La salud mental es un importante aspecto a la hora de practicar un deporte en alta competencia o de manera profesional, pero también en el amateurismo. Si bien es principal que el cuerpo esté en óptimas condiciones, la mente será quién complemente esa situación.
En la actualidad es un aspecto que se trabaja, y mucho, para lograr resultados. El entender el deporte desde la Neurociencia y como se desarrolla es la manera para poder lograr objetivos a largo plazo y crecimiento deportivo.
La Deportiva dialogó con Silvina Espila, entrenadora capacitada en Neurociencia aplicada al deporte, Neuropsicología, neurobiología, Neurociencia y Liderazgo, que también se desempeña en el plantel profesional de Sarmiento de Junín. En charla con nuestro medio destacó el importante trabajo, para lograr objetivos, para entender el deporte y a su vez a los deportistas.
“Lo que creo es que hay que empezar a entrenar desde las formativas es el tema de la gestión emocional y que aprendan a gestionar esas emociones pero no sólo dentro de la competencia sino también en el sentido de que sucede con la derrota y con el triunfo. Con las críticas de los demás. Hay muchos deportistas reconocidos que tuvieron que tomarse tiempo para poder gestionar ese estado emocional que les genera algunas situaciones y que incluso los lleva a dejar ese deporte”, comenzó a desarrollar Espila.
“Como primera medida, a los deportistas se les exige como si no fueran humanos, como si no tuvieran derecho a equivocarse. Si pensamos en fútbol, que es el exponente máximo del exitismo, siempre se les está exigiendo que sean perfectos y en realidad los jugadores por más profesionales que sean son seres humanos y pueden estar atravesando momentos difíciles, felices o movilizantes. Planteo un caso sencillo: un jugador que es papá por primera vez, un automovilista, ser padre es una situación muy movilizante para cualquier persona y eso requiere un reacomodamiento de todo nuestro sistema emocional. Dicen que los automovilistas a partir de que son padres, pierden un segundo de velocidad porque ya hay otras cuestiones en juego y se enfrenta a la competencia con otra estructura mental y emocional”, contó Silvina.
Además, agregó: “Lo mejor que podes hacer es visualizar estas situaciones, los deportistas no son robots y pueden tener sus bajones o períodos de bajos rendimientos por diferentes motivos. La recuperación de una lesión por ejemplo hace que no vaya a entrar a mi competencia a rendir al cien por cien y necesito un tiempo para volver a adaptarme. Siempre se exige lo máximo y parece que si no no merece ningún tipo de reconocimiento. Hay mucho de cultural, no va a cambiar de un día para el otro. Hacerlo visibles es el primer paso.
Empezar a formar esa mente desde lo formativo con un dominio de sus funciones cognitivas, una gestión de emociones y estado emocional eso le va a dar herramientas a los chicos para que cuando lleguen al profesionalismo y se enfrenten con estas situaciones puedan gestionar y tratar de resolver”.
En cuanto al trabajo que desarrolla con deportistas, comentó: “Como primera medida uno trabaja con la base de confianza del deportista, eso se hace que sea consciente de las fortalezas con las que cuenta. Después se planifica un entrenamiento de todo lo que necesita desarrollarse, ya que todo se puede entrenar. Esas planificaciones se van cumpliendo a través de metas que se van fijando y tramos de ir equiparando los niveles de desarrollo en cada una de las habilidades. La confianza, el hecho de que sea consciente con que herramientas cuenta para resolver diferentes situaciones y a medida que vamos gestionando el entrenamiento vamos recreando diferentes situaciones y analizamos como resolverlas. A partir de ahí tanto el entrenador como el deportista va siendo consciente con que situaciones se puede llegar a enfrentar y que opciones tiene para resolver”.
Por otro lado se refirió a la “frustración” en el deporte, la imposibilidad de “salir campeón” o de lograr lo tan esperado: “Hoy en día todo es más acelerado. Estamos en la generación del “lo quiero todo, y lo quiero ya”. Hay que entender y hacerle entender a cada niño que quiera tomar el deporte como su medio de vida que nada se logra sin trabajo, disciplina y esfuerzo. Puede tener suerte o darse la circunstancia de que gane el partido, pero a la larga sin desarrollar una base sólida eso no se va a dar. Si lo estoy haciendo y pierdo: una derrota no me define como deportista, me define como deportista todas las situaciones que voy enfrentando a lo largo del tiempo. El objetivo se plantea para cada competencia en particular, si no se logra se analiza por qué y que hay que trabajar para lograrlo. Sin este tipo de situaciones no hay evolución porque no hay aprendizaje. Cada una de las derrotas las tengo que tomar como una oportunidad de crecimiento, enfocarlo desde ese lado y entender que es más lindo ganar cuando me pongo un objetivo, trabajo por eso y en función de haberlo logrado supero el obstáculo, la satisfacción es mayor”.
Además, se enfocó en los padres de formativas y la presión que ejercen sobre sus hijos: “Es un tema complejo. Creo que todos los clubes deberían tener reuniones de padres donde se presenten estos temas, la presión que ejercen sobre los chicos. Las familias o los padres que le exigen a los niños determinados resultados, es una presión tremenda. Tendríamos que hacer una especie de educación en ese sentido. Hay entrenadores que son muy conscientes de estas cosas, por ejemplo en la Escuela de Patín de Julia Francese se hicieron reuniones y charlas para que justamente ese tipo de exigencias no se den sobre los chicos. Los niños hasta los 10 u 11 años van a jugar a divertirse, esa es la idea del juego o del deporte. A partir de la adolescencia ya comienza un compromiso. A un niños de seis años ejercerle ese tipo de presión es un tanto complicado, y puede pasar que hasta no quiera ir más. En el caso del fútbol vemos muchos padres colgados de los alambrados gritando cosas. Uno tiene que entender como padre que no puede vivir sus anhelos a través de sus hijos. También muchos técnicos se encuentran con la presión de los padres para que ponga a sus hijos. Es un tema complicado, sobre todo en este tiempo y sociedad donde los límites del respeto se desdibujan”.
Silvina trabaja desde hace algunos años con el plantel profesional, y otras categorías, de Sarmiento de Junín. “Con el plantel profesional de Sarmiento hace varios años que estamos trabajando. La presencia es de carácter voluntario. No se les exige, ni obliga; aquel que tiene ganas de trabajar la parte cognitiva. Hacemos una planificación y la vamos desarrollando a lo largo de la semana. Trabajamos las habilidades cognitivas necesarias de acuerdo a los requerimientos del fútbol: la concentración en primera medida, la visión periférica y central, calculo tiempo-espacial, trabajamos mucho la lateralidad. La idea es que se transmita en la cancha: estar con la pelota en los pies y saber qué hacer con eso”.
“El hecho de entender desde la neurociencia el deporte hace entender como uno aprende. Es muy importante para la actitud del deportista en la cancha”, finalizó.






