La tarde fría no pudo con el calor mundialista. Junín se volcó a las calles este martes para festejar la clasificación de Argentina a cuartos de final de la Copa del Mundo y el centro de la ciudad se volvió una fiesta celeste y blanca.
Cientos de juninenses coparon el microcentro, con epicentro en la Fuente del Milenio. Apenas sonó el pitazo final del partido ante Egipto, las bocinas, los gritos y los redoblantes le ganaron al silencio.
Jóvenes, grandes y jubilados se fundieron en un abrazo interminable sobre calles y veredas. Fue el alivio después de 90 minutos de tensión que generó el duelo ante los egipcios. Hubo lágrimas, risas y cantos que se repitieron hasta el cansancio: «Vamos, vamos Argentina».
Banderas, gorros, camisetas y redoblantes fueron el uniforme de la tarde. Un sinfín de elementos albicelestes le dieron color a una ciudad que se paralizó frente al televisor y explotó en la calle. La caravana no tardó en llegar. En autos, motos y bicicletas los hinchas se dieron cita en el centro. Bocina va, bocina viene, bandera por la ventanilla. La Fuente del Milenio se transformó en el punto de encuentro donde todos querían estar y sacarse una foto.
La pasión mundialista despertó el calor en la fría tarde juninense. Pese a las camperas y las bufandas, nadie se quería ir. El seleccionado dio una enorme alegría y Junín la devolvió con una postal que ya es de mundial: familias enteras, amigos y desconocidos cantando juntos bajo la misma ilusión. Ahora a esperar a cuartos. Pero primero, festejar.






