Las lluvias intensas que provocaron inundaciones en el centro de la provincia de Buenos Aires desde hace meses volvieron a poner en evidencia la fragilidad de la infraestructura hídrica y la falta de coordinación entre los distintos niveles del Estado.
En medio de un panorama desolador -con más de cinco millones de hectáreas bajo el agua y pérdidas estimadas en 2.400 millones de dólares-, el Gobierno bonaerense lanzó duras críticas contra la administración de Javier Milei por la parálisis del Plan Maestro Integral de la Cuenca del río Salado, una obra clave para prevenir inundaciones y mitigar el impacto del cambio climático.
“Esta es una política de Estado que desde 1997 se viene desarrollando de manera conjunta entre la Nación y la Provincia”, recordó Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense.
«El Gobierno paralizó las obras»
El funcionario explicó que las obras avanzaron de forma ininterrumpida durante más de dos décadas, pero que “a partir de diciembre de 2023, la Nación paralizó los trabajos correspondientes a la etapa 2 del tramo 4, como ocurrió con más de 2.300 obras públicas en todo el país”.
Katopodis advirtió que la suspensión de esa fase, que tenía financiamiento asegurado a través del Fondo Hídrico, “trabo las gestiones para obtener el crédito internacional del tramo 5, que iba a ejecutar la Provincia”.
Según el ministro, la interrupción “ya lleva casi dos años” y frenó una etapa que podría haberse completado en 2024. “En momentos como este se demuestra el verdadero valor de la obra pública y del trabajo mancomunado del Estado. Sin planificación y sin inversión, los daños se multiplican”, afirmó.






