Mary Idelba Loris Mitchell es un símbolo de la mujer en Junín, específicamente en la Justicia, que la tuvo como protagonista durante décadas por la impecable carrera judicial que desarrolló y la llevó a jubilarse como jueza de la Cámara Civil y Comercial.
En un breve racconto, analizó cómo fue modificándose la sociedad y el Poder Judicial con el paso de los años, y dejó como frase para pensar: “La injerencia política en la Justicia es algo que habrá que tratar algún día”.
“Soy consciente que hablo de otros tiempos, que me colocan en una generación pasada, muy distinta a la actual. Eran tiempos muy diferentes: después que me recibí en el Colegio Nacional estuve dos años y medio en Junín, sin ingresar a la Universidad, porque mi madre que era hija de inmigrantes italianos tenía un concepto muy feminista y decía que la Abogacía era una profesión para hombres”, rememoró.
“Eso fue hasta que se dieron cuenta que si no estudiaba eso, iba a hacer cerámica, costura, practicaba deportes en el club, pero no me decidía por ninguna otra cosa, así que mi padre me llevó a inscribirme en la Facultad de La Plata”, señaló.
EDUCACIÓN Y FAMILIA
“El Colegio Nacional era de excelencia, leíamos clásicos y teníamos teatro en el subsuelo del Banco Junín, un tiempo sin televisión ni celulares, en que era obligatorio leer y también escribir, crecíamos en esa cultura”, aseguró Mary.
En este marco, dijo que “empecé a leer diarios a los 12 años, en cada lugar donde iban trasladando a mi padre que era ferroviario con especialidad técnica. Yo hice el primario en cuatro provincias distintas, hasta que llegué al Nacional en el secundario”.
“Mi familia era trabajadora, éramos dos hermanas y las dos tuvimos la suerte de llegar a la Universidad y obtenido nuestro título. En mi hogar, la cultura del trabajo era la normalidad, había un orden de vida”, apuntó.
A la vez, la exmagistrada resaltó que “cuando me fui a La Plata, nuestros padres se hicieron cargo de mi mantenimiento. Viví en varias casas de familia, con otras estudiantes, y recibía un cheque mensual, con lo que debía manejarme y lo primero que hacía era comprar los carnets para concurrir al comedor universitario. Era una vida de estudiantes muy diferente, pero llegábamos también con una formación también muy distinta”.
“Tuve la suerte que mi padre haya sido un gran autodidacta, que actuó en política, y tenía con nosotras conversaciones, con un proyecto de vida superador y él insistió mucho en nuestros estudios, cuando en ese entonces las mujeres estudiaban menos”, destacó.
LA CARRERA JUDICIAL
Sobre su llegada a la Justicia, tuvo lugar después de haberse transformado en la cuarta mujer matriculada en Junín, luego de Elsa Panizza, Martha Centi y Elizabeth Villegas. Mary Mitchell contó que “no sentí discriminación. Estuve cuatro años en la profesión tras matricularme, me iba bien, pero me gustaba más la Justicia, por los ideales que traíamos. Ahora a los chicos se les quitan los sueños”.
“En ese entonces, nuestra computadora era el cerebro y no teníamos otra cosa más que los libros”, apuntó, agregando: “Llegábamos más preparados, porque empezábamos a leer desde muy chicos. En la Universidad me costó al principio porque extrañaba mi casa, pero empecé a insertarme en ese mundo, siempre con proyectos e ideales”.
“Cuando se dio una vacante de secretaria en el Juzgado Civil 2, impulsada por mi amiga Elsa Panizza de Gómez, me presenté y fui nombrada. En ese entonces, había que seguir una carrera judicial para ser nombrado juez, que arrancaba siendo secretaria, luego al Ministerio Público donde estuve como defensora por tres años y luego me presenté en el Tribunal de Trabajo, donde aprendí por muchos años”.
“La injerencia política en el Poder Judicial es algo que habrá que tratar algún día, porque no quieren a los jueces independientes. Al doctor Ceci y a mí, el gobierno constitucional del ’73 no nos dio el acuerdo porque los sindicalistas nos trataron de oligarcas. Así fue como pasé a Menores donde había una vacante, luego al Civil y finalmente a la Cámara”, subrayó.
LAS MUJERES
De pasar a ser una de las cuatro abogadas que había en la ciudad, hoy el panorama cambió radicalmente. “La mujer ha evolucionado mucho en la Abogacía, hoy casi es por mitad los profesionales hombres y mujeres”, remarcó. “Yo nunca sentí que competía con hombres”, dijo, y añadió: “No sé por qué se enojan cuando no se piensa igual, en mi caso lo que más me sirvió fue recibir críticas y tener disidencias, un voto contrario, porque obliga a repensar y se aprende”.
“La mujer encontró una apertura y la está utilizando. No soy partidaria de los movimientos feministas masivos, porque creo que no debe haber igualdad con el hombre sino compartir responsabilidades, así no hay enemigos y se suma al otro”, concluyó analizando esta conmemoración del 8M.
——————————————————-
También puede interesarte:
• Todo el Deporte en: La Deportiva
• Escuchar las notas más importantes en: LT20 Radio Junin
• Escuchar LT20 Radio Junín en VIVO: Escuchar ahora






