La tensión era palpable en el Fortín de las Morochas. Cada rebote, cada bandeja, cada triple resonaba con la historia de un club que se negaba a abandonar la élite del básquet argentino. Argentino de Junín, vivía horas decisivas en el playoff por la permanencia en la Liga Nacional. Y al frente de esta batalla, un hombre de la casa, Diego Camún, quien, junto a su equipo, logró el objetivo más anhelado: mantener la categoría.
La ciudad respira básquet, y la permanencia de Argentino en la máxima categoría no es solo un logro deportivo, es un ancla para la pasión y la identidad de Junín. Después de días de alta intensidad y nerviosismo, el alivio se siente en cada rincón, y Camú, el artífice de esta gesta, lo celebra con la humildad y la emoción que lo caracterizan.
En la previa del decisivo playoff, la incertidumbre se mezclaba con la convicción. Se había hablado con Diego Camún, con Fernando Podestá y con otros jugadores clave como Jonathan Slider, para entender cómo encararían el desafío. Las palabras, hoy, resuenan con la realidad de un objetivo cumplido.
«Sí, la verdad que fue un periodo difícil,» confiesa Camún con la voz aún teñida de la adrenalina reciente en diálogo exclusivo con el Grupo La Verdad, a través del programa D1470 que se emite por LT20 Radio Junín.
«Pero lo pudimos cerrar acá en casa, así que estamos todos muy contentos, disfrutando ahora, tratando de bajar un poco las pulsaciones que estuvieron arriba durante muchos días.» La celebración, a la juninense, es un asado con los jugadores, un momento de hermandad después de la tormenta.
Para Camún, la trascendencia de la situación iba más allá de lo meramente profesional. Nacido y criado en el seno del club, sus sentimientos eran un componente extra de la presión. «Obviamente, sabíamos que era una parada difícil, personalmente siendo del club era más difícil todavía por un montón de sentimientos que tenía» reconoce. Sin embargo, supo templar la mente para transmitir la calma y la estrategia necesarias a sus dirigidos.
El camino hacia la permanencia no fue sencillo. Argentino venía de una fase regular con altibajos, lidiando con lesiones de jugadores fundamentales como Fernando Podestá y Jonathan Slider. «Nosotros veníamos sin jugar con dos jugadores de relación muy importante para la estructura del equipo como Fernando Podestá y Johnny Slider, que pudimos contar con ellos en la vuelta de los últimos dos partidos,» explica Camún.
La reincorporación de estas piezas claves, sumado a la competencia con equipos de la talla de Boca e Instituto, sirvió como un «puntapié inicial para sentirnos que íbamos a llegar de la mejor manera a jugar el playout.»
El equipo de Junín, ya «acostumbrado» a disputar estas instancias, llegó con una mentalidad inquebrantable. «Nosotros ya sabíamos, ya hacía un tiempo que íbamos a jugar la serie de play-out, creo que llegamos muy focalizados, el equipo llegó fuerte,» afirma el entrenador. La victoria en el primer juego en Zárate fue determinante.
«Gracias a Dios cumplimos el objetivo de traer el primer juego de Zárate, que fue lo que hizo que nuestra cabeza esté preparada para para ganar los dos juegos acá en casa.»
Durante el segundo cuarto del último partido, Zárate propuso una defensa zonal que generó cierta incomodidad en Argentino. Sin embargo, la respuesta del equipo fue un testimonio de su madurez. «No, los chicos tenían muy claro que, con la paciencia, ocupando los espacios, pasándose la bola, los goles iban a parar de manera,» detalla Camú. «No creo que nos haya complicado mucho, solamente tuvimos un parcial de 10 puntos abajo, me parece que entre la última parte del primer cuarto y la primera parte del segundo y tuvimos la fortaleza y la mentalidad para volver rápido y terminamos tres puntos arriba.» Esa fortaleza mental fue evidente en el vestuario, donde, sin palabras, la mirada de los jugadores ya transmitía la certeza de la victoria.
Una de las grandes claves de este logro de Argentino fue su capacidad para no caerse en los momentos de adversidad. «Eso es fundamental, que en la adversidad el equipo no tuvo esa ansiedad y esa locura para para volverse locos y fuimos llevando el juego de vuelta a lo que nosotros necesitamos,» analizó Camún. Una vez que tomaron la delantera, el dominio fue claro.
El «Turco» no oculta su orgullo por la evolución del equipo. A lo largo de la temporada, la consolidación fue progresiva. «La verdad que el equipo terminó en su mejor momento y tocó el techo ahora en este playout,» afirma. A pesar de la inestabilidad en algunos pasajes de la fase regular, el grupo «nunca se desunió.» Es más, a pesar de haber ganado solo seis partidos en toda la temporada regular, y uno de visitante, la fe del equipo nunca decayó. «Gracias a Dios estos chicos dejaron todo para dejar a Argentino en primera y es para felicitarlos por el esfuerzo que han hecho porque los protagonistas del juego y son los jugadores,» enfatiza Camún, dedicando el mérito a sus dirigidos.
