Hace un año atrás, Mariano Pellegrinetti escribía una página dorada en la natación local. Es que el nadador lograba cruzar a nado el Río de La Plata siendo el primer juninense en concretar esta travesía extrema. El atleta, de esta manera, se sumó al lote que lograron el mítico cruce que comenzó en 1919 y que se desarrolla bajo las normas de la ANRCP (Asociación de Cruce a Nado del Río de la Plata).
La partida fue en Colonia del Sacramento, en Uruguay, con llegada en Punta Lara, cerca de la ciudad de La Plata. Fueron 12 horas, 30′, donde Pellegrinetti demostró todo su potencial y la gran preparación para el logro.
El atleta contó con el acompañamiento de Pablo Capurro, un experimentado nadador de la ciudad en aguas abiertas -el primero en nadar en la Hernandarias – Paraná, junto a Carlos Scandolera- , quien fue el encargado de proveerle la comida y la hidratación desde el bote de soporte. En tanto, Diego Cuadrado se encargó de la preparación antes del desafío.
Días pasados, el atleta dialogó con Grupo La Verdad, para recordar aquella hazaña deportiva.
“Fue tremendo, una experiencia fantástica, con mucho esfuerzo atrás y lógicamente entrenamiento pero se pudo concretar bien”, comenzó diciendo el juninense.
Seguidamente, recordó que “la planificación fue de alrededor de 6 meses. Lo que sucedió es que lo teníamos planeado para 2020, cuando salíamos de la pandemia pero no nos habilitaban volver al país por el tema de fronteras cerradas. La planificación se extendió casi 3 años, hasta que nos habilitaron la entrada a Argentina. Fue un entrenamiento largo, lo hicimos dos veces, uno por la madrugada y otro por la tarde, de 3 horas cada entrenamiento”.
Sobre la importancia del evento deportivo, Pellegrinetti contó que “hasta ahora, fui el número 35 en cruzarlo. Hay gente de todo el mundo que lo intenta. Este último tiempo lo cruzó otra persona más y recientemente hubo un hecho lamentable donde falleció un nadador uruguayo, unos metros antes de llegar a la costa argentina. Son 40 kilómetros y un poco más también, tenés que lidiar con marea, corrientes, vientos, oleajes, hay muchos condimentos más allá de la distancia”.
En la misma línea dijo que “el cruce está planificado para arrancar a las 4 de la mañana, pero largamos un poco más tarde porque no teníamos el OK de la guardia uruguaya. Es difícil ingresar de noche, tiene sus riesgos. Pero también querés entrar lo más temprano posible porque son muchas horas de nado y del lado argentino no está permitido nadar de noche. Si no llegás antes que oscurezca, te levantan”.
Sobre el cruce en sí, el atleta explicó que “largamos de Colonia, Uruguay y llegamos a Punta Lara. Tardé 12 horas, 30 minutos. Bastante bien, mejor de lo esperado pero también depende de las condiciones del río. El cruce es individual, cada nadador lleva su embarcación de apoyo. Va el timonel, la persona que te asiste en mi caso el nadador Pablo Capurro, y también dos personas de la Cruz Roja, que son los rescatistas y te atienden en caso que te sientas mal. Además viaja un médico y un personal de Prefectura Argentina”.
En el final, habló de lo que se viene: “En estos momentos está lindo para nadar, aunque no tengamos la laguna con agua, ya irá a volver. Por ahora entreno en piletas, por suerte en el SEC lo puedo hacer y ahora bajando las cargas porque no hay un objetivo muy cerca. Sí estamos analizando otra travesía, a futuro, quizás en Brasil. Sería de 36 kilómetros, en mar abierto”.
UNA TRAVESÍA RIESGOSA
El cruce a nado entre Argentina y Uruguay es un desafío que realizan ciento de deportistas todos los años. Distintas empresas ofrecen los servicios de logística, certificaciones, permiso y seguridad para realizar el famoso recorrido que une Punta Lara y Colonia.
Más allá de los riesgos que conlleva la aventura, las distintas empresas organizadoras exigen siempre la presencia de médicos de primeros auxilios y el control de Prefectura Naval. También es obligatoria la presentación de todos los estudios médicos correspondientes que habilitan al deportista a realizar el cruce.






