El fútbol femenino de Sarmiento de Junín atraviesa un momento de gracia en el campeonato de la Primera B de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). El último domingo, ratificaron su levantada futbolística al vencer por 1 a 0 a Atlético Rafaela en condición de visitante. Con este resultado, el elenco juninense sumó su cuarta victoria consecutiva, consolidando una notable racha positiva que borró del mapa aquel arranque esquivo y llenó de optimismo las expectativas para lo que resta de la temporada.
Una de las piezas fundamentales de este andamiaje defensivo y dueña de una templanza clave en el fondo del Verde es Milagros Mina. La futbolista cordobesa conversó de manera extensa con el programa deportivo D 1470 (LT20 Radio Junín) y analizó pormenorizadamente la actualidad de un equipo que aprendió a sufrir, a tener paciencia y que hoy cosecha los frutos del trabajo diario.
Los comienzos del torneo no fueron sencillos para Sarmiento. Las lógicas adaptaciones de un plantel renovado costaron algunos puntos en el camino, pero el rumbo se enderezó de forma contundente. Mina repasó este proceso con una madurez que asombra para sus 23 años: «La verdad que estamos muy contentas por el presente del equipo, desde un primer momento sabíamos a lo que apuntábamos y lo que queríamos. También éramos conscientes de que este era un grupo bastante nuevo en comparación con lo que había quedado del año pasado, y sabíamos que había que trabajarlo con paciencia».
Esa templanza y la confianza en el cuerpo técnico fueron los cimientos para revertir la racha inicial. «Eso se iba a ir dando partido tras partido y por suerte, gracias a Dios, tuvimos la fortuna de poder acomodarnos un poco mejor ahora. Yo creo que todo ese esfuerzo se está notando claramente en los resultados positivos que venimos logrando en las últimas semanas», reflexionó la defensora.
Un aspecto no menor en la campaña de Sarmiento es haber roto la racha de visitante, sumando de a tres de manera consecutiva en escenarios complejos como las canchas de Argentinos Juniors y la de Atlético Rafaela. Para Milagros, ganar fuera de Junín aporta un plus emocional ineludible: «Siempre los partidos de visitante son un poquito más duros por un tema de la cancha, la hinchada, el entorno y el público local. Siempre van a haber cositas que para el rival juegan a favor y para nosotras, que vamos de visita, pueden llegar a funcionar un poco para mal. Pero gracias a Dios hoy estamos fuertes en ese sentido, estamos convencidas de a qué vamos y a lo que apostamos acá, cada triunfo claramente se festeja, pero cuando es de visitante tiene un sabor aparte, se disfruta el doble».
El fútbol de la Primera B de AFA presenta una diversidad de infraestructuras que obliga a las jugadoras a una adaptabilidad constante. A menudo, el Verde debe pasar del césped natural de su predio a superficies artificiales en el Gran Buenos Aires. Respecto a esta problemática, Milagros no buscó excusas y ponderó el carácter del grupo: «A veces cuesta el tema del césped, porque como bien se sabe, por ahí no estamos tan acostumbradas a entrenar o a tener ese suelo sintético en el día a día. Pero la realidad es que venimos con un plantel bastante completo en todo aspecto. Sabemos perfectamente que nos pueden llegar a tocar canchas así, ya sea con sintético, césped natural o incluso una cancha que directamente no esté en buenas condiciones. Nosotras siempre vamos a cada cancha a dar lo mejor de cada una, sin importar en qué piso estemos jugando, la mentalidad del equipo está por encima de la superficie».



Milagros Mina arribó a Sarmiento a mediados del año pasado, por lo que está transitando su segunda temporada con la camiseta verde. Salir de su Córdoba natal no fue una decisión menor, ya que implicó un quiebre en su rutina familiar y un salto de calidad en su trayectoria deportiva. Al rememorar aquel hito en su vida, la defensora se mostró sumamente conmovida: «Yo llegué el año pasado a mitad de año, todavía no cumplí un año entero desde que estoy acá. La verdad es que fue la primera vez que me animé a dar ese salto casi profesional en mi carrera, lo que implicaba salir de mi ciudad, de mi provincia y de mi casa. Me encontré con un club hermoso, muy lindo, muy humano y muy sólido».
