Hijo de nuestra ciudad de Junín, quien supo entregar su vida con generosidad al servicio de Dios y de su pueblo.
A lo largo de su ministerio sacerdotal, llevado adelante durante muchos años en la Parroquia Ntra Sra. Del Carmen de la ciudad de Lobos, fue pastor cercano, sencillo y comprometido, que acompañó a su comunidad con amor y dedicación. Su vocación pastoral vivida con entrega cotidiana, deja una huella imborrable en tantos fieles que encontraron en él guía, consuelo y ejemplo.
Gran catequista, supo transmitir la fe con claridad y pasión llevando a muchos a encontrar a Jesús, amarlo y seguirlo. Sus palabras y su testimonio fueron reflejo de una vida profundamente arraigada en el Evangelio.
Hoy damos gracias a Dios por su vida, por su sacerdocio fecundo y por su fidelidad inquebrantable.
A sus familiares, amigos y a su Comunidad Parroquial los acompañamos con nuestra oración y cercanía.
Querido Padre Roberto “hasta que volvamos a encontrarnos Dios te guarde en la Palma de sus manos”.






