Legado del brutalismo, una manera económica y funcional de acondicionar los espacios con simpleza y mucha onda.
En los años setenta estuvieron de moda Después salieron de las casas para no volver por largo tiempo y quedaron relegados a las galerías, terrazas o al área de la pileta exclusivamente. Pero ahora, regresan al living triunfantes para acentuar una estética más cercana al slow life con un recurso económico, funcional y resistente. Hablamos de los sillones y bancos de cemento, ¡hasta las camas de obra!, que vuelven al ruedo en sus mil versiones.
Con firmeza brutalista, esa materia cruda y dura actualmente es protagonista dentro de la casa.
Un recurso con identidad
¿Por qué este material que antes parecía frío ahora conquista los interiores? El cemento tiene algo que seduce: es resistente, sobrio, y tiene ese aire brutalista que da carácter sin necesidad de mucho más.
En tiempos donde la decoración busca ser más honesta, simple y duradera, los muebles de obra encajan como anillo al dedo. Son una elección de bajo costo, no requieren mantenimiento, no se mueven, se adaptan a cualquier rincón y, combinados con textiles cálidos, se transforman en piezas estéticas y funcionales.
En un mundo que pide menos consumo, menos descartes y más autenticidad, estos muebles firmes, sobrios y sin fecha de vencimiento pisan fuerte dentro de casa.