Para Milagros, el factor humano de la institución de Junín fue determinante para mitigar el desarraigo. «Creo que para haber sido mi primera experiencia fuera de casa, me llevo los mejores recuerdos de acá y las mejores situaciones. Estoy muy agradecida por esta oportunidad que nos dan, algo que no sucede casi siempre en el fútbol femenino. No conocía Junín antes de venir, solo había venido a jugar alguna vez en contra de Sarmiento, y ahora estar de este lado es algo muy lindo», confesó con gratitud.
Además, el destino le deparó una gran complicidad en el vestuario al compartir plantel con otra futbolista nacida en su misma provincia, con quien ya registraba antecedentes futbolísticos: Paula Romano. «A Paula la conozco hace ya bastantes años. Tuvimos la oportunidad de coincidir en Belgrano de Córdoba, aunque fue muy poco el tiempo en el que yo estuve ahí. Siempre tuvimos una excelente relación y encontrarnos acá, en un club más estable y predispuesto, que brinda tantas oportunidades, nos pone muy contentas. Estamos disfrutando mucho del fútbol de esta manera y en este club», detalló.
Haber vestido las camisetas de los tres clubes más convocantes e históricos de la provincia de Córdoba es un privilegio que muy pocas futbolistas pueden exhibir en sus currículums. Milagros Mina realizó ese exigente recorrido antes de recalar en el conjunto juninense. Al repasar sus inicios, remarcó cómo se fue forjando su carrera desde muy pequeña: «Empecé a jugar en Instituto de Córdoba a los 12 años, era muy chica. Prácticamente era la más joven de todo el plantel en ese momento. Después, a fines de 2019, pasé a Talleres, donde me tocó atravesar toda la pandemia. Fueron varias temporadas allí y pudimos lograr el ascenso a la Primera División. Ya a fines de 2024 tuve un pequeño paso por Belgrano, y de ahí directamente vine para Junín».
Al ser consultada sobre si siente una identificación particular con alguna de estas tres instituciones tan fuertemente enfrentadas por la rivalidad deportiva, Milagros no titubeó y dejó brotar su pasión: «La verdad es que es un orgullo enorme representar a los clubes de mi provincia, es una sensación aparte estar en casa y vestir camisetas tan importantes que lógicamente te suman muchísimo a la hora de crecer profesionalmente. Pero si tengo que elegir, me identifico más con Talleres; yo soy hincha de Talleres de Córdoba. Cuando me tocó jugar ahí y defender esa camiseta fui muy, pero muy feliz».
Con la perspectiva que le otorga haber vivido los años de transición hacia la semi-profesionalización de los torneos de AFA, Mina analizó con optimismo el presente de la disciplina en nuestro país, reconociendo el esfuerzo de las generaciones que abrieron las puertas actuales: «A comparación de lo que han sido los años atrás, el fútbol femenino ha avanzado y ha crecido un montón. Todavía siento, lógicamente, que hay muchas cosas para seguir mejorando y para seguir puliendo en la organización, pero siento que le estamos dejando algo muy estable a las chicas que vienen de atrás».
En ese sentido, la defensora valoró el rol de contención que tienen las jugadoras actuales para con las más jóvenes: «A una le tocó vivir quizás la parte más fea, por así decirlo, cuando eran los comienzos y esto no estaba tan bien visto ni tan apoyado como lo está ahora. Hoy nos da tranquilidad saber que las chicas que vienen abajo no van a pasar por esas carencias, porque nosotras ya les dejamos una base bastante estable. Me pone muy contenta ver cómo se vive el fútbol femenino hoy en día».
A pesar de su importante recorrido, Milagros Mina tiene apenas 23 años y sus metas profesionales se mantienen intactas y ambiciosas. «Mi objetivo en el fútbol es poder vivir plenamente de esto, si Dios quiere. Quiero asentarme en Primera División y tengo muy claro que mi mayor sueño es volver a vestir la camiseta de la Selección Argentina», afirmó con determinación.
