Manuel Adorni renunció finalmente como jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei, al cabo de tres meses y medio de que se desatara un escándalo por su crecimiento patrimonial. El desenlace llegó a través de una carta pública en la que asegura que tomó la decisión contra el deseo del Presidente, a quien de todos modos le agradece la confianza depositada en él.
La salida de Adorni se terminó de definir tras el arribo al país de Milei, quien regreso de una visita a España , donde había dicho que iba a echar al funcionario si la justicia lo encontraba culpable. El ahora exjefe de Gabinete, está investigado por enriquecimiento ilícito y enfrentar la posibilidad concreta de ser expulsado por el Congreso, a través de una moción de censura.
La primera en reaccionar en público a la renuncia de Adorni fue la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, una de sus principales sostener en el gobierno, quien en un posteo en K lo calificó de “persona íntegra, valiosa y muy querida por todos nosotros”, además de considerar “inmerecido el momento que estás atravesando”.
En la carta en la que anunció su salida, dirigida a Milei, Adorni defendió su gestión, negó haber incurrido en cualquier tipo de corrupción y apuntó “interminables ataques” como la causa de su salida. “Las operaciones mediáticas han ido al extremo, no solo contra mí, sino contra mi mujer, mis pequeños hijos, mis amigos, mi familia y hasta mis vecinos y allegados”, escribió.
En un pasaje particularmente llamativo de su carta, el exfuncionario hace mención a que esas supuestas operaciones “llegaron a decir que mi permanencia en el cargo respondía a que los teía extorsionado a usted y a la secretaria general de la Presidencia”. En otro, dice que “el ensañamiento tiene un límite y yo he descubierto el mío”. Añade que “lo hemos dado todo en lo estrictamente laboral”.
En su carta insistió con los argumentos de que todas las acusaciones son «mentiras». «Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas», añadió Adorni. En eso, Adorni se quejó de que se plantearan “mentiras de lo más variadas” en su contra.
“Viajes que nunca existieron, gastos astronómicos y suntuosos, contratos inexistentes y falsos de mi mujer con el Estado o con empresas públicas, mansiones y autos lujosos, ‘granjas cripto’ operadas en complicidad con la custodia presidencial, nepotismo, gastos personales pagados con fondos públicos, la existencia de un supuesto pendrive ‘lleno de dólares’ (sí, presidente, un pendrive ‘lleno de dólares’), sociedades en Uruguay, cirugías estéticas de miles de dólares y decenas de falsedades más. Incluso han sugerido que he pagado millones para que no hablen de mí”, enumeró Adorni en su carta.
Y concluyó: «Cierro esta etapa. Me retiro tranquilo y sereno, pero por sobre todo, con la consciencia tranquila y firme en mis convicciones».






