contra de la globalización y el acceso de los chicos a la tecnología, como así también del consumo y el mal uso de la misma. En realidad la tecnología tiene muchas ventajas, pero es muy difícil discernir el límite de hasta dónde sí y hasta dónde no”, expresó.
Acerca del proyecto presentado, comentó: “Creo que incluso debería ser un poco más de 13 años”. “La curva de la expectativa de vida del ser humano ha cambiado, y han cambiado también las etapas. Los chicos ya no son los adultos que eran a los 21 años o a partir de los 18, sino que se ha prolongado esa etapa. Los jóvenes también prolongaron su etapa y así sucesivamente. Entonces, la madurez cerebral de los chicos no está al nivel de lo que encontrábamos antes”, explicó.
Y agregó: “Un chico no tiene el cerebro formado y no tiene tolerancia a la frustración. Tiene un circuito de recompensa que necesita de la inmediatez y quiere cambiar de estímulo permanentemente. Esto no lo ayuda a la fijación en su memoria. Hay muchos chicos con irritabilidad, con ataques de llantos y crisis de angustia porque les quitan el celular”.
En cuanto a los actores que debe intervenir ante esta problemático, dijo que “primero es tarea de los padres, porque la casa es lo primero. Segundo, se tiene que tratar en el ámbito educativo, donde los chicos tendrías que pasar, en teoría e idealmente, la segunda mayor parte del tiempo. Y tercero en la sociedad: si tenemos una sociedad que nos les brinda algo competitivo a los chicos, como deporte o recreación que ayude al motor del pensamiento y de la actividad física, vamos a tener chicos obesos, sedentarios, con problemas oftalmológicos y auditivos, por los auriculares y las pantallas, y con cambios en su cuerpo, como problemas de columna o cervicales”.
Informe sobre el uso de las redes sociales antes de los 13 años
Un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association advierte que usar redes sociales antes de los 13 años se asocia con un menor rendimiento cognitivo. La investigación, realizada en 2025 en Estados Unidos, evaluó a más de 6.500 niños y detectó que quienes usaban estas plataformas, incluso durante una hora diaria, obtenían peores resultados en pruebas de memoria, lectura y lenguaje en comparación con quienes casi no accedían a redes sociales.
El análisis, encabezado por el doctor Jason Nagata de la Universidad de California en San Francisco, señala que el cerebro en la adolescencia temprana podría ser especialmente vulnerable a la exposición a redes sociales.
Los investigadores plantean que el tiempo destinado a estas plataformas desplaza actividades clave como la lectura y las tareas escolares, lo que puede impactar el desarrollo intelectual y el rendimiento educativo. Aunque no se establece causalidad directa, los resultados refuerzan los argumentos para limitar el uso de redes sociales en menores de 13 años y en el ámbito escolar.
El entorno familiar emerge como la barrera principal ante los efectos nocivos de las redes sociales. La asistencia y supervisión de adultos resultan esenciales para reducir los riesgos. Los especialistas coinciden en que la salud emocional y la seguridad digital de los adolescentes dependen del acompañamiento y la educación activa en casa.