La defensora ya sabe perfectamente lo que se siente representar al país, puesto que integró los planteles nacionales en las categorías juveniles. «Creo que la última convocatoria que tuve fue en el año 2021, si no me equivoco. Gracias a Dios tuve muchas oportunidades de poder vestir la camiseta en competencias internacionales. Quien lo ha vivido sabe de lo que hablo, porque es lo máximo a lo que uno apunta. Cada vez que pisás una cancha o mirás un partido de fútbol, te imaginás estando en ese lugar», recordó con emoción.
Aquella experiencia marcó a fuego su identidad como deportista: «Me tocó vivirlo de muy chica y lo disfruté en cada momento, cada día que me tocó estar en el predio de Ezeiza. Es una sensación única que no he vuelto a sentir nunca más de esa manera, y por eso trabajo todos los días para volver».
Al evaluar el presente del combinado nacional absoluto, que logró consecutivas clasificaciones mundialistas y una mayor regularidad internacional, Mina destacó el impacto que genera en el torneo doméstico: «A la Selección la veo bastante bien, se nota el crecimiento en los partidos que juegan y el mérito de haber clasificado al Mundial. A nosotras nos suma un montón como vidriera para seguir creciendo en la actividad».
Cuando se trata de buscar referentes en su puesto para pulir su estilo de juego, Milagros no mira hacia el fútbol femenino, sino que se inclina por un campeón del mundo del equipo de Lionel Scaloni: «En cuanto al fútbol masculino, me gusta mucho Lisandro Martínez, lo admiro muchísimo. Trato de adaptar cosas de él a mi juego, de aprender y absorber sus movimientos. Es al futbolista que más miro en la actualidad con la intención de querer llegar a tener un poco de sus características dentro de la cancha. Me quedo con él sin dudas».
Al momento de describirse como futbolista y detallar cuáles son las virtudes que despliega cada fin de semana en la zaga de Sarmiento, Mina se definió como una jugadora de gran personalidad y técnica: «Creo que lo que más me caracteriza es mi carácter, mi fortaleza y mi mentalidad. Después, en cuanto a las habilidades técnicas, supongo que tengo un muy buen manejo con la pelota, me llevo bien con ella. Puedo manejar las dos piernas con fluidez, así que creo que salir jugando desde el fondo es lo que más cómoda me hace sentir en la cancha».
Ese estilo de juego audaz, basado en la salida limpia por abajo, a veces le genera algún dolor de cabeza a su director técnico. Entre risas, Milagros reveló las directivas específicas que le impone Mariano Villa en los entrenamientos y partidos: «Mariano me pide principalmente que no la pise tanto adentro del área (risas), por ahí le doy un poco de miedo cuando arriesgo de más en esa zona. Pero más allá de eso, nos pide que disfrutemos de lo que estamos haciendo, que lo hagamos contentas y que no nos fastidiemos tanto en la cancha. No me exige más que lo que sé que puedo dar».
Debido al fin de semana largo y las festividades, el torneo de la Primera B de AFA tendrá un breve bache de descanso, una pausa que el plantel de Sarmiento aprovechará al máximo antes de iniciar formalmente la segunda rueda del campeonato, donde deberán afrontar un duro compromiso ante Platense en condición de visitante.
«Gracias a Dios tenemos este fin de semana libre donde podemos descansar, recargar energías y disfrutar un poco de la familia. Sabemos perfectamente que parar nos ayuda un montón y nos sirve mucho a la hora de volver a competir. Ya tenemos el foco 100% metido acá para ganar, para volver a dar lo mejor de nosotras y entrenar a full de cara a lo que viene, para que los resultados positivos puedan seguir llegando», concluyó la marcadora central.
Con el desarraigo totalmente superado, Milagros Mina reparte sus días libres viajando a Córdoba cuando el calendario se lo permite, o recibiendo la visita de sus seres queridos en Junín, quienes suelen «escaparse» para alentarla desde las tribunas. Con paso firme, buen juego y los objetivos colectivos e individuales marchando sobre rieles, la cordobesa se transformó en una de las banderas de este Sarmiento que invita a soñar en grande en el fútbol de AFA.






