La vida se trata de momentos y decisiones, de reinventarse y buscar opciones dentro de lo que a uno le gusta, en lo posible. Y en el caso de Maximiliano “Guante” Tamburini, exjugador de básquet nacido en el Club Ciclista, a principios del año que finaliza hoy, el “Guante” decidió dar un cambio en su vida. Dejó las zapatillas de básquet y tomó el desafío de la pizarra, es decir se transformó en entrenador.
Lejos, en el tiempo, quedaron los triples en el Coliseo del Boulevard, el ascenso con el equipo de Pagura, entre otras hazañas históricas; fue el último referente que tuvo la entidad juninense. Pero se abrieron otras puertas y sus inicios, en esta nueva faceta, los dio en Sarmiento. Primero fue Director Deportivo y luego rápidamente tomó el mando del equipo en Primera División. Tiempo después, siguió su camino en Atlético Villegas, entidad que estuvo hasta hace pocos días. Allí logró muy buenos resultados y el futuro parece estar claro, al menos en lo inmediato. El 2024, de movida, lo podría tener nuevamente en nuestra ciudad pero no en el Coliseo, sino muy cerca de allí para jugar un torneo de ascenso.

Grupo La Verdad dialogó con el juninense para analizar el año que está a punto de finalizar. En primer término habló sobre el proceso de pasar de jugador a entrenador.
“Desde muy chiquito me vengo preparando para ser entrenador, la gente que me conoce no le sorprendió mi decisión. Mis amigos me cargaban porque cuando era chico era muy obsesivo hasta para jugar a la play, planteando estrategias y todo eso, entonces todos los recesos siendo jugador, en vez de pasar mucho tiempo en el gimnasio, siempre lo usaba para formarme como DT, trabajando en selecciones de Junín, reuniéndome con entrenadores, viendo clínicas de básquet, entre otros detalles que tiene este deporte.
Cuando decidí jugar en Sarmiento, sabía internamente que era lo último que iba a hacer como jugador. Sarmiento termina siendo muy importante porque en mi último receso como jugador fui asistente de mi amigo Rodrigo Barbagelata en la primera local y disfruté tanto que ya tenía ganas de arrancar a dirigir. Termino retirándome en el club y después me dieron la posibilidad de comenzar mi carrera como entrenador principal, que lo disfrutamos un montón, nos fue bien y no paré».

El “Guante”, como todos lo conocen, estuvo hasta hace pocos días en Atlético Villegas, equipo que participó del Prefederal de Básquet. En relación a su paso por la entidad villeguense, comentó que “Atlético Villegas es un grandísimo club. Se comunicaron conmigo y me puse muy feliz porque me tenían mucha confianza desde el primer momento. Nunca contaron con un plan B. Fui con mucha ilusión a hacer un trabajo exigente, y estuvimos a la altura. En el Prefederal hicimos una buena campaña, y pudimos logar la Liga Pampeana, en un gran esfuerzo de los chicos. Pudimos potenciar varios jóvenes, después tomé la decisión de no continuar y la comuniqué con tiempo a los dirigentes, con quienes me une una gran relación. La despedida que me hicieron fue muy emotiva, dejé muchos amigos y seguramente en algún momento volveré. Les deseo lo mejor”.
Tamburini, por estas horas, deshoja la margarita para conocer su futuro. Según cuentan, está la opción de regresar a Junín. El 2024, de movida, lo podría tener nuevamente en nuestra ciudad pero no en el Coliseo, sino muy cerca de allí para jugar un torneo de ascenso.
“En los próximos días se va a saber mi futuro. La idea es quedarme en la ciudad trabajando y con mucha ilusión por tener desafíos nuevos. Agradezco porque fueron muchos clubes de la ciudad que quisieron contar conmigo, y eso me pone feliz porque quiere decir que algo estoy haciendo bien, por eso la decisión no es fácil, pero siempre lo hago con confianza”, apuntó.