El valor de las victorias de visitante, aunque estadísticamente no sumaran tanto en la fase regular, fue crucial para la moral del equipo. «Esa gira fue la mejor gira que tuvimos,» recuerda Camún sobre el viaje a Corrientes. Aunque no se logró la victoria ante Regatas por un «pitazo medio complicado,» el triunfo ante San Martín de Corrientes fue un punto de inflexión. «El haber ganado de visitante nos dio un plus, una energía importante, saber que podíamos ganar y que le podíamos ganar a buenos equipos.»
Pero si hay algo que Diego Camún destaca por encima de todo es a la hinchada de Argentino. «De la gente lo único que puedo decir es que es lo más lindo que tiene el club Argentino. Creo que no hay gente en el país con el sentimiento del hincha Argentino,» expresa con emoción. La hinchada fue el «jugador número seis», acompañando en cada cancha, empujando y nunca abandonando al equipo. «Es muy fiel, la hinchada se sintió y de local no teníamos otra que ganar porque Argentino es de primera y porque es grande por su gente.»
LA PERSPECTIVA DE FERNANDO
PODESTÁ: UN AÑO PARA EL RECUERDO
Fernando Podestá, uno de los referentes del equipo, comparte la misma visión sobre la complejidad del año y el sabor de la victoria. «La verdad que como dijo un poquito Diego, ya sabíamos hace un tiempito que nosotros lo íbamos a jugar y nos estábamos preparando para para este momento,» comenta Podestá. «Fue un año difícil como el que hubo de lo deportivo, pero cumplimos el objetivo que teníamos desde principio de año que era mantener la categoría.»
Podestá, quien se reincorporó al equipo en la parte final de la fase regular tras una lesión, subraya la importancia de haber llegado «a nuestra mejor versión» en el momento justo. «A lo último creo que llegamos a nuestra mejor versión y fue lo que precisábamos necesitábamos para encarar el play out,» afirma. La mini-pretemporada que realizó durante su recuperación le permitió llegar al playoff con una energía renovada y un nivel físico óptimo. » Sacar lo positivo de esos partidos que no estuve para después poder llegar a un nivel físicamente muy bueno, de lo mejor que tuve en todo el año, me parece.»
La llegada de Raynere Thornton, el pivote extranjero, fue otro factor determinante. «La verdad que es muy importante, nos demostró ser un jugador con muchas cualidades, un jugador muy completo, nos dio jerarquía al plantel,» valora Podestá. Tanto Torton como Manny aportaron ese «salto de jerarquía» que el equipo necesitaba para concretar las victorias.
Fernando también se detiene en la experiencia vivida con la gente. «Lo que yo viví este año, más puntualmente también en el play-out, no lo viví nunca en mi carrera,» confiesa. La energía y el aliento de la hinchada, tanto en Zárate como en un Fortín de las Morochas colmado, fueron un «extra que no se puede explicar.» «Siempre te sentís con esa energía como que es inagotable, que te transmiten,» agrega.
La confianza del equipo en sí mismo fue un pilar fundamental. A pesar de los momentos complicados en los partidos, la convicción de ganar estuvo siempre presente. «Nadie lo quería decir, pero era esa sensación de que decir loco el primer partido y ganamos así. O sea, no hay forma de perder. Nadie lo quería decir, pero era lo que sentíamos todos,» revela Podestá sobre los días previos al inicio del playoff. Esta mentalidad ganadora se tradujo en un dominio casi absoluto de la serie. «Creo que salvo el segundo partido y ese ratito del último juego de ellos, creo que dominamos por completo la serie. O sea, desde que arrancaron con los partidos hasta que terminamos fuimos superiores.»
Con el objetivo cumplido, la relajación se hace presente. El asado con los jugadores es la primera parada en la celebración. Fernando Podestá, reconocido como un «muy buen asador,» es el encargado de la parrilla, aunque con sus propias mañas. «Le gusta la costilla entera, pero marcada al tipo,» bromea Camú, mientras se preparan para disfrutar de este merecido momento.
Argentino de Junín sigue en Primera. Camún y su equipo, respaldados por una hinchada incondicional, demostraron que, con trabajo, unión y una mentalidad férrea, los desafíos más grandes pueden superarse. El Fortín de las Morochas seguirá vibrando con el básquet de élite, y la historia de esta permanencia quedará grabada a fuego en el corazón de cada hincha del «Turco».






