Por Redacción Grupo La Verdad
Según se comenzó a divulgar, se dio una aparición de “bichitos” que pican en nuestra ciudad, tanto en el área urbana como en las quintas. Poco se sabe al respecto hasta el momento. Aparentemente, se adhieren a la piel y provocan picazón, de un tamaño similar a los piojos, pero no lo son.
Provocan una picadura que en un primer momento no se siente y después generan un calor y una roncha, depende la sensibilidad de cada persona, algunos más, otros menos.
No tienen relevancia zoonótica
La Verdad consultó al Director de Zoonosis, el doctor Julio Ferrero, quien explicó que “son muy chiquitos, casi ni se ven y pican, aunque no transmiten ninguna enfermedad. Provienen de los cereales, es su hábitat, y por la sequía se desplazaron en busca de humedad hacia otras zonas, como las piletas, pero no tienen relevancia zoonótica”.
En AMBA
Según relatos de pobladores de la zona del AMBA, “el fin de semana la pileta estaba lleno de esto, pensábamos que era ceniza. Son como pulguillas que pican y dejan ronchas”; “Volvía de trabajar y noté que tenía la ropa toda llena de bichitos, al rato me empezó a picar todo”; “Tengo la pelopincho llena de unos bichitos negros, ¿alguien sabe qué son?”, fueron algunos comentarios que se leyeron en las últimas horas en redes sociales.
Algunos especialistas coinciden en que se trata de tisanópteros , unos insectos pequeños llamados a veces trips, thrips o arañuelas. Suelen ser de color marrón o negro y se alimentan casi exclusivamente de vegetales o de hongos, aunque algunos son depredadores de otros artrópodos.
A este tipo de bichitos los podemos encontrar en zonas muy variadas: subtes, piletas, bosques o plantas cultivadas. Muchas especies incluso son plagas de plantas cultivadas y vectores de virus.
Plaga
El calor insoportable que viene afectando a la ciudad trajo una plaga de insectos como compañera insospechada que provocó dolores de cabeza (y picazón) a miles de vecinos.
Algunos creyeron que se trata de ácaros de las aves o piojillos de palomas, pero en realidad son una plaga de trips, unos insectos ínfimos que en los últimos días se posaron sobre toda persona que saliera al aire libre.
El nombre científico de estos pequeños animales es Caliothrips phaseoli y en redes sociales varios usuarios mostraron el malestar que les generó la presencia de estos insectos, ya que por la ola de calor comenzaron a revolotear y a subirse a los seres humanos.
Miles de personas advirtieron la presencia de pequeñísimos puntos negros en sus pieles y ropas y una comezón posterior, por lo que se quejaron de la presencia de estos «piojillos».
Los trips adultos son de color gris oscuro casi negro y miden poco más de 1 milímetro de longitud.
Según la descripción que hace el Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de plagas (Sinavimo), el insecto presenta el dorso de la cabeza y el tórax reticulados, las alas anteriores con dos áreas claras que las atraviesan a manera de bandas y las patas son oscuras con el extremo de las tibias claras. Las formas larvales son de coloración amarillo claro.
Las hembras insertan huevos aislados en hojas u otras partes de la planta, donde se nutren las ninfas. El ciclo huevo-adulto se completa en dos semanas aproximadamente, y presenta numerosas generaciones por año.
Por su tamaño y ubicación en partes protegidas de las plantas es difícil detectarlos, la aparición de puntos negros (excrementos) en las hojas es indicio de la presencia de trips.
Entre las soluciones para combatir esta plaga se encuentran el jabón potásico pulverizado y las trampas cromáticas (trozos de plásticos de colores vivos pintados con aceite).