SUS EQUIPOS
“En primer término no concibo que un equipo que yo dirija sea light. Es decir, nosotros entrenamos siempre al límite, exigimos mucho y el jugador que regula o tiende a hacer menos de lo que se le pide, queda muy expuesto. En defensa, siempre se va a ver un equipo intenso, que defienda presión individual o zonal todo el campo. En ofensiva, en mi último tramo en Sarmiento y todo el semestre en Villegas jugamos la Ofensiva Triangular, es un sistema que me encanta, porque está todo el mundo involucrado. Es una estructura de ataque que sacas ventaja a partir de justamente triángulos que se crean entre un jugador situado en poste bajo, otro en 45 grados y el último, en la esquina. A partir de ahí nacen las combinaciones de movimiento, que para mí, con buena lectura y ejecución del jugador es imposible de scoutear, porque tiene muchísimos inicios y variantes. No inventé nada, este sistema tiene años, los amantes del básquet lo conocen por los Bulls y Lakers que dirigía Phil Jackson. Después, tuve muchísimos buenos entrenadores, Julián Pagura me marcó más porque pasamos 10 años juntos. Destaco mucho lo que aprendí con Leo Costa, para mí un libro abierto, sentía que cada entrenamiento era una clínica de básquet, y además tuve la suerte que me dejó ser su amigo y en cada charla le saco jugo. Y la última imagen que tuve como jugador fue la excelente gestión de grupo de Matías Huarte, de todos trato de sacar algo”, explicó Tamburini.
Consultado sobre la importancia del ataque-defensa, indicó que “hay que trabajar todo: le doy la importancia justa a cada situación. Por ejemplo, tanto en Sarmiento como en Villegas considero que defendimos muy bien en el ataque fijo del rival, haciendo rotaciones muy buenas y trabajadas, pero perdíamos muchas pelotas en primera línea, lo que permitía bandejas fáciles del rival, y por ahí terminábamos con un score en contra de 90 puntos. O sea, que podes trabajar mucho en defensa, pero si tu ataque es muy malo y perdés la pelota permanentemente no sirve de mucho”.
DIVISIONES INFERIORES
En relación a las divisiones inferiores, Tamburini contó que “claramente me involucro. Aparte de entrenador principal, me tocó coordinar y lo hago con mucho gusto. Seguramente es un gran desafío a medida que avanza mi carrera, pero yo no miento: si voy a un lugar y digo que le voy a dar lugar a las inferiores o presento un proyecto después lo cumplo. Paso prácticamente en el club todo el día, por lo que coordinamos reuniones permanentes con los entrenadores de mini, los profes, todo. De hecho, a medida que puedo me gusta conocer la historia de cada chico y chica, trato de interiorizarme con la vida del primer Premini hasta el último mayor. Así lo vivo. Me levanto feliz cada mañana siendo DT y eso no tiene precio”.

BÁSQUET DE JUNÍN
Este medio también consultó al entrenador sobre su visión del básquet de Junín y por qué no aparecen tantos jugadores con proyección de Selección como sí sucedía hace 10 o 15 años atrás. Al respecto dijo que “el básquet de Junín me encanta porque tenemos cada vez más problemas económicos como todo el país, pero no recibimos ayuda de nadie y tenemos equipos en la Liga A, Liga Argentina y ahora Federal. Está buenísimo.
Quizás hay mucha histeria por ganar en inferiores y los técnicos lógicamente cuidan su lugar y aprovechan a los jugadores solo para el resultado. Además, de que los chicos tienen un montón de otras distracciones que nosotros no teníamos, y no sé si muestran mucho interés por dedicarse a ser jugadores profesionales. Hay que hacer muchos sacrificios”.
DESEOS PARA 2024
“Para el 2024, como siempre, espero que sea un gran año. Cuando se hacen las cosas con pasión y honestidad siempre vienen situaciones buenas. Hay que disfrutar mientras se pueda. Les deseo a todos un gran año”, dijo finalmente Maxi Tamburini.
LOS 100 AÑOS DE CICLISTA
“Me emocionó mucho la fiesta por los 100 años del club. Vi amigos que hacía mucho no veía. Ver la familia verdirroja reunida es un placer. Felicité a toda la comisión por la organización. Por mi historia familiar y todo lógicamente siempre estoy aparentado con Ciclista. Jugué en todas las categorías, nos ha tocado tener muchas alegrías, hice estadísticas para la ADC, limpié la cancha en los partidos cuando era mini, fui a la popular, a la platea. Soñaba con jugar un partido en el TNA y terminé siendo el jugador con más presencias en la historia de este glorioso club. Para algunos será poquito, para otros será mucho. Estoy feliz. El día que me toque dirigirlo dejaré la vida como siempre”, comentó sobre el centenario de la entidad de calle Avenida San Martín.






